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350 fortalezas con desiguales accesos para el público

La situación en lo relativo a acceso libre para el público de los 350 vestigios o restos de fortalezas que forman parte del Patrimonio de Galicia en la categoría de castillo es mejor que la de los pazos. Se pueden visitar 21 de estos monumentos, rehabilitados tras pasar la gran mayoría a manos de administraciones públicas. Pero quedan ocho, la mayor parte ruinas en las que sólo quedan en pie una torre, que no se pueden visitar por ser propiedad privada. Aunque se dan casos contradictorios a la hora de cumplir con la obligación de permitir visitas.

El caso más destacado es el del castillo de Pambre, en Palas de Rei (Lugo). Construido en el siglo XIV, es considerado uno de los mejores ejemplos de la arquitectura militar medieval de Galicia y casi el único que sobrevivió a las revueltas Irmandiñas que arrasaron entre 1467-1469 la inmensa mayoría de las fortalezas defensivas.

Propiedad de Manuel Taboada Fernández, un inspector de Trabajo con título de conde de Borrajeiros, quien se hizo con la edificación en 1971 por seis millones de las antiguas pesetas (36.000 euros), es también el único monumento gallego que tiene abierto un expediente sancionador por no permitir las visitas.

Tras dos años de infructuosas negociaciones para establecer un calendario de apertura al público, la Dirección Xeral de Patrimonio se ha decidido hace seis meses a iniciar los trámites para multar al dueño por incumplir ese apartado de la ley. Pero mientras, y ante el deterioro progresivo en la conservación del castillo, que incluye una capilla del siglo XII, el Ayuntamiento de Palas de Rei anhela una actuación contundente de la Xunta para que el castillo de Pambre y sus dominios sean cuando menos cedidos para su uso municipal y público.

Pontedeume

Una solución que sí existe con el denominado castillo de Andrade o de Nogueirosa, en Pontedeume (A Coruña). La duquesa de Alba, dueña de esta fortaleza medieval situada en lo alto de Pena Leboreira, cedió su uso "sin ánimo de lucro" al Ayuntamiento. Pero por falta de fondos para contratar todo el año a una persona que atienda a los visitantes, sólo se abre al público en verano.

En otros municipios como el de Crecente (Pontevedra) y el de Cartelle (Ourense), las autoridades municipales también colaboran con Patrimonio para tratar de recuperar y permitir el acceso a restos de fortalezas medievales como son la torre del antiguo castillo de Fornelos o la de Sande, que será intervenida este año por estar en peligro de derrumbe.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de abril de 2009