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El traje que esperó ocho años

Penélope Cruz, con un clásico de Balmain, triunfó sobre la alfombra roja de los Oscar

Hace ocho años, Penélope, todavía una recién llegada a Los Ángeles, entró en la tienda Lily et Cie de Beverly Hills. Nada más verlo, se enamoró de él: un modelo palabra de honor confeccionado en blanco roto con bordados en pedrería. Lo había diseñado en 1950 el gran Pierre Balmain, el histórico modisto que consideraba que "la moda es la arquitectura en movimiento". La actriz no lo compró. Pero pensó que aquél era un traje especial para una ocasión especial.

Días atrás, cuando los grandes de la alta costura mundial la cortejaban para vestirla la noche de los Oscar, Penélope se acordó de aquel traje. Una semana antes de la gala, se presentó en la tienda. Y allí estaba todavía el traje. "Me lo probé y seguía quedándome bien. Pensé que era una señal y lo compré".

No sólo fue la triunfadora en la carrera por la estatuilla a la mejor actriz de reparto. También, la ganadora en la alfombra roja de la elegancia. Todos los especialistas de moda le concedieron el honor de ser una de las mejores vestidas de la ceremonia. Las que no se decantaron como Cruz por un vintage, optaron por modelos de la temporada, pero compartieron con ella tendencias. En la alfombra roja se llevó el blanco en diversas texturas y el escote palabra de honor.

Fue una pasarela con pocas concesiones al color y menos joyas, aunque hubo excepciones. Angelina Jolie fue una de ellas. Se puso un palabra de honor, pero no aparcó el negro al que parece abonada y se adornó con unas espectaculares esmeraldas colombianas.

Los críticos también han elogiado las elecciones de Marisa Tomei (Versace Atelier), Angelina Jolie (Elie Saab), Kate Winslet (Yves Saint Laurent), Jennifer Aniston (Valentino), Anne Hathaway (Armani Privé), Nicole Kidman (L'Wren Scott), Sarah Jessica Parker (Christian Dior) y Tilda Swinton (Lanvin).

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 24 de febrero de 2009