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Crónica:25ª jornada de Liga

Guti marca la diferencia

Un libre directo del medio encarrila la décima victoria consecutiva del Madrid frente a un Espanyol destensado

Apareció Guti, se enchufó el Madrid y se fundieron los plomos de Montjuïc. Así de fácil resultó el triunfo blanco en el feudo del Espanyol. Los cambios decidieron un partido que tenía un tono miserable por la escasez de juego. Excesivamente confiados, los blanquiazules se dejaron enredar cuando el encuentro estaba de su parte, por el desinterés del rival, sin reparar en que su triunfo en el Camp Nou para nada garantizaba su éxito ante el Madrid. Tomó Guti la pelota en un libre directo y la puso en la red con la complicidad de Kameni. Nada nuevo en el estadio Olímpico.

Abatido el Espanyol, Raúl dejó su tanto de rigor para sellar la décima victoria consecutiva del Madrid, tantas como llegó a contar el Barcelona, que hoy afronta el choque del Manzanares, ante el Atlético, con cuatro puntos de ventaja cuando hace tres partidos eran 12. Intimida el Madrid por la sencillez como resuelve sus partidos de Liga. La derrota con el Liverpool en la Champions no alteró su rutina en el campeonato español. Asegurado el empate a cero, apeló a la cordura para ir a por la victoria con un ejercicio de mínimos, nunca exigido por un rival destensado y finalmente inanimado, nada que ver con su despliegue enfebrecido en el Camp Nou.

ESPANYOL 0 - REAL MADRID 2

Espanyol: Kameni; Sergio Sánchez, Jarque, Pareja, David García; Moisés (Lola, m. 83); Luis García, Román (Coro, m. 73), De la Peña, Nené; e Iván Alonso (Tamudo, m. 62). No utilizados: Cristian; Torrejón, Callejón y Chica.

Real Madrid: Casillas; Sergio Ramos, Pepe, Cannavaro, Heinze; Robben (Saviola, m. 74), Sneijder (Guti, m. 58), Lass, Raúl; Higuaín (Marcelo, m. 58) y Huntelaar. No utilizados: Dudek; Salgado, Javi García y Van der Vaart.

Goles: 0-1. M. 67. Guti envía hacia la escuadra un libre directo desde fuera del área que Kameni toca, pero no logra rechazar. 0-2. M. 71. Raúl, de rosca y por bajo, desde la frontal, tras un pase de Marcelo.

Árbitro: Mejuto González. Amonestó a Pepe, Sneijder, Raúl, Moisés y David García.

Montjuïc. 33.950 espectadores.

Recuperado Lo Pelat, el Espanyol parecía haber dado con un plan de juego y recuperado el optimismo indispensable para combatir desde la cola a adversarios del tonelaje del Barça o el Madrid. El equipo se aprieta mejor en la defensa, cierra y roba la pelota en la media y arma rápidas transiciones a partir del pase de De la Peña y las entradas por la izquierda de Nené. Le falta el mejor Tamudo para poner el punto y final a su fútbol. A cambio cuenta con Iván Alonso, un ariete que funciona como defensa. No tiene munición suficiente para gobernar los encuentros más difíciles.

Al Madrid le llevó un rato descifrar el juego de Lo Pelat, un jugador excitante, revolucionario, decisivo para que el partido tenga ritmo. Únicamente reaccionó cuando Raúl se ofreció como ayudante de Lass, demasiado exigido por la ausencia de Gago. Repleto de delanteros, al equipo de Juande Ramos le faltaba juego en la medular porque la presencia de Sneijder en detrimento de Guti descompensaba la formación blanca y partía al plantel de mala manera. A Juande Ramos le debió de escocer perder la partida de ajedrez del miércoles contra Rafa Benítez y ayer proponía un encuentro abierto, por no decir anárquico, convencido de que su plantel saldría ganador del intercambio de golpes.

Jugaba Robben, ubicado inicialmente como volante derecho, y suyo fue el único tiro entre los tres palos antes de alcanzar el descanso. El fútbol del Madrid no tenía ninguna continuidad. Giraba alrededor de Raúl, convertido definitivamente en centrocampista, circunstancia decisiva para entender el equilibrio en la divisoria y la falta de ocasiones en las dos porterías. El Espanyol se desbravó pronto y el Madrid, falto de simetría, especuló en exceso, incomodado además por la tarjeta amarilla que tomó Pepe y que le impedirá jugar el clásico madrileño del próximo sábado.

El partido reclamaba un agitador por parte del Madrid, un jugador como Guti, de la misma manera que el Espanyol procuraba hacer el menor ruido posible para no despertar al rival. Juande se dio un tiempo porque entendía que, si la resolución del choque quedaba a expensas de un detalle o un error, su equipo tenía todas las de ganar. Los blanquiazules asumieron la situación y aceptaron el riesgo de rifarse el partido a una jugada. No atacó el Madrid como el Barça y al Espanyol no le interesó perder el sitio en la cancha.

Ningún delantero del Madrid entró en juego y los jugadores de la segunda línea del Espanyol no alcanzaron el área. No le quedó más remedio a Juande que recurrir a Marcelo y Guti para abrir el campo y apretar al contrario con una alineación más racional, ambiciosa y futbolera. Aunque la respuesta de Mauricio Pochettino fue igualmente valiente cuando apostó por Tamudo, el gol cayó, como estaba escrito, del lado visitante a la salida de un libre directo de Guti mal afrontado por Kameni. A Guti le bastó con una falta y a Raúl con un tiro para marcar las diferencias mientras Lass cerró su campo a las penetraciones del Espanyol. Los blanquiazules no hicieron ni cosquillas a los madridistas, cuyo mérito fue no cometer ni un solo error.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de marzo de 2009