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Hallan dos cuerpos descuartizados en una fosa séptica

Nueve detenidos en A Coruña por su relación con el crimen y asaltos a casas

El hallazgo de dos cadáveres descuartizados en bolsas de plástico en el interior del pozo negro de una casa de Fonteculler, en el municipio de Culleredo, parece ser la punta del iceberg de una trama de robos, asaltos y ajustes de cuentas con el tráfico de drogas como telón de fondo. La Guardia Civil detuvo en las últimas horas a nueve personas, seis hombres y tres mujeres, por su presunta relación con la muerte de dos hombres de 36 y 39 años, vecinos de Muros, que desaparecieron en noviembre pasado.

Una investigación que arrancó hace cinco meses, siguiendo el rastro de los dos desaparecidos, llevó a la Guardia Civil hasta la fosa séptica de la casa de uno de los detenidos, una vivienda unifamiliar de dos plantas en Fonteculler. En la madrugada del viernes, los bomberos de Arteixo y efectivos de la Policia Judicial de la Guardia Civil hallaron los restos desmembrados y embolsados de dos hombres adultos. A falta de que las pruebas de ADN confirmen la identidad de los fallecidos, los vecinos de Muros ya les han puesto nombre a los desaparecidos.

Al cruzar datos, la policía relacionó las dos desapariciones con una ola de robos

Los registros hallaron pistolas, escopetas y una motosierra

"Uno era un pobre drogadicto del pueblo, Mon, le llamaban" cuenta la empleada de una librería, "lo veía en su moto, muy delgado, era todo ojos y pómulos". La familia es natural de la localidad donde el hombre era muy conocido. "Esto es un pueblo y siempre se supo que andaba con esos problemas, aunque no era conflictivo" añade.

El otro, de nombre Javier, era "alto y fuerte" y llegó a Muros desde Castellón con su mujer, María José. Abrieron un establecimiento de comida rápida, El Edén del arroz, que, al parecer, intentó traspasar pocas semanas antes de desaparecer.

"A uno ya se le veía que estaba muy mal" asegura el responsable de una inmobiliaria próxima. Cuentan que el negocio estuvo un tiempo cerrado hasta que la mujer regresó en enero para reabrirlo junto a su hermano y su cuñada. Varios vecinos aseguran que durante la mañana del viernes, el negocio estuvo abierto ajeno a las noticias que llegaban de Culleredo.

"La mujer me contó que se habían separado un mes antes de que el desapareciera" relata otra vecina, que solía charlar con ella a menudo. "Ella se fue una temporada, me parece que es de Toledo, y regresó en enero. El marido ya estaba desaparecidos y una vez dijo que cualquier día lo encontraban muerto en algún lado". Cuenta que ayer, antes del mediodía, la Guardia Civil contactó con la esposa para notificarle el suceso. "La pobre no paraba de llorar" asegura esta vecina, propietaria de un negocio contiguo al de la víctima.

Los nueve detenidos son jóvenes de nacionalidad española, todos vecinos del área metropolitana de A Coruña, con edades comprendidas entre los 28 y los 36 años. Ocho de ellos fueron arrestados en la tarde-noche del jueves, y el noveno y último, el viernes por la mañana.

Según indicó ayer Javier Seoane, portavoz de la Guardia Civil, todos parecen integrar dos bandas delictivas "relacionadas entre sí" a las que les imputan numerosos delitos contra el patrimonio, robos y asaltos a viviendas y establecimientos perpetrados en la provincia de A Coruña, entre ellos el atraco a una casa en Carral, de donde se llevaron la caja fuerte.

Los ladrones, que se asociaron para cometer varios delitos, guardaban en sus casas parte de un jugoso botín de joyas, drogas y armas. En los registros domiciliarios, los agentes de la Guardia Civil se incautaron de tres escopetas recortadas, pistolas y varios cuchillos además de 30 plantas de marihuana, relojes, joyas y numerosos electrodomésticos. También disponían de pasamontañas, guantes y una motosierra. Desde el Instituto Armado todavía no han valorado la cuantía de un botín que consideran "importante" y que parece ser el fruto de varios robos.

La investigación arrancó hace cinco meses, en noviembre del 2008, tras la desaparición de los dos jóvenes de Muros. Durante un tiempo discurrió de forma paralela a la de otros delitos hasta que una serie de nombres y datos coincidentes acabaron relacionando este suceso con la banda de atracadores.

Una dotación del parque de bomberos de Arteixo regresó ayer por la tarde al pozo negro de Culleredo para vaciar la fosa y recuperar los restos humanos en un escenario "absolutamente macabro". Durante la madrugada del viernes, efectivos de este cuerpo pasaron siete horas entrando y saliendo del pozo negro para tratar de recuperar los cadáveres fragmentados de las dos víctimas.

Mientras, en el Instituto Anatómico Forense de A Coruña, intentan determinar el momento del crimen que, en todo caso fuentes de la investigación, fechan poco después de la desaparición de los hombres, en noviembre de 2008.

La Guardia Civil no descarta que se produzcan nuevas detenciones en un caso que sigue bajo secreto sumarial, en manos del juzgado de Instrucción de Muros y del número dos de A Coruña.

Los nueve detenidos permanecían ayer en el calabozo a la espera de pasar a disposición judicial a lo largo de las próximas 48 horas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 25 de abril de 2009