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Reportaje:

Tok, Tok, Tok o el ascenso del 'soul' correcto y gaseoso

Lo peor que le puede suceder a un grupo que debuta en el San Juan Evangelista es tener la sensación de haberlo visto antes. Si Tok, Tok, Tok, la pareja que integran la cantante Tokunbo Akinro y el saxofonista Morten Klein respondiera a los nombres de Sade Adu y David Sanborn, sin ir más lejos, el resultado sería extraordinariamente similar. Akinro incluso comparte ascendente nigeriano con la mujer que hace veintitantos años hiciera fortuna con Smooth operator, así que el déja vu se torna intenso. Escucharles es una experiencia tan plácida como exenta de peligros.

Era cuestión de tiempo que este quinteto de Friburgo terminara fichando por una multinacional. Cuenta con una vocalista guapa, mulata y de timbre sensual; muchos solos de saxo y un cancionero afable y resultón. En otras palabras: sobadísimo.

A lo que se ve, no han encontrado mejor título para su último álbum que She and he (Ella y él). Lo adivinaron: trata sobre amor. Todo es tan correcto y gaseoso que se esfuma de la memoria como un globo. Tokunbo, muy simpática, contó en un apreciable castellano que le gusta el sol y la cinta de lomo, pero no recordaba la traducción de harmless. Le vendría bien memorizarla, porque inofensivo es un término que define bien su trabajo. Aunque dignifiquen su repertorio con versiones de Ray Charles o Stevie Wonder.

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