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Reportaje:

Futbolista modelo

El Espanyol contrata por dos años al centrocampista Nakamura, icono publicitario en Japón

Era un genio por pulir y a su técnico, Xabier Azkargorta, le preocupaba que se formara en todos los aspectos. "¿Qué haces aparte del fútbol?", le preguntó. "Estudio", le respondió. "¿Y qué estudias?", indagó. "Fútbol", soltó Shunsuke Nakamura (Yokohama, Japón; 1978), que no se ha quitado la pelota de la cabeza desde que salió del Toko Gakuen (escuela de segunda enseñanza) y fichó por el Yokohama Marinos. Azkargorta, que le dio la alternativa en 1997, siempre confió en la calidad del centrocampista y lo hizo hasta tal punto que no insistió en fichar a Txiki Begiristain, entonces en el Deportivo. "Cuando le quise, todavía no conocía a Shunsuke", revela. El nipón ha cerrado ahora su fichaje por el Espanyol por dos temporadas. Lo suyo ha costado, pues es un icono publicitario en su país.

Hace tres años, Nakamura se recorría las calles de Glasgow en busca de futbolistas japoneses. Preguntaba por restaurantes, comercios y canchas. Y Del Piero (Juventus) seleccionaba a italianos en Turín. Los dos equipos se midieron en Ámsterdam. Era un anuncio de Adidas, uno de los muchos de Nakamura. "Es una estrella en su país", revela John Park, director deportivo del Celtic. Lo aprovechó el club escocés, que compartió al 50% los derechos de imagen del jugador. Nakamura también ha sido la cara del Pro Evolution (2001, 2005 y 2006), además del Football Kingdom.

"Produce unos siete millones de euros de beneficio al año en publicidad", indican en el Espanyol. De ahí que se esforzara en cerrar el acuerdo económico. Shunsuke cobrará 1,2 millones al año; el club, parte de los derechos de imagen, siempre y cuando sean nuevos. Es decir, sólo cobrará si Nakamura firma contratos con marcas diferentes a las que ya promociona. "Hay que quitarle el sambenito mediático porque nosotros le queremos para jugar al fútbol", alega, no obstante, Germán de la Cruz, responsable del área deportiva del club.

Cuando Azkargorta le ascendió al primer equipo, le vio un pelín cargado. "¡Hasta que descubrí que tenía un preparador físico particular!", revela. Y remata: "Quería ser futbolista". Le define Julio Salinas, compañero en el Yokohama: "Tiene mucha calidad ¡Menuda zurda!". Y ahonda Jon Andoni Goikoetxea, otro del vestuario: "Una de las mejores. Y siempre preguntaba por el Barça". Nakamura aclara su predilección azulgrana: "Crecí viendo los vídeos del dream team". Así que en su primer viaje fuera de Japón acudió al Camp Nou. En 2000 fue elegido el mejor jugador de la J. League.

Su calidad le llevó a la selección. Pero Philippe Troussier le borró del Mundial de 2002 tras ser el mejor en la Copa de Asia. No pasó inadvertido, sin embargo, para el Madrid, que le hizo una oferta de tres millones. Pero no se cerró el acuerdo porque quería que jugara en el filial y, si el equipo no ascendía a Segunda, la ley se lo prohibía. Se marchó al Reggina, italiano, primero, y al Celtic, después, con el que ganó tres Ligas y en 2007 se coronó el mejor. "No falla en ningún aspecto del juego y destaca especialmente en las faltas", añade Park. Y recuerda su repercusión: "Cuando se asentó en Escocia, se dispararon las ventas de camisetas".

Nakamura es el fútbol japonés. Tanto que ocho periodistas nipones se instalaron en Glasgow. El Espanyol les aguarda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 24 de junio de 2009