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Necrológica:

María Jesús Rubiera, la arabista del 'otro' poeta de la Alhambra

Descubrió que los reyes nazaríes de Granada utilizaron el título de califas

Siempre se pensó que en la Alhambra sólo hubo un poeta, pero la investigación y el trabajo riguroso de la profesora María Jesús Rubiera Mata permitió descubrir la obra de Ibn al-Yayyab, el segundo poeta de la Alhambra. La arabista, catedrática de Estudios Árabes e Islámicos de la Universidad de Alicante, falleció el pasado domingo a los 67 años en Alicante a consecuencia de unas dolencias graves y crónicas. Su compañero y marido, el también reconocido arabista Mikel Epalza había fallecido en diciembre pasado tras un desafortunado accidente. Rubiera, cuyo funeral se celebró el lunes en San Joan d'Alacant y ayer fue incinerada se formó en la Universidad Complutense de Madrid. Allí fue discípula de Emilio García Gómez, y benjamina de una emblemática generación de arabistas como Jaime Oliver Asín y Elías Teres. En Madrid, donde se licenció y doctoró en Filología Semítica, empezó a dar clases de Literatura Arábiga hasta 1982, fecha en la que se trasladó a la Universidad de Alicante, donde ya trabajaba Epalza.

Su línea de investigación versó sobre la literatura árabe medieval

"Era una especialista mundial en literatura de Al-Andalus y en estética árabe", destacó Luis Bernabé, catedrático de Estudios Árabes en el campus de Alicante, que recordó los amplios conocimientos de Rubiera sobre el Reino Nazarí de Granada o la poesía estrófica andalusí. "Una de sus últimas aportaciones fue descubrir que los reyes nazaríes de Granada utilizaron el título de califas", apuntó Bernabé que destacó su "enorme actividad investigadora". Sobre los poetas de la Alhambra llegó a publicar siete libros, entre los que figura Ibn al-Yayyab, el otro poeta de la Alhambra. Además, publicó otros libros de referencia para arabistas e historiadores como son La arquitectura en la literatura árabe, Poesía femenina hispano árabe o Literatura árabe clásica, entre otros. También fue directora de la revista Sharq al-Andalus y del consejo asesor de la revista Al-Andalus-Magreb, de la Universidad de Cádiz.

Los que la conocieron de cerca a Rubiera admiten que era una persona tímida, de fuerte carácter y humor penetrante, guardaba una serie de dibujos satíricos de sus compañeros de Facultad y amigos de los que mostraba su lado más perverso y humano.

Su aportación científica fue "original, por su enfoque contemporáneo" en los estudios que publicó sobre literatura árabe de creación, según recordaba ayer Francisco Franco, catedrático también de Estudios Árabes e Islámicos en Alicante. Sus líneas de investigación versaron sobre la literatura árabe medieval, las inscripciones poéticas de la Alhambra y el Generalife, los estudios sobre Las mil y una noches, y sus relaciones entre la literatura árabe medieval y las literaturas europeas, la Granada Nazarí, los moriscos y la toponimia hispano-árabe. El medievalista, Rafael Alemany, catedrático en literatura catalana en Alicante, destacó los estudios "superabundantes" sobre la arquitectura de la Alhambra, la toponimia hispano-árabe o sobre los mozárabes, y su desvinculación con el catalán. Rubiera también defendió la doble autoría del Tirant Lo Blanch, de Joanot Martorell, con una "aportación novedosa, basada en cuestiones lingüísticas, aunque cuestionable", advirtió Alemany quien discrepa de esa teoría.

Rubiera, también estudió la posible influencia y relación árabe en las jarchas y en la literatura catalana, así como realizó numerosos estudios "punteros" sobre topónimos árabes en las comarcas valencianas, sobre todo en localidades como Villena, Aspe, Xàtiva o Dénia.

María Jesús Rubiera nació en el seno de una familia de artistas, descendiente del escritor Pere Mata, un catalán que escribía en castellano obras como El poeta y el banquero, fue hija del productor de cine de la película Las chicas de la Cruz Roja, que catapultó a Concha Velasco. Cuando llegó a la Universidad de Alicante fue directora del departamento de Filología Catala, de Estudios Árabes e Islámicos y Filología Francesa, que en la actualidad se ha convertido en el de Filologías Integradas, donde destacó por su gestión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 10 de junio de 2009