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"Hacemos micropolítica"

Dirigentes de UPyD cuentan cómo han organizado la campaña electoral

El corazón de UPyD late hiperactivo en un sobrio despacho en la calle de Orense. Varios jóvenes repasan febrilmente un montón de actas electorales por si pueden rascar algún voto. El teléfono no cesa. El despacho de al lado es el de Rosa Díez, la líder omnipresente de este partido que se ha colocado en menos de dos años como la tercera fuerza política de Madrid. En las elecciones europeas del pasado domingo logró el 6,85% de los sufragios en la Comunidad de Madrid, el doble que en las generales de hace un año. "Tenemos un alto porcentaje de voto joven de hasta 40 años. Pero también recogemos mucha abstención", explica Carlos Martínez Gorriarán, de 49 años, el cerebro de la campaña. "Son votantes con interés político, bien informados, con acceso a Internet. Voto ilustrado", agrega orgulloso de la supuesta calidad de sus votantes.

"Nuestros votantes son ilustrados", asegura el 'cerebro' de la campaña

El partido logró el 6,85% de sus votos en la región en las elecciones europeas

El rápido crecimiento de UPyD, ha conseguido 155.696 votos en sólo año y medio, ha despertado recelo entre los partidos tradicionales. Desde el PSOE se insinúa que este resultado es coyuntural. Pero en el fondo existe inquietud porque muchos de sus votos en Madrid los han absorbido del PSOE. Los populares no están mucho más tranquilos. Dirigentes del PP han mostrado su preocupación por la acogida de los medios afines a Esperanza Aguirre al partido de Díez. Desde el PP madrileño se ha restado importancia al resultado del partido centrista. Si en vez de europeas las elecciones hubieran sido autonómicas y municipales, UPyD habría conseguido una decena de diputados e inundado los ayuntamientos de la región de concejales, según los cálculos de Díez.

"Habrá que esperar a encuestas poselectorales para ver de dónde vienen los votantes", sugiere José Ramón Montero Gibert, catedrático de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid. Este experto en procesos electorales considera que en las europeas los partidos minoritarios salen más beneficiados. "Y en estas elecciones, el principal granero de UPyD ha sido el PSOE. Pero da la impresión de que su espacio natural es una derecha más suave, por eso recoge votos del PP", desliza. "Es un partido muy personalista, una especie de CDS", concluye. El sociólogo Carlos Lles considera que UPyD nace como fruto del hastío del bipartidismo. "Recoge a los descontentos de los partidos tradicionales. Con esta campaña tan agresiva que hemos vivido, muchos se han decantado por una formación que es como una nebulosa. No se sabe bien qué ofrece, apenas ha hecho campaña. Pero de momento no es agresiva. Ha sabido gestionar con eficacia sus medios escasos. Es como un partido de low cost".

Lo cierto es que UPyD se ha hecho un hueco en la región. Uno de los responsables del éxito de la campaña en Madrid es médico y estudia el MIR en sus ratos libres. Se incorporó a la campaña tras pasar un año como voluntario en Camboya. Tiene sólo 25 años y se llama David Andina. Ha organizado 50 actos por todo Madrid, "que incluyen la colocación de tres carpas en plazas de la ciudad, reparto de papeletas informativas, buzoneo...", se apresura a recordar. "Lo más difícil ha sido llegar a los pueblos de la sierra. Es inabarcable", dice con la experiencia de haberse pateado la región de cabo a rabo. "Preparamos caravanas de coches. De forma espontánea nos reuníamos cuatro o cinco, poníamos los carteles con papel celo, globitos y alguna pancarta y recorríamos los pueblos del norte. Cuando veíamos grupos de personas parábamos y les contábamos nuestro proyecto", relata para explicar que la suya ha sido una campaña muy artesanal. "A la americana, como la de Obama pero con nuestras limitaciones", cuenta. Y tanto, porque sólo han gastado 8.300 euros para la campaña en la región, según Andina.

El secreto de este éxito con tan pocos recursos es "un tejido asociativo muy activo". Casi el 50% de los 1.500 afiliados de Madrid ha participado en la campaña. "La gente ha dedicado las tardes a colaborar", desliza el joven médico. "Los afiliados están muy implicados. Hay mucho joven. La campaña ha sido muy callejera", insiste mientras revela que el tesoro de la campaña son tres equipos de sonido. "Había colas para usarlos. Estaban todo el día funcionando en cualquier punto de la región", abunda.

Andina está sentado en una de las sillas que decoran el despacho de Díez. No ocupa más de 12 metros cuadrados. Muchos papeles sobre la mesa y un corcho con fotografías y dibujos de la líder centrista. El joven médico describe como se organizó la campaña: "Se establecieron 60 comités, uno en cada distrito y en los municipios de más de 15.000 habitantes. Cuando uno de estos comités proponía celebrar un acto, se encargaban las octavillas. Y los propios afiliados se acercaban a la sede en sus coches para recoger el material". Todo muy familiar. Lejos de la compleja organización de los grandes partidos. "Como no tenemos dónde reunirnos lo hacemos en bares, cafeterías, en nuestras casas", lanza el estudiante, que se sorprendió con la implicación de los afiliados. Rosa Díez está en el Congreso y su despacho está ocupado de forma provisional por Ramón Marcos, ex militante del PSC y actual coordinador de UPyD en Madrid. Ha participado en varios mítines durante la campaña. "Íbamos a las plazas y hablábamos con la gente", explica mientras desvela que para financiarse han vendido bonos. "Boletos por valor de 1.000, 500 ó 50 euros. Son préstamos sin intereses que pedíamos a los ciudadanos. Pasada la campaña los hemos devuelto", indica. "La clave es que hemos hecho micropolítica. Nos preocupamos por los problemas verdaderos de la gente", zanja Marcos.

Otra cosa son las intervenciones de su jefa. Díez ha participado dos veces en Madrid, una en el teatro Quinto, en Usera, y otra en la plaza de Felipe II. Francisco Pimentel, organizador de actos, repite su queja como una letanía: "Los medios no nos hacen caso. Por eso, sin Internet no podíamos existir". El grupo tiene un portal que ha recibido unas 30.000 visitas (www.upyd.es).

Martínez Gorriarán está cansado. La campaña ha sido dura y áspera. Muchas acusaciones entre los principales partidos. "Las elecciones de Madrid han sido un insulto a la inteligencia. Este festival de la infamia salpica a todo el mundo. Y nos afecta por el descrédito de la política", reflexiona. "Durante la campaña te das cuenta de que el nivel de los ciudadanos está por encima de lo que los políticos creen", sostiene. "En los mítines la gente se acercaba a preguntarnos sobre energía nuclear, política fiscal... cosas que interesan de verdad", recuerda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de junio de 2009