Martínez Madero carga contra CiU y el PP por bloquear su nombramiento

El candidato de la Oficina Antifraude deberá esperar a que haya consenso

Llegó ayer mareado al Parlament el candidato a director de la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC), David Martínez Madero. Casi dos años después de que su nombre comenzara a sonar para dirigir la oficina anticorrupción, ayer era el día en que los diputados debían evaluar al candidato en lo que se llama hearing, en lejana referencia a las comisiones valorativas del Congreso estadounidense.

El problema es que la sesión de ayer puede quedar en nada por un bloqueo de la oposición que Madero no dudó en denunciar. Pese a que la semana pasada el presidente de la Generalitat le ofreció formalmente al fiscal el puesto de director de la OAC, con fotografía oficial incluida, no hay todavía garantías de que la elección sea una realidad. Madero no tiene el apoyo político necesario -necesita tres quintas partes de la Cámara- para ser nombrado director. Convergència i Unió y el Partido Popular rechazan el nombramiento. Lo paradójico es que todos defienden a Madero. Lo que no les gusta, dicen, es la ley.

El fiscal reprochó el embrollo a los diputados y en especial a los de la oposición. Martínez Madero exigió al PP y CiU "cierto respeto para la lógica". "Si hay una ley en vigor, flaco favor se haría a la ciudadanía no implementando una norma aprobada por los representantes del pueblo", remachó .

CiU y el PP se oponen al nombrambiento igual que se opusieron a la ley de la oficina. Ello impedirá que hoy se vote en el pleno el nombre del director. El tripartito no quiere "quemarlo". De hecho, Madero no quería ponerse bajo los focos si no tenía asegurada su elección y así se lo pidió al presidente de la Generalitat, pero no se ha conseguido.

El fiscal, molesto con el ajetreo, criticó el procedimiento. Si se trataba de demostrar su independencia, Madero lo hizo ayer con creces, sin pelos en la lengua. La comisión de Asuntos Institucionales interrogó a Madero para evaluar la idoneidad del candidato. Todos lo alabaron, pero CiU y el PP insinuaron que la ley, tal como está redactada, no le permitirá ser independiente. El fiscal no se cortó: "La independencia es relativa, pero tengo el apoyo legal para colgar el teléfono si la conversación no es agradable". Silencio en la sala, entre la sorpresa y la admiración.

Todos los grupos coincidieron en la idoneidad del fiscal. Por ello, en la réplica, indicó: "Agradezco su respeto, pero no he venido a esto. No he venido a levitar". En el Gobierno sorprende especialmente la actitud de bloqueo del PP. Y es que algún dirigente de este partido había manifestado que podía votar a favor del candidato, pero la dirección lo acabó vetando.

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Además del procedimiento para su nombramiento y de al tripartito por no saber encontrar el consenso con CiU y el PP, el fiscal criticó el desarrollo de la ley. Concretamente censuró que el tripartito, en el último momento, introdujera una enmienda a la ley que permite al Gobierno participar en las investigaciones aunque el investigado sea el propio Ejecutivo. "No es precisamente la manera de contribuir a la credibilidad política", dijo Madero. Sobre todo después de las críticas que se han hecho a gobiernos anteriores por esta práctica. Se trata de una enmienda, en su opinión, "extemporánea y necesitada de un debate".

El fiscal no se anduvo por las ramas y, dando a entender que no necesita un empleo ni lo estaba pidiendo, afirmó en su despedida: "No he pasado un mal rato. Vuelvo ahora a la fiscalía a seguir trabajando".

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