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Texto con interpretación sobre una persona, que incluye declaraciones

George Tiller, médico abortista asesinado en EE UU

Al tercer intento, consiguieron matar al doctor George Tiller, de 67 años, el 31 de mayo. Un activista religioso, oponente del aborto, se le acercó en la iglesia luterana de Wichita a la que acudía y le disparó en la cabeza. Así moría el director médico de una de las tres únicas clínicas estadounidenses que interrumpen embarazos tras la semana 21, cuando la medicina considera que el feto es viable. En 1986 colocaron una bomba en su clínica. En 1993 le dispararon en ambos brazos. Al final, una bala en la cabeza. La policía detuvo horas después a Scott Roeder, de 51 años, a quien su esposa definió para la agencia Associated Press como un fundamentalista cristiano, "de los del Antiguo Testamento y el ojo por ojo".

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Tiller, nacido en 1941, se licenció en Medicina en 1967 por la Universidad de Kansas. Quería ser dermatólogo. Tras un breve paso por la marina, ejerciendo como cirujano aéreo de 1969 a 1970, tenía en mente abrir su consulta. Pero el 21 de agosto de 1970 sus padres, su hermana y su cuñado fallecieron en un accidente aéreo, dejándole la tutela de su sobrino, Maurice, de un año. Regresó a Wichita a cerrar la clínica de su padre, pero varias de sus pacientes se le acercaron: "No puedo asumirlo. ¿Me puede ayudar?". Era la forma eufemística de solicitar un aborto. Tiller se negó, indignado al descubrir a qué se dedicaba su progenitor.

Pero un día descubrió una historia: "En los años cuarenta, una mujer a la que mi padre había ayudado a dar a luz a dos niños vino embarazada de nuevo", dijo para el documental de 2003 Voices of choice. Quería abortar. "Mi padre dijo que no, que las familias numerosas estaban de moda. Ella abortó en una clínica no cualificada... y murió". El padre cambió de opinión, y en 20 años efectuó unos 200 abortos. "Las mujeres me enseñaron que el aborto es un asunto que afecta a sus esperanzas, sueños y potencial, un problema de supervivencia".

Se convirtió en una referencia para el movimiento abortista y un demonio para las bases cristianas. En 1973 el Supremo legalizó la interrupción del embarazo hasta que el feto fuera viable. Después, sólo sería posible si la salud de la madre estaba en riesgo y con la opinión favorable de dos médicos.

Tiller se granjeó infinidad de enemigos. Como el presentador de la cadena conservadora Fox Bill O'Reilly, que lo bautizó Dr. Killer (Doctor Asesino). Hasta en 28 programas, el influyente O'Reilly informó de las prácticas de Tiller y le llamó asesino de niños. En junio de 2005 le llamó "nazi", "un destructor de fetos por cualquier razón hasta el día del nacimiento, por 5.000 dólares" (unos 3.500 euros).

En marzo de este año, Kansas juzgó a Tiller por 19 abortos de 2003 en los que la segunda opinión médica fue la de un empleado suyo. Fue absuelto, pero instantes después se presentó otra demanda similar. Al salir del juzgado, el 27 de marzo, dijo: "Pensé que esto se habría acabado, pero un grupo de gente quiere suprimir el derecho constitucional de las mujeres".

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