OCIO

El mejor entrenador de Pokémon

Lucas Flórez, de 12 años de edad, campeón europeo

No hay en Europa mejor entrenador de Pokémon que Lucas Flórez. Este barcelonés de 12 años de edad se ha proclamdo campeón europeo de la especialidad y el mes que viene viajará a San Diego para participar en el campeonato mundial.

Tuvo que envenenar a su contrincante, virtualmente, en una de las finales del campeonato continental, pero tras 30 minutos de inacabable combate, los tres Pokémon a los que se enfrentaba cayeron derrotados. "Sobreviví de milagro", suspira Flórez, "recuerdo ese combate porque duró el triple de lo normal".

La saga Pokémon llegó a España en 1999 para la portátil GameBoy y ahora ha dado el salto a Nintendo DS. El jugador se convierte en un explorador en busca de estos bichos que pueden ocultarse en cualquier rincón del mundo virtual del juego. Cuando se da con uno hay que capturarlo con unas bolas especiales. Una vez en su poder es necesario enseñarle a combatir para conseguir que suba de nivel. Cuando se enfrentan dos Pokémon, cada uno tiene ataques y resistencias únicas. La combinación del nivel del bicho con la potencia y tipo de ataques determinan al más fuerte. Parte de la gracia consiste en intercambiar Pokémon con la conexión inalámbrica para completar la colección compuesta por más de 490 especies.

Flórez no recuerda a entrenadores especialmente difíciles, sin embargo sí que le sorprende que en cada torneo "haya un Iniesta, alguien que tiene una potra increíble, como el gol que marcó contra el Chelsea".

Los Pokémon son la vida de Lucas desde los tres años. El niño campeón le dedica tres horas diarias para entrenarse. En Internet recopila información de los rivales, y ve que rayan a un nivel muy alto. La exigencia es máxima en los torneos, incluso hay que pasar una especie de control antidoping para comprobar que la colección de Pokémons se ha conseguido legítimamente.

La pasión de Lucas no representa un problema para su madre Montserrat, que exhibe orgullosa el "excelente" que ha conseguido su hijo en el colegio como nota global de sexto de primaria.

Alain, el hermano once años mayor, le hace de sparring, ya que a sus amigos les gana de calle. Aunque ahora Lucas está tan nervioso por la final mundial como por el vuelo trasatlántico a Estados Unidos. Su futuro lo ve lejos de sus animalitos. Ni entrenador ni domador. "De mayor quiero ser reportero o presentador de televisión".

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