ENTRE CORCHERAS
Columna
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Un año estratosférico

Ha ocurrido algo insólito. El año postolímpico, en vez de ser de relajamiento, ha sido estratosférico. Los bañadores han ayudado. Pero también ha habido una vocación en los nadadores por seguir estando en la brecha. La competición ha tenido una gran categoría. En algunas pruebas, cuando se vuelva a los bañadores cortos de tela, las marcas tardarán décadas en bajarse. Los 800 metros libre que hizo el chino Lin Zhang me dejaron boquiabierto. Hizo el tiempo más impresionante. Se notaba que la flotabilidad que le daba el bañador le permitía seguir nadando rápido cuando normalmente te hundes, al final. Nadó el último 50 en 26 segundos. Más rápido que el primero. Los 200 mariposa de Phelps, en la categoría masculina, y de Schipper, en la femenina, también son pruebas que demuestran que habrá un antes y un después de estos Mundiales en la historia de la natación. Nadar la mariposa es terriblemente cansado. Hacerlo en esta distancia con estos tiempos tiene un mérito especial. Aunque Pellegrini ha llevado el estandarte de la natación femenina, me pareció fabuloso el récord de Coventry de 2m 4s en 200 espalda..

En adelante lo pasaremos mal para ver plusmarcas. La FINA se ha metido en un baile del que no sabe cómo salir
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Más allá de los bañadores, que ayudan más a unos que a otros, siempre estuvo Phelps demostrando que es de los que realmente valen. A falta del nivel de entrenamiento que demostró en los Juegos de Pekín, en Roma compitió con una rabia arrebatadora.

La actuación de España va a crear un clima muy positivo en la natación de nuestro país. Chapeau! Que dos españoles de pura cepa como Aschwin y Rafa hayan conseguido tres medallas es algo único. Veo que hay un caldo de cultivo que va a animar a los jóvenes. Lo lastimoso es tener nadadores de ese nivel y que los chavales no los vean. Sería bueno que Aschwin se pasara por el Sabadell una temporada para entrenarse. Su sola presencia ayudaría mucho a las bases. Para acabar de comentar nuestra participación, no entiendo lo de Mireia Belmonte. Con las técnicas actuales de preparación, estas oscilaciones, estas marcas estratosféricas un día y estos pufos otros, no tienen explicación.

Soy contrario a los bañadores impermeables. Creo que tiene que volverse al slip. Hay que volver a ver esos cuerpos serranos y trabajados. Si no, la competición se puede adulterar. Quién dice que cuatro días antes de unos Juegos aparece un nadador con un traje especial que sólo lleva él y descubre la bomba atómica de la natación imponiéndose a todos los demás. La hemos pifiado. Esto no es bueno para la natación pura.

Veremos qué pasa. Lo que es seguro es que a partir de 2010, con los bañadores de textil, lo pasaremos mal para ver una plusmarca. Tengo la sensación de que nos pasaremos años hasta ver uno. Respecto a mantener las marcas que se han hecho con el poliuretano, creo que la FINA se ha metido en un baile del que no sabe cómo salir.

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