Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:Apuntes

Buenas notas, mal trabajo

La nota de corte de las carreras no es indicativa de su inserción laboral

Hasta Francisco Tomás, rector de la Universitat de València, manifestó hace nada encontrarse sorprendido por la demanda que tiene la carrera de Periodismo en relación con lo precario de su panorama laboral. Lo hizo, precisamente, en rueda de prensa. El hecho es que cada año, unos 400 alumnos -incluso 500- se quedan en la calle sin poder entrar a cursar esta especialidad en Valencia. La nota de corte supera el ocho, y hay 80 alumnos en primero. La adoran, pese a que la crisis, cebada en la publicidad, ha llenado de caos las perspectivas del sector laboral.

Lo mismo sucede en Comunicación Audiovisual, y la nota para estudiarla en la Universitat de València, de nuevo, es elevada, casi un ocho. Por no hablar de Medicina, con un 8,69 de nota de corte, y con unas perspectivas de trabajo muy complejas (se necesitan médicos, pero el dinero público no se gasta en contratarlos).

"La contradicción entre la nota y lo que te espera fuera es descomunal"

Entre el 50% y el 60% de titulados en Publicidad trabaja en el sector

"Hemos asistido a una sobredosis de escuelas de Arquitectura Técnica en los últimos años", explica Carlos Ayats, director delegado de Políticas de Empleo de la Universidad Politécnica de Valencia, en referencia a la carrera que más se relacionó con la construcción. Pero sus perspectivas de trabajo no son para montar una fiesta. Y es que esta nota se fija solo en relación con la demanda de alumnos que la piden y según las plazas que cada universidad oferta para la misma. Y lo que va a pasar una vez se acabe la carrera, no tiene nada que ver.

"De hecho", explica Ayats, "un alumno puede haber empezado estos estudios cuando tenían óptimas perspectivas laborales y terminarlos con el mercado comportándose de manera muy distinta". Y al revés sucede con otras titulaciones. "Informática y Telecomunicaciones no han tenido gran salida, y ahora vuelven a ser referencia en el mercado laboral". Matemáticas, carrera con poca demanda, da terror. Pero, sin embargo, el informe Salidas profesionales de los estudios de Matemáticas elaborado por la Real Sociedad Matemática Española, indica que el 95% de los licenciados en ella dispone de un empleo de calidad dos años después de abandonar la universidad.

Pero el -presunto- estilo de vida dinámica del periodista, del realizador televisivo o del médico prestigioso, puede pesar frente al tópico del matemático enclaustrado. Y también el hecho de que, pese a lo negro que se presenta el horizonte, los jóvenes eligen carrera más o menos por afinidad con un tipo de estudio. Según una encuesta entre 7.000 alumnos de Bachillerato elaborada en la feria de universidades Unitour, el 11% de ellos elige los estudios por el futuro salario, el 28%, por las salidas profesionales y el 44%, por supuesta vocación.

Carlos Ayats explica: "Los orientadores deben hacer llegar a los alumnos preuniversitarios los indicativos que tenemos sobre inserción laboral, pero los datos pelados pueden confundir a los estudiantes, hay que matizarlos". Si no, considera, se pueden encontrar como los que tenían a Arquitectura Técnica como un eterno El Dorado.

Ciertamente, hay datos universitarios de incidencia laboral, pero el alumno sólo puede acceder directamente a ellos cuando está matriculado. "Todos los orientadores que están conectados a los institutos tienen su password correspondiente", explica José María Peiró, del Observatori d'Inserció Professional i Assessorament (Opal) de la Universitat de València, "pero no cualquier estudiante de Bachiller: aunque puedan, no entran a mirar esos datos, y además deben ser convenientemente extraídos, acompañados de explicaciones".

El Opal tiene unas minuciosas tablas que indican la incidencia de las diferentes carreras, así como una gran cantidad de opciones para mejorar la inserción laboral. Hace más de tres años, Comunicación Audiovisual tenía casi un 80% de empleados. "La crisis afectará a no pocos estudios, seguro", indica, "pero el estudiante debe pensar en qué proyecto de vida quiere". Según Peiró, tras la carrera, la movilidad y la voluntad de ser emprendedor son claves.

O la espera. Es el caso de Enrique Martínez, de 27 años, quien, a falta de una asignatura para terminar Comunicación Audiovisual, cursa también Periodismo. Los fines de semana vende televisores en una gran superficie. "Es un buen trabajo, me gusta, y cuando termine las titulaciones me gustaría vincularme con el departamento de comunicación".

"Antes no sabía que la incidencia laboral con estas carreras fuera baja, pero no hubiera cambiado, debe ser demasiado duro estudiar lo que no te gusta". Tampoco hubiera renunciado a Audiovisual José Moreno, de 23 años, que está terminándola. Pero, por ahora, prefiere trabajar en su empresa familiar Aeroglobo, dedicada, precisamente, a ofrecer vuelos en globo. "En los trabajos de lo mío el nivel de explotación es descomunal, la contradicción con la nota de corte y lo que te encuentras a la salida es enorme", opina José Moreno.

Josep Lluís Gómez Mompart, catedrático de Periodismo de la Universitat de València, y responsable de estos estudios, indica que "aunque una y otra cosa van por separado, tenemos una responsabilidad social, y no podemos saturar el mercado, si no ampliamos plazas en Periodismo es por esa responsabilidad".

Según Gómez Mompart, hasta 600 licenciados en comunicación -incluyendo audiovisuales y Publicidad- salieron de las universidades públicas y privadas de la Comunidad Valenciana el año pasado. "Hay facilidad administrativa para conceder la multiplicidad de determinados títulos", reflexiona. Él cree que si bien el alumno de Periodismo sale "claramente preparado", hay que darles al final del bachillerato todas las pistas de lo que es la carrera y lo que va a ser el trabajo.

Aunque el camino más recto para no ir al paro son las prácticas. "Los alumnos que han entendido la carrera más como un centro de formación que como una búsqueda del expediente inmaculado encuentran algo cuando acaban", dice Diego Mollá, coordinador de prácticas en Comunicación Audiovisual. "Los que dudan se pierden por el camino".

Francisco Javier Gómez Tarín, director de los estudios de Publicidad de la Universidad Jaume I de Castellón, explica que "hay al menos un 50% o 60% de nuestro alumnado colocado en el sector, aunque en Madrid y Barcelona, claro". "La crisis afecta, pero la salida del estudiante debe estar en practicar en las empresas más potentes, estén aquí o fuera", apunta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 6 de febrero de 2009