Necrológica:Perfil
i

Farrah Fawcett, actriz

Fue, en los setenta, uno de los 'ángeles de Charlie' de la serie de televisión

Fue un sex symbol en los años setenta. Su pelo fue leyenda. Su papel de investigadora privada, el sueño de miles de jóvenes que veían cómo la dureza y la feminidad podían caminar juntas de la mano. Su póster colgó de las paredes de las habitaciones de miles de jóvenes de todo el mundo. Farrah Fawcett, fallecida ayer a los 62 años después de una larga batalla con el cáncer, no fue sólo uno de los ángeles de Charlie. Fue una actriz alabada por la crítica y, en sus últimos años, una firme abogada de la lucha contra esa enfermedad.

Cuando la serie se estrenó en 1976, Estados Unidos se arrodilló ante su nueva reina catódica. El diario St. Petersburg Times, en su edición del 10 de febrero de 1977, escribía: "Las niñas desde Florida hasta California le copian el pelo. Y ese póster -el de la señora Majors en un revelador bañador- es una de las más preciadas posesiones de miles de jóvenes del país".

Con paciencia logró conseguir el respeto de la crítica sobre su trabajo

El famoso póster mostraba a una joven sonriente, rubia, enfundada en un traje de baño rojo, casi de plástico. Para las niñas del todo el mundo -Los ángeles de Charlie se emitió en casi 100 países- ser rubia pasó a ser una moda casi obligatoria. Las morenas querían su color de pelo. Las que ya eran rubias ansiaban aquella refulgencia.

Nacida en Tejas en 1947, estuvo casada con el también actor Larry Majors entre 1973 y 1982, de ahí que en algunos créditos de televisión se la llamara Fawcett-Majors. Entre 1982 y sus últimos días vivió con Ryan O'Neal, con quien tuvo un hijo. Ya en sus últimas semanas de vida, O'Neal le pidió que se casara con él, según el diario Los Angeles Times. La muerte llegó antes. El mito falleció ayer.

Como Colombo, Kojac, la tripulación de Vacaciones en el mar y tantos otros protagonistas de series, los tres ángeles de Charlie pasaron a los libros de historia de la televisión encarnando lo que los críticos han bautizado como T&ATV, un acrónimo en inglés para la expresión "televisión de tetas y culo", carente de contenido pero repleta de sensualidad, digna antecesora de Los vigilantes de la playa. La misma Fawcett lo admitió en una entrevista con la revista TV Guide en una frase que dio la vuelta al mundo: "Cuando éramos número tres, pensé que era por nuestras actuaciones. Cuando llegamos al número uno, decidí que era porque no llevábamos sujetador".

Farrah Fawcett no fue una feminista. Apareció en Playboy dos veces. La última cuando tenía 50 años, con un físico estupendo. Aprovechó una plataforma tan importante como la televisiva para forjar una imagen nueva de la mujer: pelo dorado y gran sonrisa. Pero luego quiso redimirse con papeles desgarrados e intensos.

Dejó la serie tras un año en antena. Quería convertirse en una "actriz seria", según ella misma dijo. Varios batacazos de taquilla pusieron en duda su capacidad. El primer intento fue con Alguien mató a su marido, de 1977, en la que interpretaba a un ama de casa, "un ángel de Charlie caído", según dijo el crítico del periódico The New York Times. Las críticas a su interpretación se pueden resumir en dos frases de la revista Time de 1978: "No es una actriz. Lo saben los espectadores de Los ángeles de Charlie. Fawcett-Majors se metía en problemas serios cada vez que abría la boca para hablar".

Con paciencia y tesón, logró cambiar la opinión de la crítica en los años ochenta. Regresó a la televisión y logró copiosas alabanzas para sus papeles en las películas televisivas Asesinato en Texas y La cama ardiente.

Pero no acabó ahí. Logró incluso convertirse en una actriz respetada en el circuito de teatro independiente del off Broadway, sobre todo con Extremities, de 1983, un drama sobre un intento de violación.

El crítico del diario The Wilmington Star hablaba entonces en su columna de la nueva sensación teatral. "La gran sorpresa del off Broadway es Farrah Fawcett en Extremities. Algunas personas se salen en las primeras escenas porque el intento de violación es muy duro. Farrah está electrizante, dispuesta a despeinarse, sucia, violenta, humana y profana".

Brillaría en el firmamento de Hollywood, llegaría a ser nominada a un Globo de Oro con la adaptación cinematográfica de la misma obra teatral y trabajaría a las órdenes de Robert Altman en El doctor T y las mujeres. Había nacido una actriz.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0026, 26 de junio de 2009.