Crítica:LA LIDIA | Corrida del 709º aniversario de la fundación de BilbaoCrítica
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El toro pasmarote

Entre los personajes del mundo animal, como el gato maragato, que acostumbraba a incluir en sus relatos la irrepetible Gloria Fuertes hubiese debido de tener su merecido sitio "el toro pasmarote", que por tres ocasiones saltó en la tarde de ayer desde la manga de chiqueros al gris albero de Vista Alegre con la divisa de Santiago Domecq. Y lo que ocurre en esta fiesta cuando el animal carece de acometividad, no digamos ya bravura, es que todo lo que ocurre en el albero carece de importancia y no puede llegar a unos tendidos que se percatan de la desigual pugna que mantienen hombre y animal.

La verdad es que a esta Corrida del Aniversario que sucedió a la Corrida de la Prensa parece perseguirle un gafe desde su primera edición, la última en la que compareció en Bilbao el deseado José Tomás. Aunque en este momento pueda resultar ventajista, ya es hora de que alguien se pregunte la razón por la que esta corrida nunca termina de cuajar.

BOHORQUEZ / DOMECQ, ORTIGAO COSTA

Dos toros de Fermín Bohorquez para rejones y cuatro de lidia ordinaria, tres de Santiago Domecq y el restante de Ortigao Costa. Cuajados aunque sosos y sin transmisión los de Bohórquez, que terminaron por emplazarse; anovillados y sin trapio para Bilbao los cuatro de a pie.

Hermoso de Mendoza: Tres pinchazos y un descabello (ovación); tres metisacas y rejón trasero (ovación)

José María Manzanares: Pinchazo y estocada caída (ovación tras un aviso); estocada tendida (ovación).

Cayetano: Estocada tendida (aplausos); media estocada en los altos (pitos tras un aviso).

Plaza de toros de Vista Alegre. 13 de junio. Más de media entrada.

Y a partir de esa pregunta principal, surgen otras cuestiones conexas, como pueden ser si la repetida hasta la saciedad fórmula de la corrida mixta es la más adecuada para esta fecha, la justificación de por qué los toros, tal y como ocurrió en el día de ayer, se presenten con un trapío impropio para ser lidiados en feria, cuando la categoría de la plaza es la misma, u otras como cuál es el papel que juegan toreros que no triunfan o ni siquiera visitan Bilbao en agosto en una corrida que en otras calendas era presentada como la ocasión para los triunfadores de las anteriores Corridas Generales.

Circunscribiéndose a lo que ocurrió en el coso de Martín Agüero, merece ser destacado el comportamiento del primer oponente de Manzanares, de la ganadería portuguesa de Ortigao Costa, que decidió despojarse del papel secundario con el que saltó al ruedo, de remendón de la ganadería titular del hierro de Santiago Domecq, y derrochó a raudales prontitud, nobleza y, sobre todo, una clase de la que adolecieron sus hermanos Domecq.

Manzanares, dotado de empaque de torero de época y con un sentido del temple que para sí lo quisiera algun mandón del escalafón, alcanzó momentos importantes en cuanto dio la distancia que demandaba el animal. Pasajes aislados del toreo del bueno por ambos pitones en una faena que pecó de falta de ligazón. Pinchó al toro, lo que le hizo perder un trofeo que podía haber cambiado el signo de la tarde.

En su segunda comparecencia, en la que extrañamente apostó más ante un toro de menos rédito, sólo pudo acompañar las insulsas embestidas de su oponente.

Cayetano equivocó el planteamiento de su comparecencia en la primera plaza de verdadero peso que pisa en esta temporada tras sus ausencias en Madrid y Sevilla. Probablemente esta tipología de actuación superficial, basada en pasarse el burel por las afueras y en alardes de toreo accesorio ante una res inválida, le valga para otras plazas de la geografía taurina, pero debe ser consciente de que por ese camino no va a conseguir nada en aquellos cosos que mandan en el toreo.

Hermoso de Mendoza desarrolló a caballo todo su arsenal de doma, quiebros y piruetas ante dos oponentes, iconos de la sosería, que acometían en la distancia corta como si llevasen el ralentí de serie. Otro año será.

* Este artículo apareció en la edición impresa del domingo, 14 de junio de 2009.