Entrevista:EL JEFE DE TODO ESTO | José Bonifacio Bermejo

"Preservamos un saber de siglos"

El director de la Imprenta Artesanal defiende la longevidad del papel como soporte

El Cuartel del Conde Duque, uno de los edificios más amplios del casco urbano de Madrid con tres siglos de historia, posee unos extensos sótanos de galerías abovedadas con ladrillos de cuidado aparejo. Bajo sus arcos y a lo largo de una espaciosa estancia hallamos un taller que aloja un conjunto de máquinas veteranas, hierro, latón y plomo, que muy pocas personas saben ya manejar. Sin embargo, un equipo de hasta 45 operarios, impresores y encuadernadores en su mayoría, labora a diario entre ellas bajo la dirección de José Bonifacio Bermejo, rector de la Imprenta Artesanal. Imprimen ediciones singulares, encuadernaciones ornamentales y documentos de alto valor con los textos más importantes y cuidados de cuantos se imprimen sobre soporte papel para el Ayuntamiento de Madrid, a cuya Concejalía de las Artes la imprenta se adscribe.

Cada año viajan desde Minnesota estudiantes para hacer prácticas

José Bonifacio Bermejo, segoviano de 47 años, hijo de un ferroviario trasladado a Madrid, vino aquí en su mocedad y comenzó a estudiar Historia en la Universidad Autónoma. Su especialidad fue la Historia Moderna y Contemporánea. Con apenas 21 años, ingresó en el Ayuntamiento y al poco fue incorporado a la Imprenta Municipal. En ella, como directivo responsable, ha desarrollado su vida profesional, en la que destaca por mantener una ecuación armoniosa entre sus conocimientos y las enseñanzas que imparte. No lo hace desde una cátedra sino mediante la administración -a través de cursos, visitas y prácticas- de un legado que considera vital desde el punto de vista de la cultura: "En la Imprenta Artesanal del Ayuntamiento de Madrid", explica, "no sólo generamos cada año 2.000 libros de cuidada edición o 500 encuadernaciones para los lectores visitantes de las 28 bibliotecas públicas municipales; también proveemos a la Biblioteca Histórica, al Archivo de la Villa o a las bibliotecas de todos los museos municipales". Pero hay aún tareas de mayor alcance, a juicio suyo. "Nuestra labor primordial consiste en preservar el saber secular de unas técnicas de impresión y encuadernación que, durante cinco siglos, han sido el soporte de nuestra cultura, más el de un formato, el del libro, que a lo largo de entre 15 y 18 centurias ha sido el principal vehículo de difusión del conocimiento y del saber".

Ésa es la tarea a la que Bermejo y la gente a la que dirige han consagrado su entusiasmo. Porque para dedicarse hoy a tal menester, envejecido por el frenesí digital, se requiere mucha ilusión y amor por una secuencia de oficios y tradiciones cuya conjunción, explica Bermejo, "acredita de antemano el valor de los contenidos de los libros". El director de la imprenta se explica: "Los científicos señalan que la duración asegurada de la información almacenada en un DVD es de 75 años, mientras que, durante siglos, generaciones enteras de archiveros han estado atesorando libros, cuya vida puede prolongarse durante un milenio o más". "¿Vamos pues a olvidar un saber que tantos frutos nos ha procurado a lo largo de la historia?", se pregunta.

Las tareas de Bermejo se extienden, además, a un abanico de actividades que, al frente de la Imprenta Artesanal, él induce o promueve. Así, la del calígrafo, en este caso Javier García del Olmo -por el cual, como por toda la gente a sus órdenes, asegura sentir una profunda admiración profesional- , "cuando escribe en el libro de firmas del Ayuntamiento un texto alusivo a cada visitante ilustre que acude a Madrid, con la estampación añadida del escudo municipal y el del país del visitante".

Otra de las actividades supervisadas por Bermejo es la encuadernación reforzada de centenares de libros que cualquier estudiante tomará del anaquel de una biblioteca municipal en la ciudad; y ello sin olvidar ni la dirección de las visitas guiadas a los talleres del Cuartel del Conde Duque ni las prácticas profesionales sobre Tipografía y Artes Gráficas que, cada año, reciben estudiantes de Diseño llegados de la Universidad de Minnesota (EE UU) o a alumnos de distintas facultades de Filología.

Anualmente, la imprenta imprime un texto de un autor de nombradía, en esta ocasión El Cristo de Velázquez, de Miguel de Unamuno, seguido del ensayo de un especialista, cuya impresión y encuadernación se hace mediante las técnicas tradicionales y al alcance del público por 18 euros.

"En la Imprenta Artesanal recibimos el pasado año a 3.000 personas, desde colegios de niños hasta clubes de adultos, que quieren adentrarse en el conocimiento de las técnicas de impresión tipográfica", relata Bermejo. El plomo es el metal rey de esta institución municipal, heredera de legados como la colección de hierros de dorar encuadernaciones, de Antolín Palomino.

En cuanto al modo de regir un colectivo tan extenso -de las 45 personas a su cargo, 33 son funcionarios y el resto, eventuales- Bermejo se inclina por dialogar siempre. "En una actividad como la nuestra, basada en oficios tradicionales, todos conocen sus cometidos; la capacidad de innovar métodos de trabajo es muy reducida", señala. Sin embargo, él sabe que aquella tripleta de valores que la imprenta de Gutenberg generó, perfección, economía y difusión del saber, sigue aún viva en sus manos.

José Bonifacio Bermejo, en la imprenta  del Ayuntamiento, donde se publican 2.000 libros al año.
José Bonifacio Bermejo, en la imprenta del Ayuntamiento, donde se publican 2.000 libros al año.GORKA LEJARCEGI

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 23 de marzo de 2009.

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