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Del Castillo, en 2002: "Hay que proponer bienes realmente excepcionales"

La ex ministra desestimó la Torre de Hércules para el galardón de la Unesco

La candidatura de la Torre de Hércules a Patrimonio de la Humanidad fue, como su propia construcción, un proceso lento, tortuoso y lleno de obstáculos. Algunos, puestos por las propias autoridades responsables de desarrollar su tramitación. En mayo de 2002, la ministra de Cultura de José María Aznar, Pilar del Castillo, afirmaba en una carta al entonces alcalde Francisco Vázquez que la torre no podría optar al título de la Unesco porque la Xunta de Fraga no lo había solicitado y porque no era auténtica, sino reconstruida.

En una carta encabezada con el saludo "Querido alcalde, querido Paco", la ministra le detallaba minuciosamente los cambios que se habían producido en el sistema de elección de propuestas, empezando por la creación de una lista de candidatos a propuesta de las comunidades autónomas. "En el proceso actual, de elaboración de la Lista Indicativa española, no está incluida la Torre de Hércules en la Lista presentada por la Xunta de Galicia hasta la fecha", citaba, subrayado, Pilar del Castillo. En el caso de que la Xunta propusiera la torre, "en teoría, sí podría optar a la declaración como Patrimonio Mundial", pero, lamentablemente, la Unesco había decidido ese mismo año "declarar sólo 30 sitios anualmente, y deberán ser seleccionados de acuerdo a una serie de criterios objetivos".

Los criterios objetivos eran "universalidad, originalidad, no reconstrucción y que su categoría no está representada en la Lista", razonaba la responsable de Cultura, al tiempo que recordaba que en Europa había más de 15 monumentos romanos: "Son categorías difíciles de conseguir que se declaren más". "Otro criterio es la autenticidad del bien, el hecho de no haber sido reconstruido. En definitiva, todos estos aspectos hacen muy difícil que cualquier candidatura española pueda obtener este galardón y por tanto hay que ser muy selectivo y presentar bienes realmente excepcionales y de valor universal", concluía, no sin antes matizar que "la declaración de un bien como Patrimonio Mundial no le confiere una mayor protección jurídica, que ya la tiene por la normativa nacional".

La misiva consiguió efectos disuasorios. Ni Francisco Vázquez, ni el conselleiro de Cultura, Jesús Pérez Varela, promovieron la candidatura. Incluso una de las reivindicaciones de la campaña del BNG en 2007, entonces en la oposición municipal, fue el deterioro del monumento. El impulso político y ciudadano que acabaría con el título de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco tuvo que esperar a que Javier Losada ocupara la alcaldía, Ánxela Bugallo la Consellería de Cultura y César Antonio Molina el ministerio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de junio de 2009