Análisis:EL ESPECTADOR | Elecciones 1-M | Debate en el BNG
Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

Los porqués y el Amazonas

Los analistas no se ponen de acuerdo en si el domingo el Amazonas cambió su curso (la alegoría del protopresidente de la Xunta, José Quiroga, sobre la imposibilidad de que UCD perdiera las elecciones) por segunda o tercera vez en nuestra historia democrática. Pero sí en que mudó de rumbo, y contra pronóstico. Las primeras palabras de Alberto Núñez Feijóo como presidente electo fueron para agradecer a los medios de comunicación el haber transmitido su mensaje, y para asegurar que "seguirán transmitiendo la gestión de gobierno". A tenor de la experiencia de los últimos 20 años en la relación Xunta-medios, parecía una advertencia ominosa. Un compañero me tranquilizó al decirme que era una costumbre de Feijóo en las noches electorales.

Casi todos se afanan en analizar las causas de la derrota y no las de la victoria

Sin embargo, ayer en La Mañana de la Cope, todos le reconocían a un contertulio de Abc la gran contribución a la victoria del PP del periódico madrileño, "que aunque no tiene mucha presencia en Galicia, sí ha desvelado noticias que han calado", decía Federico Jiménez Losantos, antes de compartir el mérito, "porque la Cope sí que tiene gran audiencia allí". El tiempo de bombos mutuos finalizó con un chiste: "Touriño puede mandar los Audis al Pardo, para una colección de coches de gallegos ilustres". Otro Jiménez, José Luis, corresponsal de Abc en Galicia precisaba modestamente en Un día por diante de la Radio Galega que las informaciones de su periódico no habían contribuido, como se les acusaba, a promover la abstención y así favorecer a la derecha.

En este periódico, Antón Baamonde sostenía que el PP ha ganado la batalla ideológica mientras el bipartito ni siquiera lo ha intentado. "Podrían haber hecho de Galicia un país más democrático, reduciendo el peso de ciertos poderes fácticos. Eso habría exigido aprobar la Lei de Caixas, la de la CRTVG y, sobre todo, dejar de pagar con graciosos dineros la aquiescencia de los medios. No lo han hecho. Ese será su deshonor". La noche de autos, Anxo Guerreiro rozaba el cabreo en la TVG al atribuir la culpa a la falta de cambio, es decir, de Cambio. A la misma hora en la SER, el actor Carlos Blanco opinaba que había sido una campaña "de patada al tobillo". El ex conselleiro del PP Xesús Palmou, sin darle ni quitarle la razón sobre lo del tobillo, reconocía que, como acusó su partido a la todavía Conselleira de Educación, él también había ido en el coche oficial a la peluquería.

La Voz de Galicia era ayer un coro unánime en achacar la derrota a Touriño por haberse echado en los brazos del BNG, sobre todo en los lingüísticos. Un ejemplo: "Hubiera sido suficiente con pasearse por los pueblos y ciudades del país para percibir algo que estaba desde hace tiempo en el ambiente: que miles y miles de ciudadanos -incluidos, por supuesto, muchos votantes socialistas- no entendían el entreguismo inexplicable del presidente de la Xunta a unos socios de Gobierno que, como todos los partidos, representan lo que representan y nada más", lamentaba Roberto Blanco Valdés que no le hubiesen hecho caso.

Allí mismo, Xosé Luis Barreiro tampoco ahorraba estopa, pero repartía más las culpas: "Pero lo peor de todo es el fracaso -para los próximos 20 años- de la necesaria coalición entre el PSOE y el BNG. Porque, después de dar un espectáculo lamentable durante toda la legislatura, decidieron suicidarse colgándose de la absurda campaña presidencialista urdida en torno al gran perdedor de estas elecciones". Carlos Luis Rodríguez, en El Correo Gallego también era equitativo. "La derrota de ayer no es huérfana, sino que tiene dos nombres y dos apellidos", consideraba.

Sin necesidad de más insinuaciones, Touriño dimitió. "Cargarse candidatos es fácil, sustituirlos es lo complicado. No veo a nadie en el BNG y es un problema para el nacionalismo, y en el PSOE veo demasiados, y es otro problema", decía Antón Losada ayer en el chat de este periódico. En resumen, y no deja de ser curioso, casi todos se afanan en analizar las causas de la derrota, y no las de la victoria. Cosas del Amazonas.

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