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Entrevista:EN PORTADA

Al carajo con los cánones

Amsterdam
Dinamita contra los estereotipos: un trío punk formado por dos lesbianas y un tipo de extraño aspecto es la apuesta fundamental de Sony para 2009. Así es como Beth Ditto, su líder, ha pasado de dormir en el suelo a ser el sueño húmedo de todos los diseñadores de moda.

Beth Ditto es una fuerza de la naturaleza. Sobre el escenario del club Paradiso en Amsterdam, una antigua iglesia reconvertida en sala de conciertos, la cantante embutida en un traje ajustadísimo se mueve de un extremo al otro, liga con las chicas de primera fila, bebe cerveza, hace chistes verdes sobre sus labios vaginales, se ríe, suda y canta con esa voz negroide que parece arrancada de la garganta de Tina Turner. A su derecha, Nathan Brace Paine Howdeshell, su brazo derecho, maneja con sorprendente pericia la guitarra y los teclados. Al fondo, la andrógina Hannah Billie aporrea la batería. "¿Dónde es la fiesta después del concierto?", pregunta Ditto al público antes de emprenderla con su único, perdón, con su gran éxito Standing on the way of control. La sala enloquece. "¡Ah, era aquí!". Son, definitivamente, estrellas.

'Tengo 28 años y he pasado cinco durmiendo en el suelo de una casa ocupada. Me da igual lo que piensen de mí' (Beth Ditto, vocalista)

¿Por qué el nuevo disco de un trío punk, comandado por una lesbiana que pesa más de cien kilos se ha convertido en el gran objetivo de la multinacional Sony para este verano? ¿Es posible imaginar algo más felizmente alejado de los cánones?

La respuesta es un nombre: Rick Rubin. Desde 2007 copresidente de Sony. El que fuera dj original de Beastie Boys, el fundador de Def Jam, el productor más importante de los últimos 20 años según la MTV y el cerebro detrás de la serie American Recordings de Johnny Cash. Para la industria este barbudo hippy es un salvador y su gusto incuestionable. Ganador de innumerables Grammys con bandas tan distintas como Dixie Chicks, Slayer, Red Hot Chili Peppers o Neil Diamond. Así que cuando de entre todo el catálogo de Sony señaló con el dedo a Gossip como su primera opción toda la maquinaria se puso en marcha.

Así, Music for men es para muchos la demostración de que Sony vuelve a apostar por la buena música. Por la música honesta, hecha desde las entrañas. Gossip lleva diez años en la carretera. En 1998 Beth y Nathan se mudaron a Olympia (Washington) desde Arkansas. Huían de una infancia en el corazón del llamado "Cinturón Bíblico", el alma de la América cristiana de Bush. Y para escapar de aquello recorrieron el circuito punk en camionetas, durmiendo en suelos. Editando tres discos en un sello tan combativo que se llamaba Kill Rock Stars (asesina a las estrellas del rock).

Todo eso es historia. Al día siguiente del concierto, Gossip atiende a la prensa internacional en una suite de un lujoso hotel del centro de Amsterdam. Son las dos de la tarde y Ditto lleva aún un pantalón de pijama con un estampado de caras de Homer Simpson y una enorme sudadera que una de las muchas fans que abarrotaban la sala le arrojó de regalo. Nathan y Hannah llevan sus galas de rockeros, pero ninguno de los tres puede (ni intenta) disimular el resacón que tienen encima. Algo que se hace más que evidente cuándo Beth abre la boca para saludar y lo que sale de allí es un susurro.

EP3. ¿Mucha fiesta ayer?

Beth Ditto. Ya ves. Mi voz lo dice todo, ¿no? El problema es que hemos recorrido Europa muchas veces y hemos hecho amigos en todas partes. Y, claro, a la mayoría de los sitios vuelves cada uno o dos años, y todos vienen a verte y es…

Hannah Billie. Como una fiesta de bienvenida cuando vuelves a casa.

B. D. Sí, pero una cada dos días.

Nathan Howdeshell. Es agotador.

EP3. Ayer en vuestro concierto había muchas chicas para lo que es habitual en un concierto de rock. ¿Es eso normal?

B. D. Sí.

H. B. Muchas chicas. Es lo que queremos. Nos encantan las chicas.

B. D. Es guay. Que haya visibilidad femenina en las bandas y el público. Que aporten una nueva manera de hacer las cosas.

N. H. Me acuerdo que cuando empezamos íbamos a garitos donde había muchos tíos y las peleas eran habituales. Cuando empezó a llenarse de chicas, si había alguna pelea ellas se encargaban de que acabase. Era muy guay.

EP3. Al principio, Sony os fichó para un nuevo subsello, ya desaparecido, que se anunciaba como "una etiqueta amiga de gays y lesbianas". ¿Qué significa eso?

B. D. Era un concepto revolucionario. Una multinacional que tenía una sección marica. Firmamos por una multi, a pesar de que teníamos ofertas de Rough Trade y Domino y de que realmente teníamos ganas de estar en una independiente. Pero la idea de un sello gay en una multinacional era revolucionaria.

N. H. La pena es que toda la imagen y el diseño eran horribles.

EP3. Cuentan que Rick Rubin os eligió personalmente, pero ¿cómo os conocisteis?

