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Vitoria recuperará la idea original de Chillida para la plaza de los Fueros

Acuerdo entre el Ayuntamiento y las familias del escultor y de Peña Ganchegui

La plaza de los Fueros de Vitoria recuperará el espíritu que le imprimieron en su proyecto original el arquitecto Luis Peña Ganchegui y el escultor Eduardo Chillida hace tres décadas: se pondrá en valor la escultura del primero, semioculta hoy en un foso, y se restaurará el espacio diseñado por el segundo. Ayer, descendientes de ambos firmaron un convenio con el Ayuntamiento de Vitoria por el que se revaloriza este espacio público ubicado en pleno centro, una de las referencias estéticas del siglo XX para la ciudad. "Se salda de este modo una deuda que se tenía con las familias Chillida y Peña Ganchegui, pero también con la propia Vitoria", afirmó el alcalde, Patxi Lazcoz, tras la firma del acuerdo.

"Se salda así una deuda con los dos creadores", dice el alcalde

Luis Peña Ganchegui y Eduardo Chillida recibieron en 1976 el encargo del Ayuntamiento de Vitoria en 1976 para reformar el solar de la antigua plaza de abastos y crear un espacio en homenaje a los Fueros, en el año en que se cumplía el centenario de la ley de 1876. La propuesta de plaza-escultura de granito de Chillida y Peña para sustituir al viejo mercado modernista no encontró una buena acogida en la sociedad vitoriana de la época, que la veía demasiado rompedora y vanguardista, y la presión de los comerciantes y de algunas entidades ubicadas en ese espacio obligaron a modificar el diseño original; especialmente, a rebajar la altura del dibujo pétreo del escultor que abre la plaza desde la colindante de Correos, desnaturalizando la idea inicial.

Ayer mismo, el hijo de Eduardo Chillida, Luis, recordó cómo en paralelo a los Fueros, su padre y Peña Ganchegui diseñaron el Peine del Viento en San Sebastián, "que se ha convertido en un orgullo para los donostiarras". "Nos gustaría que la plaza de los Fueros alcanzara ese valor también para Vitoria".

La plaza combina, como ocurre en el Peine del Viento, la búsqueda de un nuevo referente en los espacios públicos que marca la obra de Peña Ganchegui con la integración protagonista de la escultura de Chillida. En aquel momento intensificaron un camino creativo de diálogo entre ambas disciplinas que ahora se ha convertido en habitual en el tejido urbano.

La propuesta se sintió entonces como excesiva en la capital alavesa. Todavía hoy, no faltan voces que cuestionan la dureza estética de la plaza de los Fueros, que quizás provenga más de las reformas que impuso el Ayuntamiento en contra del criterio de los autores, que del proyecto original. Ahora se recuperará, por ejemplo, cierta elevación de la forma pétrea que rodea el foso en el que se encuentra la escultura de Chillida, se suprimirá la verja que la protege el monumento y se suavizará el acceso escalonado.

El escultor guipuzcoano se concentró en una escultura de hierro rodeada de granito como revelación de los valores ancestrales que emanan de los fueros, pero el Ayuntamiento la escondió hasta el punto de que creó un balcón para poder contemplarla. Ahora, los visitantes podrán acceder a la pieza. Además, se mejorará la iluminación y se limpiará todo el entorno. Sin olvidar que se volverá a plantar el Árbol de las libertades, un retoño del roble de Gernika que murió por falta de drenaje.

Por último, el convenio incluye la instalación de una réplica en bronce de todo el conjunto y la edición de material informativo y didáctico. La hija de Peña Ganchegui, Rocío, resumió ayer el acontecimiento: "La plaza tiene una oportunidad para recuperarse".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de marzo de 2009