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Reportaje:

La natación supera el límite humano

Técnicos y nadadores, perplejos ante los 175 récords que desde 2008 han desvirtuado su deporte

Rafael Escalas fue nadador olímpico español en los Juegos de Moscú 1980. Ahora es ingeniero y dueño de Agonswim, una pequeña empresa que diseña y fabrica trajes de baño. Finalizados los Mundiales de Roma, pasará a formar parte de la comisión de científicos que ha nombrado la Federación Internacional de Natación (FINA) para desarrollar un nuevo reglamento que limite la composición y el corte de los bañadores a partir de 2010. Cada vez que opina de los trajes de poliuretano se muestra radicalmente inclinado a su prohibición. Para explicar su postura echa mano de un caso que revela el absurdo en que se ha convertido este deporte desde 2008. "En octubre de 2004", dice, "la marca del australiano Ian Thorpe en los 100 metros libre, 48,56s, era la novena mejor de la historia y le situaba entre los 28 mejores de esta prueba. En enero de 2008 la marca bajó del noveno puesto al 18º y él pasó a ser el 47º en el ranking histórico. El pasado junio, la marca de Thorpe había caído al 43º puesto y él había sido superado en el ranking por 258 nadadores que habían ido más rápido".

Wildeboer: "Para ganar un segundo, tengo que entrenarme un año. Con el Jaked, lo logré en una semana"

En 2004, cuando hizo su mejor tiempo en los 100 metros libre, Thorpe ya era una leyenda. La irrelevancia total en la que ha caído su tiempo revela el problema grave que afronta la FINA. No sólo está en juego la pureza de la competición. En muchos casos, desde la aparición del Speedo LZ, el primer bañador con placas de poliuretano, en febrero de 2008, la natación se ha convertido en otro deporte. Como dice el especialista de The Times, el célebre Craig Lord: "Esto ya no es natación. Es surfing".

Los 48,56s de Thorpe le habrían proporcionado un ridículo 18º puesto en los Mundiales de Roma. El mismo que obtuvo Brett Fraser, de las Islas Caimán. El mensaje subliminal está cargado de desprecio por los valores tradicionales. Como dijo Aschwin Wildeboer: "Para mejorar un segundo, yo tengo que entrenarme un año. Poniéndome el Jaked, lo conseguí en una semana".

El desconcierto que se ha desatado es tan grande que muchos están poniendo en duda la integridad de los mitos. Ya nada parece verdadero. Lo dijo Aschwin, precisamente del legendario australiano: "En 1999, Thorpe fue el primero en nadar con estos trajes de poliuretano. Por eso se podía permitir estar un poco gordito".

Escalas introduce un matiz: "Thorpe usaba un bañador de Adidas que no tenía el grado de impermeabilidad de los bañadores actuales". Sólo el desarrollo de la fabricación de polímeros permitió impermeabilizar y ceñir los bañadores como lo han hecho Speedo (impermeable al 50%), Jaked, Arena y Adidas en los últimos meses. Los resultados han sido notables. Desde febrero de 2008 se han batido 175 récords del mundo, de los cuales 68 han caído este año en piscina larga. En estos Mundiales se han pulverizado 43 plusmarcas. Quitando los récords de relevos, el reparto favorece a Arena (13) y Jaked (13) frente a Adidas (7) y Speedo (5). Los dos primeros son completamente impermeables. El Adidas es igual, pero esta marca sólo lo repartió entre nadadores con los que tenía contratos de patrocinio. Speedo se quedó sólo con sus grandes figuras: Ryan Lochte, Michael Phelps y Gemma Spofforth. Entre los tres batieron los cinco récords más difíciles. Lo hicieron frente a bañadores más veloces.

Por el momento, la FINA se niega a quitar los récords de las listas oficiales "bajo ninguna circunstancia". Los técnicos estadounidenses han sugerido alternativas como poner asteriscos señalando como referencia el uso de bañadores con poliuretano.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de agosto de 2009