B. D. Nos vino a ver a un concierto a Los Ángeles. Es un tío cojonudo y conectamos realmente. Y nos pidió que trabajáramos con él. Y lo hicimos.

N. H. Hicimos clic. Es un sabio.

B. D. Fue como jugar a ser los Rolling Stones. Le preguntaron cómo fue trabajar con nosotros y me encantó su respuesta. Se puso muy serio y dijo: "Infantil". Y es verdad, lo pasamos como críos. Fue muy, muy divertido. Grabamos en Malibú en un estudio lleno de fotos de Metallica. Pero fue un soplo de aire fresco. Fue fácil.

H. B. Lo alucinante de él es que no es profesional. Es todo como un juego. No insiste en que lo grabes todo cien veces y que todo sea perfecto. Él busca un sentimiento, una energía, y si está a la primera, ahí se queda. Y eso nos pega mucho.

EP3. Sois una banda femenina y gay, y habéis titulado el disco Música para hombres. Obviamente es un chiste, pero no lo pillo.

B. D. Es un concepto muy cool, ¿no crees? Yo quería que el nombre fuera divertido. Porque la gente cree que el feminismo es una cosa muy seria. Pero no es así. La única manera de sobrevivir siendo feminista en un mundo masculino como éste de la música es con sentido del humor. Me río mucho de la gente a su espalda… Bueno, y a la cara. Y de nosotros mismos. Yo quería que la portada fuera Nathan, así, como está ahora [el aludido está completamente recostado en un sillón sujetándose la cabeza con el brazo en una postura a lo maja de Goya]. Pero él no quiso.

N. H. De ninguna manera. Demasiado irónico.

B. D. Además, como somos lesbianas, la gente piensa que pensamos que los hombres son todos unos gilipollas. Y, obviamente, no es así. Vamos, que Nathan sí lo es, pero no todos.

N. H. Te has levantado muy graciosa hoy, abuela.

B. D. Es verdad, te quiero como a un nieto. Te adoro, mi niño. A mis brazos, cariño.

EP3. Sorprende del disco que es bastante bailable. Hay incluso canciones sin guitarras, ¿vosotros no erais punks?

N. H. A ver. Esto va a sonar un poco idiota. Creo que es el primer disco que hemos hecho que es un viaje sonoro. Los anteriores eran todo el rato la misma canción, el mismo sonido. Éste no. Está lleno de sonidos diferentes. Yo estoy bastante contento.

B. D. Llevamos tanto tiempo en esto… Y sin embargo, hasta ahora no me sentía como una adulta. Y así creo que suena el disco. Como si hubiéramos dejado atrás definitivamente ese sonido de mierda, grabado mal y rápido.

EP3. La verdad es que da la impresión de que vuestro paso de ser una banda underground al éxito y a las portadas fue bastante repentino.

B. D. Repentino, extraño, friki...

H. B. ¿Sí, Beth? A mí no me lo pareció.

B. D. Lo fue… Para mí todo empezó cuando NME me eligió la persona más cool de 2007, a partir de ahí la cosa se aceleró. El disco llevaba en la calle mucho tiempo, pero hasta entonces no había pasado nada.

H. B. Sí, ahora que lo dices, es posible que lo que se me hizo largo fue que el disco tardó un montón en triunfar.

N. H. Yo de repente me di cuenta de cuánta gente conocía la canción.

B. D. En Glastonbury. ¿Os acordáis? Había miles de personas cantándolo. Y luego fue el mix que hizo Soulwax. Una noche entré en un club y la gente se volvió loca con la canción. La verdad es que una vez que ocurre es fácil olvidar lo duro que ha sido.

EP3. De todas formas, vosotros sois populares en Europa, pero no en EE UU.

B. D. Sí, son dos universos distintos. Creo que es más fácil en Europa. Los países son más pequeños, las radios son más libres…

N. H. En Estados Unidos la radio es horrible. Y está totalmente vendida.

EP3. ¿Vuestro éxito Standing on the way of control es ahora una bendición o estáis hartos de él?

B. D. Bueno, es la canción con la que hemos establecido una relación con el público y eso mola. Además es una canción de la que estoy orgullosa. Imagínate que somos Bloodhound Gang y nuestro éxito es como aquel suyo: aquel tema estúpido sobre animales follando. ¡Qué palo que te la pidan cada noche!

EP3. Y más ahora que eres un icono de la moda, Beth. Cuentan que tus fiestas en la Semana de la Moda en París fueron increíbles. No sé si es lo más punk que se puede hacer o todo lo contrario.

B. D. Adoro la Semana de la Moda. Aquella fiesta fue brutal.¿ Te acuerdas de aquella modelo que terminó vomitando en la alfombra? ¿Cómo se llamaba?

N. H. Beth, calla.

B. D. Es verdad. En el mundo punk es considerado algo tan cutre ir a un desfile. Y eso me hace sentir tan punk… Porque está tan mal visto que es lo más punk que he hecho en mi vida. Tengo 28 años y he pasado cinco durmiendo en el suelo de una casa ocupada. Así que me da exactamente igual lo que me digan.

N. H. Lo que no puedo soportar es esa peña, tipo Johnny Rotten, que están todo el día quejándose de la industria y luego le ves haciendo un anuncio de una marca de mantequilla. n

Music for men se publica el 22 de junio. Gossip actúa en Barcelona el 13 de julio (sala Razzmatazz).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de junio de 2009