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Ocho muertos en Pakistán al estallar un 'cadáver bomba'

Ocho paquistaníes -cinco policías, dos paramilitares y un civil- murieron ayer por una potente explosión activada con control remoto, en la que se utilizó un cadáver para atraer a las fuerzas de seguridad hacia el vehículo donde se encontraba. El ataque ocurrió en las afueras de Peshawar, capital de la conflictiva Provincia Fronteriza del Noroeste. Según la policía, los agentes recibieron una llamada anónima sobre un coche estacionado en la carretera con un muerto dentro. Se desplazaron a la zona, inspeccionaron el vehículo y cuando se disponían a sacar el cuerpo del coche se registró una fuerte explosión.

Ningún grupo ha reivindicado la autoría del atentado, que según la policía es obra de la insurgencia talibán.

Mientras, unos doscientos kilómetros al sur, en la zona tribal de Waziristán Sur, fronteriza con Afganistán, un portavoz talibán aseguró que la guerrilla derribó ayer un avión estadounidense no tripulado que sobrevolaba las áreas tribales paquistaníes. Según los integristas, un grupo de talibanes abrió fuego contra el aparato, que acabó estrellándose sin causar víctimas. Ni el Ejército paquistaní, ni los portavoces estadounidenses confirmaron el derribo, que sería el primero realizado por la insurgencia. En los últimos meses se han multiplicado los ataques a los dirigentes talibanes desde estos aparatos.

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