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El folk intimista de Keren Ann pone el broche en Santiago

Su primera gira en España, que tenía Santiago como última parada, le ha hecho recorrerse medio territorio en coche. Y es que Keren Ann y su banda han perdido todos los aviones que conectaban Murcia, San Sebastián y Santiago, las tres ciudades elegidas en esta gira. La culpa es de la fiesta, dicen, y el cambio de hora, pero su primer contacto con España les ha sentado bien. La cantante lo cuenta entre risas: "Era nuestra primera visita, y me quedé enganchada con Barcelona. Tenemos que volver".

La banda llegó el domingo más una hora tarde al ensayo en el Auditorio de Galicia. Pero no se la podían jugar. La cita era ante un auditorio inédito que la cantante prácticamente llenó. Toda una hazaña, enfrentarse a una audiencia que la escuchaba por primera vez. Sólo uno de sus seis discos, Keren Ann (EMI, 2007) puede encontrarse en nuestro país. Sus seguidores la conocen, sobre todo, por sus colaboraciones con Antony and the Johnsons o Benjamin Biolay. "No podíamos hacernos una idea de cuántos nos siguen, pero al público español le gusta la música que crea atmósfera. Ésta lo es".

El escenario, envuelto en humo, cambiaba con luces que imitaban un bosque de bambú y cualquier ciudad del mundo. Sobre él, un piano, dos guitarras y una trompeta. La compositora se mueve dentro de la Nouvelle Chanson, que defendió con sus mejores temas. Hubo tiempo para pasar del inglés al francés entre notas de folk intimista. El recital fue un paseo por letras "melancólicas, aunque no tristes", como ella misma reconoció.

Keren Ann, menuda y vestida con vestido negro y botines de charol y tacón, salió puntual con una copa de vino en la mano, y regaló a los asistentes casi dos horas de concierto detrás de su guitarra. Sus músicos la miraban con deleite. Y ella conquistó a la audiencia (a la nueva y a la veterana) entre susurros: "Me encantan estas fiestas, con Rioja y blues". Y es que cuando uno se encuentra de frente con una estrella, aún sin conocerla, la reconoce al instante.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 31 de marzo de 2009