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Cuenta atrás en las obras del Teatre Lliure de Gràcia

Aprobado el contrato programa de la entidad hasta 2012

Faltan aún bastantes meses para que acaben las obras del Lliure de Gràcia, pero el teatro vislumbra ya el final de un largo camino. La histórica sala, que según las previsiones más prudentes estará a punto en septiembre del año próximo, tras una inversión de tres millones de euros, sirvió ayer para escenificar la buena sintonía y la complicidad entre el Lliure y las administraciones pertenecientes a la Fundación que lo gestiona. Allí se rubricó el contrato programa que regulará la actividad entre 2010 y 2012, con un presupuesto global (para todo el trienio) de 30.834.093 euros, el 26% de los cuales corresponden a recursos propios. El resto lo aportan la Generalitat, el Ayuntamiento (el 29,80% cada uno), el Ministerio de Cultura (10%) y la Diputación. La elección del marco para la firma protocolaria no tuvo nada de gratuito. Durante años la rehabilitación estuvo encallada por falta de financiación y de consenso político sobre su importancia en el engranaje del Lliure. Se llegó a temer que el emblemático local no continuaría en manos de la entidad. Y el desencuentro llegó a tales extremos que el anterior contrato programa, vigente desde 2006, no se firmó nunca por la negativa de alguna Administración a autorizar por escrito las obras. De ahí que el director del Lliure desde 2003, Àlex Rigola, en el ecuador de su último mandato, resaltara ayer la importancia simbólica del acto. Rigola remarcó que el nuevo donde se consignan los derechos y deberes de todas las partes es el reflejo de la afinidad y sintonía entre firmantes.

La creación contemporánea, el fomento de la nueva autoría catalana, la relectura de los clásicos de la dramaturgia universal y el impulso a los nuevos lenguajes escénicos son algunos de los ejes que el Lliure se compromete a consolidar durante el próximo trienio. Además, debe cuidar especialmente la creación de nuevos públicos y potenciar la comunicación con el espectador. Incrementar la proyección del teatro y la presencia del Lliure en el resto de España son otras de las obligaciones consignadas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de julio de 2009