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EXPLOTACIÓN SEXUAL EN ESPAÑA 1 | La fina línea entre trata y prostitución

0. La esclavitud invisible

Hay 45.000 prostitutas en España. ¿O son 400.000? El 90% están explotadas y ejercen contra su voluntad ¿O es el 10%? No existe ningún dato oficial y fiable, ni ningún estudio serio y concienzudo sobre el tráfico de mujeres de países del Tercer Mundo a España y a otros países europeos. EL PAÍS inicia hoy una serie de reportajes sobre este fenómeno de cifras tan dispares en el que cada grupo, asociación o institución maneja los números según el tipo de política que defienda, abolicionista o de regulación de la prostitución. En cualquier caso, las actuaciones policiales, de la fiscalía, las declaraciones de las víctimas y las sentencias dictadas por el Tribunal Supremo no dejan lugar a dudas: en España hay mujeres que son compradas y vendidas y obligadas a tener múltiples relaciones sexuales en la calle, en pisos o en burdeles contra su voluntad. A algunas las encierran bajo llave y controlan cada uno de sus movimientos. A otras les dan palizas o violan hasta que anulan su voluntad. En otros casos, las amenazan con hacer daño a sus familias en Rumanía, Rusia, Nigeria... También las hay que saben que van a venir a España a trabajar como prostitutas, pero, una vez aquí, la realidad no es mejor que la de aquéllas que venían engañadas. Y, si se resisten, las medidas de coacción son las mismas. Si hubiera 45.000 prostitutas en España -las cifras más bajas de la ONU y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado-, y sólo el 10% estuvieran obligadas (porcentaje que calculan los propios empresarios del sexo), estaríamos hablando de miles de esclavas, un drama invisible que provoca una escasa preocupación social. Mientras tanto, las mujeres siguen llegando. Los traficantes hablan de ellas como "kilos de carne" o "terneritos". Algunas firman contratos como éste: "Mi vida vale lo mismo que lo que debo a mi madame".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 17 de mayo de 2009