Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

"Han destrozado el paisaje que nos daba identidad"

Vecinos de La Vall de Gallinera destacan la riqueza destruida

"Un desastre con pérdidas ambientales y turísticas incalculables". Así evaluaron ayer alcaldes, ecologistas y vecinos los efectos del incendio que desde el miércoles lleva arrasadas más de 500 hectáreas entre los términos municipales de La Vall d'Alcalà y La Vall de Gallinera. El fuego ha acabado con gran parte de la reserva biológica y forestal del interior de La Marina Alta y ha dañado una zona protegida por la Unión Europea como Lugar de Interés Comunitario (LIC) e incluida también en el ZEPA (Zona Especial de Protección de Aves) debido a que especies como el águila real, el halcón peregrino o el búho real habitan en sus riscos.

El incendio ha arrasado grandes masas forestales colgadas de las montañas de La Vall de Gallinera. Su alcalde, Miquel Cortell, calificó el suceso como "una catástrofe que puede comportar efectos económicos negativos en el turismo rural y gastronómico". Cortell añadió que hacía unas tres décadas que no se producían incendios en estas cumbres.

Las llamas han acabado con parajes de gran belleza como la pinada de la Font del Pere o el entorno de la Foradada, un orificio ubicado en la montaña y enmarcado entre arcos rocosos donde dos veces al año tiene lugar una alineación solar que es estudiada por los astrónomos y de la que se tiene constancia escrita desde el siglo XVII.

"Han destrozado el paisaje más emblemático de los valles, el que nos daba nuestra identidad como pueblo", señalaba Víctor, un vecino de la Gallinera, mientras una residente inglesa añadía con amargura: "Nos han hecho unos desgraciados". Vecinos de los dos municipios afectados pasaron la noche del miércoles en vela observando con impotencia cómo los bomberos no podían acceder a los lugares más escarpados devorados por las llamas.

El portavoz de Acció Ecologista-Agró, Joan Sala, destacó la pérdida de familias de endemismos únicos "que no se observan en otras latitudes geográficas". Y añadió "Las consecuencias paisajísticas serán muy negativas, ya que se trata de uno de los últimos pulmones verdes en La Marina".

Crónica elaborada con información de Jaime Prats, Lucía Gadea, Arturo Ruiz y María Fabra.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 24 de julio de 2009