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Reportaje:Carreras & capital humano

Prácticas en vez de trabajo

Un centenar de empresas busca estudiantes de la escuela ESCP-EAP

Palacio de congresos de París. La escuela de negocios ESCP-EAP, la segunda del mercado francés, convoca a 113 empresas que buscan jóvenes formados para ofrecerles trabajo. Nada que ver con los foros de empleo españoles, mucho más endebles en su capacidad de convocatoria y, a tenor de los comentarios de los estudiantes, por sus resultados.

Se abre la convocatoria a las 9.30 de una mañana lluviosa. Las empresas están en sus stands y los estudiantes empiezan a hacer cola. Aparentemente, nada ha cambiado respecto al foro del año pasado. Pero la verdad es que sí. Las principales compañías francesas y multinacionales presentes allí no pueden evitar concurrir a la cita porque, si no reclutan carne fresca ahora, acabarán pagándolo dentro de dos o tres años, cuando la recuperación económica sea una realidad, y en sus plantillas no haya savia nueva preparada para acometer proyectos.

1.900 alumnos pugnan por su incorporación al mercado laboral

Hay compañías que pagan por su stand aunque no tengan capacidad de contratar a nadie porque sus dirigentes han cerrado el grifo del reclutamiento (Peugeot, que se niega a hablar con la prensa). La imagen es la imagen. Y, en general, lo que se aprecia es que los puestos de trabajo que hasta hace poco podían ofrecer las empresas, hoy son mayoritariamente periodos de prácticas. Claro que hay excepciones, pero son las menos, como ha comprobado este periódico en su viaje con ESCP.

Frédéric Ligeour es uno de los 1.900 jóvenes que se presentan al evento. Es graduado en dirección de empresas y está próximo a finalizar el máster internacional en marketing de la citada escuela. Tiene 24 años y, pese a ser francés, su intención es continuar residiendo en España, como lleva haciendo tres años, pero eso sí, con un trabajo que le permita pagar sus gastos.

Sí es un estudiante "tipo" de ESCP-EAP, habla tres idiomas y está dispuesto a "moverse" por el mundo. Pero no es un demandante de empleo convencional del foro parisiense. Va a hacer una prueba: ¿es verdad la globalización de las empresas? Su intención, tras viajar a París, es aprovechar la reunión de las principales compañías galas y multinacionales en Francia para encontrar un trabajo en sus oficinas españolas. Acaba su máster en abril y descarta hacer prácticas porque "mientras que en Francia se pagan con sueldos superiores a 1.000 euros mensuales, en España no suelen superar los 800", explica Frédéric.

El estudiante lleva en su "mochila" 25 currículos en francés, otros tantos en inglés y 15 en español. Su intención es repartirlos "estratégicamente".

Pepsico es una de las multinacionales que ofrecen prácticas y primeros empleos, la mitad de incorporación inmediata, según su entrevistadora, Eleonore de Fougeroux; sobre todo para el departamento de marketing. A Frédéric, que encaja a la perfección con el perfil, no le cuadran porque son para Francia y porque la multinacional ni siquiera le coge el currículo para enviarlo a su colega español, aunque Fougeroux se queje de que los seis historiales que le han entregado para el área de marketing no le encajan, pues "los candidatos se ofrecen para cualquier puesto, y yo prefiero que tengan claro lo que quieren hacer".

El recorrido sigue en Henkel, que sólo busca estudiantes en prácticas para Francia y es la muestra, según Frédéric, de una empresa hermética y rígida, que no le da el contacto de su homólogo español; tiene que dirigirse al e-mail de la compañía. Lo mismo le ocurre en Orange, Dell, Kraft o

IBM. También en Alfa Romeo, donde la conversación es más prolongada. La firma busca estudiantes en prácticas a los que paga 1.100 euros brutos.

En Microsoft sí le escuchan, le motivan y le dan un contacto. Tampoco recogen su currículo. La compañía tiene un programa internacional de dos años de duración para conocer sus filiales al que se presentan 4.000 candidatos para 20 puestos, según su entrevistador, Nicolas Catanese. Su "prioridad en el foro" es encontrar becarios, sobre todo en ventas, marketing y puestos técnicos.

BMW le da más esperanzas, coge su historial y, según Florian Koscianski, "en España habrá las mismas ofertas para marketing que aquí, donde te aceptaríamos con ese currículo". La empresa marítima CMA CGM busca personal comercial en muchos países y no en prácticas. Su entrevistadora, Carolyne Arbogast, le pregunta cuándo está disponible y cuál sería su puesto ideal. Como en la firma automovilística, tal vez le llamen tras este contacto, pues tiene "ofertas permanentemente y hay muchas oportunidades". Algo similar a lo que sucede en Pernod Ricard, que le pide su historial en tres lenguas, aunque, dice Frédéric, "hace trampas".

El recorrido concluye en L'Oréal, la única compañía que hace entrevistas en toda regla -de hecho, al foro de ESCP-EAP han acudido 20 entrevistadores, y no becarios del departamento de recursos humanos-. Busca estudiantes en prácticas a los que ofrece 1.250 euros y lo hace por todo el mundo, como ocurre con los puestos de trabajo de que también dispone, sobre todo para el departamento financiero y de marketing, como explica la responsable de reclutamiento, Eva Azoulay. L'Oréal le coge dos currículos a Frédéric, en francés y en español. Al final de la mañana, apenas si ha entregado una decena de historiales. Decididamente, "pocas empresas son globales". -

Vocación internacional

Annie Medina lleva poco más de un año al frente del campus de ESCP-EAP de Madrid, si bien su "pertenencia" a la escuela se remonta a 30 años. No en vano, señala el director de relaciones institucionales español, Ramón Aragón, va a recibir la medalla de honor que concede la Cámara de Comercio de París, principal financiadora de la institución.

El objetivo de Medina al frente de la escuela es darla a conocer y que en sus programas educativos (que suelen desarrollarse en varios de los cinco campus que la organización tiene en París, Londres, Berlín, Turín y Madrid) haya más españoles. Hoy, el 48% de los alumnos es francés, señala Medina.

La característica diferencial de esta escuela es su vocación internacional. Algo que decide a sus alumnos, jóvenes o directivos, a optar por ella, aunque no sea tan conocida como otras. Así lo explica Antonio Fernández Mena, manager de BT, que está cursando el Executive MBA que la semana pasada arrancó en París y que ésta lo ha hecho en Madrid. Dentro de un mes reunirá a sus 131 alumnos senior en otro campus. Con 35 años, el aprendizaje de la semana para este ejecutivo que ha vivido en Londres varios años es que las diferencias culturales frenan los proyectos: hay que evitarlo. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de febrero de 2009

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