Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

5.000 escolares del rural compartirán aula con alumnos de otros cursos

Educación convierte en norma una situación que se daba en casos concretos

Cuando la vuelta al cole haga madrugar de nuevo a los niños y soltar suspiros de alivio a padres y abuelos, entre 4.500 y 5.000 alumnos se mezclarán con compañeros de diferentes edades, clases, cursos y ciclos. La Consellería de Educación calcula que éste será el número de estudiantes que en septiembre tendrán más compañeros de clase que el curso anterior. Las reagrupaciones son el tercer escalón para unir a alumnos de diferentes cursos, después de las escuelas unitarias (que sólo tienen un aula para todos los alumnos de Educación Infantil y Primaria), en las que estudiaron este curso 1.980 niños, y los Colegios Rurales Agrupados (CRA), que suelen tener un par más de clases.

Un documento de Educación establecía en 2003 la "posibilidad" de agrupar alumnos en casos concretos y con un tope de 16 estudiantes por clase. Ahora, la nueva Xunta apuesta por un modelo que suprimirá unas 160 aulas.

"No les damos la atención que necesitan. Trabajan solos"

Los pequeños leen desde Infantil y su adaptación es más fácil

Son niños entre tres y 12 años con necesidades y currículos de contenido y dificultad muy diferentes, así que los profesores se concentran, sobre todo, en mantener el equilibrio. De los 11 años que trabajó como docente en un CRA de Malpica, María José pasó nueve lidiando con niños de Infantil y Primaria. Buscaba clases de matemáticas, de lectura y escritura para los mayores, y actividades más lúdicas, de menor duración y con más ritmo para los pequeños. Recuerda que explicaba una lección al día de algún temario de los alumnos de Primaria y repartía las actividades según el nivel: ejercicios de colorear y pintar para los de Infantil y problemas para los mayores. La profesora se multiplicaba. Un ojo en los pequeños mientras jugaban y otro en los de Primaria para ayudarlos. "No les das la atención que necesitan. Trabajan solos", dice. Fina, que da clase en un aula con alumnos reagrupados, considera que es más fácil cuando son pequeños porque los temarios son "más globalizados", pero a partir del segundo ciclo de Primaria la cosa se complica porque los contenidos "son muy distintos". Los profesores de apoyo, de inglés o educación física "se asustaban", recuerda María José.

Y a los niños les faltan compañeros de su edad. Los que tienen más años "pierden la perspectiva" porque "necesitan más opiniones, más respuestas y más ayuda de los compañeros". Los pequeños participan menos ante el protagonismo de los mayores, pero también "aprenden mucho más". Fina lo tiene claro: "Son como esponjas, están pendientes de todo lo que se les explica a los niños de cursos superiores". Además, leen desde Infantil y su adaptación es más fácil porque comparten aula con vecinos, hermanos, primos... Y es que todos coinciden en que salen tan preparados como en cualquier otro centro educativo, ya que la atención es "individualizada", como "clases particulares".

Montse Castro, pedagoga, maestra, profesora en la Universidade de A Coruña y además profesora en clases reagrupadas, apuesta porque la unión de clases no se haga de forma automática, sino que se analice cada caso "atendiendo a la diversidad y a los diferentes estadios evolutivos" de los niños. Alude, por ejemplo, a los hermanos gemelos, que ahora se separan para evitar tratos diferenciados, o a niños con necesidades educativas especiales. Algo que se tendrá en cuenta a partir de ahora en los agrupamientos. "Las escuelas unitarias funcionan desde hace 40 años, pero las necesidades del alumnado actual han cambiado mucho", dice Castro.

Los sindicatos también estaban preocupados por la reducción de profesores; el nuevo acuerdo con la Xunta creará algunos puestos y dará formación a los maestros. "Antes te encontrabas con lo que había", recuerda María José. En los CRA y las escuelas unitarias los profesores se convierten además en el equipo directivo y en la administración del centro. Por supuesto, sin idea de cómo abordar esas tareas ni demasiado tiempo para compaginarlas con las clases.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de julio de 2009