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El robot del Barrio del Cristo arrasa

La máquina del ex suburbio marginal gana a todos los demás institutos

"Lo importante no es el premio, lo importante es el subidón de haber ganado", alcanzan a decir Alejandro Simón y Cristian Peñaranda mientras se frotan las manos en un lateral del Museo de las Ciencias. Tienen 15 años y acaban de conquistar el Desafío Robot. Una competición tecnológica que puede ser de bajo coste pero que tiene su mérito. Los chavales construyen los robots en clase. Toman una placa limpia y le añaden condensadores, resistencias, puertos, microsensores, un motor, la batería, ruedas, un procesador, y un programa informático (conectando el robot a un ordenador con un cable de impresora). La máquina recibe dos tipos de instrucciones: sí condicional y mientras. Y con ese par de órdenes, sin mandos a distancia ni intervenciones humanas, los 90 robots se la juegan en asaltos eliminatorios y bajo la atmósfera de pelea de coches que crea el locutor.

Simón y Peñaranda, los ganadores cuando el estruendo se acalla, estudian último año de ESO en el Beatriu Civera, instituto público del Barrio del Cristo, la barriada encajonada por el polígono industrial de Aldaia que surgió a mediados del siglo XX, fue largo tiempo sinónimo de marginalidad y lucha social, y es hoy una zona humilde de clase trabajadora. Y ahí no se acaba el orgullo del barrio porque los segundos clasificados (hay dos categorías, una prueba de velocidad y otra de habilidad, en la que los robots deben hallar la única salida de un recinto) también son de allí.

Los chicos del Barrio del Cristo, que tuvieron su primer ordenador a los ocho y 10 años y no mucho después creaban sus propios juegos, celebran la victoria, jalean a sus profesoras, barajan qué carreras estudiarán. Y mientras tanto, alguien, en medio de este encuentro que organizan el museo, Educación, la Escuela Técnica Superior de Gandia de la Politécnica, la Universidad Jaume I y un par de empresas para promover la afición científico-técnica entre los estudiantes, cuenta que la Generalitat está quitando horas de tecnología, porque exige un número mínimo de alumnos para impartirla en los institutos, algo que no ocurre en otras asignaturas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 30 de mayo de 2009