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Feijóo defiende un "galleguismo sin estridencias" ante la tumba de Castelao

El BNG replica que si el rianxeiro "levantara la cabeza, lo correría a gorrazos"

El presidente de la Xunta no desperdicia una ocasión para explicar su particular forma de entender el galleguismo. El bilingüismo cordial, la nueva y remozada encarnación de aquel bilingüismo armónico que propugnaba el PP en la época de Manuel Fraga, volvió a sobrevolar ayer el discurso de Alberto Núñez Feijóo, en el manifiesto que leyó tras depositar una corona de flores ante la tumba de Castelao, en el Panteón de Galegos Ilustres de la iglesia del convento de Bonaval, en Santiago.

Feijóo llegó para la tradicional ofrenda floral pasadas las once de la mañana, coincidiendo con el primer claro de sol de una mañana lluviosa. Relajado y sin dejar de sonreír, el presidente de la Xunta saludó a los miembros del partido que le esperaban y se adentró con ellos en la iglesia, seguido de una comitiva de periodistas y fotógrafos. Cuando llegó a la tumba de Castelao, depositó el ramo de flores y permaneció pensativo durante unos segundos junto a María Seoane, la presidenta de las juventudes del PP gallego.

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Vázquez (BNG): "Si Castelao levantase la cabeza, los correría a gorrazos"

Tras los flashes de las cámaras, el grupo dio medio vuelta y se encaminó a la entrada de la iglesia, desde donde Feijóo comenzó su alocución. "No hay mayor símbolo de Galicia que los propios gallegos", fue una de sus primeras frases, que dio paso a una serie de epítetos sobre el galleguismo que Feijóo quiere para Galicia. Un galleguismo que sería "acogedor", "amable" o "aperturista", en contraposición a una concepción "esquiva" del mismo, que "algunos [no especificó quiénes] se afanan en extender".

La referencia a la política lingüística la deslizó Feijóo al afirmar que "son los gallegos los que deben decidir cómo expresarse, no los políticos". "En libertad, sin presiones", remachó.

El líder del PP gallego continuó su proclama con alusiones a los viejos galleguistas: Rosalía de Castro, Ramón Piñeiro, y como viene siendo habitual también Castelao, de quien recordó una frase en la que el padre del nacionalismo elogiaba a los propios gallegos, "lucecitas y luciérnagas" que crearon "el hecho diferencial de Galicia".

Estos gallegos, que según el presidente "puede que nunca reflejen en un libro su compromiso con la tierra", viven "cómodos en el bilingüismo cordial", por encima de los debates partidarios. Gentes que conformarían la "mayoría silenciosa" de un "galleguismo sin estridencias", y a las que Feijóo quiso dedicar su homenaje.

Terminado el discurso, aplausos del séquito, que se entretuvo unos minutos a la puerta de la iglesia, bajo las nubes que empezaban a desvanecerse.

Guillerme Vázquez, portavoz nacional del BNG, no estaba en cambio para relajos. Horas después, también en el Panteón de Galegos Ilustres, el líder nacionalista tachó de "hipócrita" la ofrenda matutina de Feijóo, informa Europa Press. Vázquez dijo del PP que sus verdaderos referentes eran "José Antonio Primo de Rivera y Franco", y aseguró que "si Castelao levantase la cabeza, los correría a gorrazos".

El nacionalista, que participó en un acto organizado por Galiza Nova, continuó refiriéndose a Castelao al decir que, de vivir hoy, "estaría combatiendo con firmeza las políticas de unilingüismo del PP". Políticas que, según él, "pretenden imponer un solo idioma y enterrar a Castelao bajo la losa del olvido".

El líder nacionalista recordó el papel del de Rianxo en la redacción del primer Estatuto de Galicia y calificó de "indignante" que Feijóo distinga entre "galleguismo popular y galleguismo de élite". "Hay galleguismo, hay nacionalismo y hay españolismo a secas", zanjó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de julio de 2009