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Reportaje:CINE

"NOS TENEMOS QUE RELAJAR CON EL SEXO"

Los problemas para mojar de un perdedor posmoderno inspiran a Borja Cobeaga en Pagafantas, su salto al largo tras ser nominado al Oscar por un corto.

Alumno aventajado de la nueva hornada de realizadores vascos, Borja Cobeaga (San Sebastián, 1977) estrenará el 3 de julio su primer largo, Pagafantas, previo paso por el Festival de Málaga el viernes 24 de abril. Tras ser nominado al Oscar por su corto Éramos pocos, ahora cuenta la historia de un veinteañero coladito por los huesos de un pivón argentino que acepta ser su amigo con la esperanza de que algún día le considere su novio. Algo así como la película de autoayuda que habría escrito Judd Apatow con ayuda de Muchachada Nui.

EP3. Pagafantas, la película, ¿nació antes, durante o después del fenómeno pagafantas en Internet?

Borja Cobeaga. Siempre me ha interesado la comedia posadolescente. Creí que era una buena idea para una primera peli. Luego no sabíamos cómo titularla. Y llegó el fenómeno en Internet [a raíz de un vídeo colgado en YouTube donde una chica cañón borracha y en tanga es grabada por su amigo, también borracho, sin que éste ose ni meterle mano]. Gracias a esto prosperó la expresión pagafantas [el que invita a las bebidas pero se queda sin mojar], y por eso se lo pusimos.

"En las relaciones hay exceso de verborrea. El dramatismo está demasiado de moda"

EP3. ¿Cómo definirías a un pagafantas?

B. C. Un pagafantas es un merodeador. Alguien que está acechando y no consigue lo que quiere porque ya está decidido desde el segundo uno, que cae muy bajo y pierde la dignidad por lograrlo. Puede ser por una chica, pero también por un trabajo. Pagafantas hay en muchos sectores.

EP3. Entre los directores, también, ¿no?

B. C. Sí, claro. La dignidad se puede perder, pero la recompensa es conseguir lo que quieres.

EP3. El protagonista lo pasa muy mal con el sexo. ¿Tan difícil es mantener relaciones sexuales en Euskadi?

B. C. Cuando hacíamos [el programa de la ETB] Vaya semanita, uno de nuestros objetivos era denunciar que Euskadi es el Polo Norte sexual. Es una situación que he vivido. La película transcurre en Bilbao y, aunque no está muy marcado, quería que se resaltara el componente de provincias. Y claro, cuando vine a Madrid me pareció La Habana en comparación. El hecho de conocer a una chica y enrollarte con ella la misma noche… eso me parecía la revolución. Me parecía Sodoma y Gomorra.

EP3. Entonces, Pagafantas es una comedia de denuncia social…

B. C. Sí. Una película de denuncia social vasca para el mundo. La gente se tiene que relajar un poco y no darle tanta importancia al tema del sexo.

EP3. ¿Cómo reaccionará el público?

B. C. Me gustaría que le produzca vergüenza ajena, que se sienta bien y mal a la vez reflejándose en el pagafantas. Yo no quiero sentar cátedra, pero sé cuales son los problemas en las relaciones de hoy en día.

EP3. ¿Y cuáles son?

B. C. El exceso de verborrea. La parte emocional se podría solucionar mejor si dejáramos de hablar tanto y dijésemos más cosas. Hay mucho ruido y literatura. El dramatismo está demasiado de moda.

EP3. ¿Qué le dirías a la gente que quiere sacar adelante un proyecto como éste?

B. C. Que tengan fe. Me identifico mucho con la imagen de Celebrities [la sección de Muchachada Nui] de Rosa León en la que sale destrozando una guitarra española y diciendo: "¡No nos quitarán la ilusión!". Hay mucha gente cuya función en la vida parece justamente ésa. Si alguien me hubiera dicho hace años todo lo que me iba a pasar, no me lo habría creído.

EP3. ¿Hay algo de tu propio pagafantismo en el pagafantas de la película?

B. C. Creo en el tópico de "escribe sobre lo que conoces". La sensación de frustración continua, de pensar "estoy metiendo la pata hasta el fondo", la he vivido mucho.

EP3. El final de la película es un tanto siniestro. ¿Hay salida del pagafantismo?

B. C. La única salida es decirse: "Tengo cierto orgullo, debo huir de esta zona". Buscando el título en inglés para la distribución internacional (porque, claro, pagafantas es intraducible), optamos por The friend zone, algo así como la Dimensión desconocida. Una situación de terror y angustia que refleja la peli: el pasillo de la casa del protagonista, Enrique Bunbury…

EP3. ¿Conoces a Bunbury?

B. C. Personalmente, no. Queríamos que saliese, pero al final nos dio las canciones, los pósters y ya está. Lo elegimos como cantante favorito de la prota porque genera ese entusiasmo o ese odio tan radical.

EP3. ¿Qué música escucharía entonces un pagafantas?

B. C. Manos de Topo es muy pagafantas. n

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de abril de 2009