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MÚSICA CLÁSICA | La semana por delante

El tiempo se detiene

La memoria nos lleva de inmediato a la vida contemplativa, a la música de conventos o abadías, desde Solesmes a Silos. Tiene el canto gregoriano la virtud de modificar el sentido del tiempo que pasa. Es una música "terapéutica" que transmite paz, serenidad y una belleza extraña en su quietud. Juan Carlos Asensio y el grupo Schola Antiqua llevan a la sala de cámara del Auditorio Nacional el próximo sábado 7 de marzo un programa de carnestolendas, lamentaciones y misereres alrededor de la liturgia de Cuaresma y Semana Santa. De la abadía al auditorio, un triple salto sin red en los terrenos del recogimiento. Juan Carlos Asensio enseña canto gregoriano y paleografía en el Conservatorio Superior de Música de Salamanca. Con Schola Antiqua ejerce un auténtico apostolado musical llevando el gran arte del gregoriano a los rincones más insospechados. Sus interpretaciones son sobrias y rigurosas, nada sofisticadas y están impregnadas de luminosidad. El grupo tiene un aire monástico y posee un magnetismo casi hipnótico.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de marzo de 2009