La presión del G-20 fuerza a los paraísos fiscales a hacer concesiones

Suiza, Austria y Luxemburgo anuncian excepciones al secreto bancario - Francia y Alemania promueven sanciones para los países que no cooperen

El miedo a ser incluido en la lista negra que prepara el G-20 ha logrado en unas semanas lo que aparatosos esfuerzos de coordinación internacional habían perseguido durante años: agrietar el muro del secreto bancario tras el que varias plazas financieras protegen el fraude fiscal. La presión de varios Gobiernos europeos empujó ayer una ficha clave del dominó: Suiza, Luxemburgo y Austria anunciaron que modificarán su legislación para dar información a las autoridades de otros países sobre clientes extranjeros con cuentas en sus bancos.

"Es una decisión sabia que muestra que el voluntarismo y la firmeza dan frutos", se congratuló el presidente francés, Nicolas Sarkozy. La marea contra el uso abusivo del secreto bancario empezó a subir hace tres semanas, cuando los países europeos (Francia, Alemania, Reino Unido, Italia, España, República Checa y Holanda) invitados a la próxima reu-nión del G-20 en Londres acordaron como propuesta prioritaria "erradicar los paraísos fiscales", en palabras del presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.

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Los ministros de Finanzas de Suiza, Luxemburgo y Austria se conjuraron el domingo para preservar su particular concepción del secreto bancario, de la que sólo excluían peticiones de información judiciales por actividades terroristas o ilícitas. Pero la posición se abandonó en pocos días. Sarkozy y la canciller alemana, Angela Merkel, dieron un paso más el jueves al adelantar que el G-20 debatirá "un mecanismo de sanciones efectivo para protegerse de los riesgos que causan las jurisdicciones no cooperativas, a las que habrá que designar".

A principios de semana, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) indicó que ya había entregado al Gobierno británico, organizador de la cumbre del G-20, un listado de "los países y territorios que no suministran información fiscal". En el único listado oficial sobre este fenómeno, fijado en 2002, la OCDE designó 35 jurisdicciones (Gibraltar entre ellas) que se comprometieron a cooperar para suministrar un mínimo de información y señaló a otras tres (Mónaco, Liechtenstein y Andorra) que ni tan siquiera colaboraban. Ahora, en la lista suministrada al G-20, ha incluido también a Suiza, Luxemburgo, Austria, Hong Kong o Singapur, lo que ha provocado una reacción en cadena.

La conferencia de prensa que dio ayer a mediodía el presidente de Suiza y ministro de Finanzas, Hans-Rudolf Merz, estaba inusualmente concurrida. Y no era para menos: anunciaba que se va a flexibilizar, al menos en parte, un sistema basado en 75 años del secreto bancario más blindado.

Desde ayer, Suiza renuncia a la diferencia artificial que había creado entre evasión y fraude fiscal, que permitía a Berna restringir su colaboración con autoridades de otros países sólo al segundo caso. Pero el Gobierno helvético, como los de Luxemburgo y Austria, pusieron numerosas condiciones al suministro de información fiscal, en un intento sincronizado de salvar buena parte de las ventajas de sus sistemas financieros al tiempo que se trata de contentar al G-20.

El presidente suizo se esforzó en dejar claro que "se mantiene el secreto bancario" y que las demandas de información serán contempladas "caso por caso" y sólo cuando haya sospechas fundadas de fraude fiscal. Además, los clientes extranjeros con residencia permanente en Suiza no se verían afectados por las nuevas normativas. Merz se reunirá en Londres con varios ministros de Finanzas del G-20 para comprobar si este gesto sirve para aplacar las demandas del grupo de países ricos y emergentes.

En el mismo sentido, la asociación de bancos andorranos matizó que la modificación legal prometida por el Principado sólo llevará a levantar el secreto bancario en "casos excepcionales".

Los 'agujeros negros' de las finanzas

- Fortunas a salvo de impuestos. Las estimaciones sobre los flujos de dinero que tratan de esquivar el control internacional son, por fuerza, muy diversas. Según la OCDE, los cálculos sobre lo que guardan los paraísos fiscales oscilan entre los 1,3 billones (algo más que el PIB español) y los 8,6 billones de euros.

- Una definición escurridiza. En la denominación de un territorio o país como paraíso fiscal hay dos elementos comunes: la imposición sobre los capitales es muy reducida o inexistente; y las barreras del secreto bancario son, salvo petición judicial en muy pocas áreas, inexpugnables para autoridades de otros países.

- Reacción en cadena. La OCDE, a petición del G-20, ha analizado qué países obstaculizan las peticiones de información fiscal. Sólo en las últimas dos semanas, Singapur, Hong Kong, Andorra, Liechtenstein, las islas Caimán, la isla de Man, Suiza, Luxemburgo y Austria han anunciado un régimen de secreto bancario más flexible para evitar posibles sanciones.

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