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Reportaje:Econonía global

Andorra abdica del 'duty free'

El país pirenaico acelera las reformas fiscales y el levantamiento del secreto bancario

Andorra ha dado un acelerón a sus planes para dejar de ser el duty free pirenaico. El ejecutivo del pequeño país, ubicado entre España y Francia, se ha visto obligado a adelantar las reformas económicas a las que se había comprometido con la Unión Europea para dejar de ser un paraíso fiscal. Y lo ha hecho arrastrado por la presión del presidente francés, Nicolas Sarkozy, que situó la erradicación de la opacidad de varios países que figuraban en la lista negra de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Entre ellos, Andorra.

Sarkozy amenazó con "revisar" sus relaciones con este país. Incluso dijo estar dispuesto a renunciar a su título de copríncipe de Andorra, una suerte de jefe de Estado que comparte con el obispo de La Seu d'Urgell. La reacción fue inmediata. Tras varias reuniones con Christian Frémont, representante de Sarkozy en el principado, el actual presidente en funciones, Albert Pintat, decidió no presentarse a la reelección como jefe del Gobierno y dedicarse sólo a las negociaciones para sacar al país de la mira de la OCDE antes de la reunión del G-20. Lo consiguió a medias. No estuvo en una lista negra, sino en una gris en la que figuraban países que se habían comprometido a adoptar medidas para ser más transparentes, pero que aún no las habían aplicado "sustancialmente".

El país ya permite empresas de capital foráneo que estén en sectores clave

Los compromisos se referían sobre todo a la Declaración de París que Pintat firmó de forma unilateral y en la que se comprometía a levantar el secreto bancario. Para ello, antes del 1 de septiembre, el Gobierno que salga este mes de las urnas tendrá que presentar un proyecto de ley que el Parlamento andorrano deberá aprobar antes del 15 de noviembre. El Partido Socialdemócrata, no obstante, pide que la ley se apruebe antes, en junio.

"Andorra no podrá desarrollarse más sin esta medida", aseguró Pintat tras sellar su compromiso. No sólo se refería al secreto bancario, sino a un paquete de reformas económicas que tratan de modernizar el país y abrirlo al capital extranjero. En resumen, abandonar el monocultivo del comercio y la banca, y facilitar la entrada de nuevas actividades en un territorio de menos de 500 kilómetros cuadrados. Este impulso debe venir de la mano de otros tres proyectos de ley: el del impuesto de sociedades y el beneficio de las empresas, el del impuesto del valor añadido y el que permite que haya empresas con el 100% del capital foráneo.

Joan Gabriel, síndic general del Consell General -presidente del Parlamento-, explica que, tras aprobar la ley, el Ejecutivo firmará un tratado de doble imposición con Francia. Posteriormente también lo hará con España y Portugal. "Debemos procurar que el empresariado pueda venir a trabajar a Andorra y decidir dónde quiere tributar. Pero hasta ahora no era posible porque Francia imponía un gravamen del 33% sobre nuestras exportaciones y España, entre un 19% y un 25%. Con las reformas económicas y los tratados para eliminar esta doble imposición tratamos de acabar con eso", asegura Joan Gabriel.

Las reformas fiscales pasan por fijar un impuesto sobre el valor añadido (IVA) del 5% y otro de sociedades del 10% sobre el beneficio. Los proyectos de ley prevén que a las empresas extranjeras se les aplique un gravamen del 10% sobre la facturación, y otro 10% cuando abandonen el país.

Sin embargo, una de las medidas más revolucionarias ha sido la de permitir que los inversores extranjeros sean titulares del 100% del capital social de una compañía que opere Andorra. Hasta ahora, los empresarios foráneos sólo podían poseer el 33% de una sociedad. Eso supuso que proliferara la figura del prestanoms, una suerte de testaferro a través del cual los empresarios montaban sus empresas en el país. Una figura que el candidato del Partido Socialdemócrata, Jaume Bartumeu, considera "incomprensible y fuera de lugar", puesto que se tolera siendo ilegal.

Andorra no se abrirá al capital extranjero de golpe. Podrán ostentar la totalidad de la sociedad los empresarios de 200 sectores incluidos dentro de un catálogo. Para el resto de áreas, el Ejecutivo andorrano ha subido el listón del 33% del capital social al 49,9%.

La Ley de Inversiones Extranjeras establece que podrán crear empresas de capital extranjero, entre otros sectores, los empresarios que se dediquen a la producción industrial, investigación y el desarrollo, comercio electrónico, medicina estética, educación y comunicación audiovisual. En un plazo de entre dos y seis años se propondrá la apertura de otros sectores hasta alcanzar una apertura casi completa. -

Del siglo XV al XXI en sólo catorce años

Hasta hace relativamente pocos años, cuando alguien fallecía el juez de paz debía acudir hasta el lugar donde yacía el cadáver, darle un golpe en la cabeza y preguntarle: "Mort, qui t'ha mort?" ("muerto, ¿quién te ha matado?"). Se le daba así al muerto la oportunidad de revelar algún posible asesinato. La anécdota da idea de la Andorra de hace apenas unos años. Un país con estructuras económicas feudales hasta 1993, cuando se aprobó la Constitución actual. Y que ahora quiere dar también un salto económico.

En la década de 1990, los coches se amontonaban cada fin de semana en la frontera entre Andorra y Cataluña. Cada fin de semana iban al país pirenaico catalanes para comprar desde mantequilla hasta tabaco y algún electrodoméstico, mucho más barato. Pero la diferencia se ha roto. De ahí que los partidos andorranos que acuden a las elecciones del próximo 26 de abril sueñan con una economía productiva que incluya sectores como, por ejemplo, el aeronáutico, según explica el candidato liberal y actual síndic de Andorra, Joan Gabriel. "Por eso son importantes las reformas económicas y los tratados con Francia y España que eviten que nuestras exportaciones tengan que pagar altos tributos", asegura.

Jaume Bartumeu, candidato socialdemócrata, aspira a que Andorra firme un acuerdo de asociación con la Unión Europea. El candidato asume la ley del impuesto de sociedades, y asegura que, en caso de ganar, también levantará el secreto bancario, lo que significa dar información sobre las cuentas de alguien cuando otro país advierte un posible delito fiscal. Sin embargo, opina que antes de abrir el país al capital extranjero se debería haber efectuado la reforma fiscal que fijara los impuestos sobre el valor añadido y sobre beneficios. "Lo primero es dar seguridad jurídica a la empresa", asegura. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 19 de abril de 2009

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