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Reportaje:Empresas & sectores

El turismo tira los precios

Menos viajes, sobre todo españoles, amenazan con bajar un 10% el negocio en 2009

Se mire por donde se mire, no hay lugar a dudas: el turismo español se enfrenta a un año malo. La crisis le ha llegado más tarde que a otros sectores, pues ha sido a partir del verano cuando ha empezado a dar señales de vida, pero en el último trimestre de 2008 se ha hecho más virulenta y las previsiones para este año no son precisamente optimistas, aunque quizá con algo de voluntarismo hay quien espera que en los últimos tres meses de 2009 puedan mejorar algunos parámetros si la economía da algún respiro.

La Organización Mundial de Turismo (OMT) ha dejado claro esta semana que si el turismo internacional creció un 2% en 2008 hasta 924 millones de visitantes, en el presente ejercicio, como mucho, se mantendrán esas cifras, que podrían caer hasta el 2%, con un mayor impacto en Europa, donde el deterioro puede llegar hasta el 3%. "2009 va a ser un año difícil para el turismo europeo, pero un sorprendente número de respuestas ve oportunidades en esas dificultades", dice la OMT, haciendo referencia al panel de expertos con el que confecciona el barómetro turístico mundial, en este caso del mes de enero.

Los empresarios piden al Gobierno un plan de rescate para el sector

La guerra de tarifas para atrapar al cliente no ha hecho más que empezar

España, que ha perdido 1,7 millones de turistas extranjeros en 2008, puede haber sido desbancada ya de su segunda posición mundial por llegadas de visitantes, según la organización.

Pero lo peor no está fuera, sino dentro de casa, en opinión de Exceltur, la asociación que aglutina a 24 de los más importantes grupos españoles del sector turístico. "La bajada del 2,6% en el número de turistas internacionales representa sólo el 50% de la tarta turística. Los españoles son la otra mitad, la demanda más importante para el sector con diferencia. Y éste ha sido precisamente el mercado más débil y vulnerable en 2008, que ha fallado, además, en la época punta, el verano". El Instituto de Estudios Turísticos habla de un descenso superior al 10% en los viajes domésticos, porcentaje similar a la baja de la ocupación hotelera.

Con todo, según Exceltur, la actividad turística cayó un 1,1% el año pasado y para este ejercicio prevé un descenso superior, del 3%.

Para el responsable de Europa, Oriente Próximo y África de Grupo Barceló

(hoteles y agencias de viajes), Raúl González, "el mercado español ha sufrido una paralización desde septiembre que no repunta ni tiene pinta de repuntar. Y que va a provocar caídas en el sector de entre el 15% y el 20% en 2008 y superiores al 10% este año". Por eso no es de extrañar que se haya iniciado una guerra de precios en el negocio turístico que afecta a todos sus participantes, desde los hoteleros hasta las agencias de viajes, los operadores turísticos o las compañías aéreas y de alquiler de coches. Y que va a continuar en 2009, en opinión de González, "aunque no tenga sentido porque nuestro mercado es muy eficiente y en España somos muy baratos". Barceló reconoce rebajas de entre el 6% y el 10% en sus tarifas, parecidas a las del resto de la competencia.

El problema de los descuentos en los precios es, según advierte el socio de Deloitte responsable del área turística, Javier Jiménez García, que la experiencia demuestra que son muy fáciles de hacer, pero retomar después las tarifas cuesta entre cuatro y seis años. "No es lo mismo que la ocupación, que se recupera inmediatamente en cuanto la demanda se activa". "Y se diga lo que se diga, los descuentos conllevan una baja de la calidad. El factor que más riesgo entraña actualmente es que no sólo se reducirán los precios, también lo harán las plantillas y la calidad para que las empresas mantengan sus márgenes", añade.

Fuentes de Exceltur afirman que debemos dejar de minimizar la crisis -en referencia a las declaraciones del Gobierno-, porque si no, no se pondrán en marcha las medidas estructurales que hacen falta para salvar al sector. Que no son precisamente el Plan Renove Turismo aprobado por el Ejecutivo el pasado mes de noviembre, que supone una inyección de 400 millones de euros para obras de rehabilitación y mejora de infraestructuras turísticas. Aunque es bien visto por los empresarios, se considera como una gota de agua en el océano.

"Quedará cubierto inmediatamente si las entidades financieras no piden más garantías de las adecuadas. Y esperamos que después, como dijo el ministro, haya un segundo plan", señala Juan Molas, presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (CEHAT).

Estas ayudas llegan precisamente en un momento en que los hoteleros están paralizando sus planes de aperturas de nuevos establecimientos como consecuencia de la crisis económica y las dificultades para conseguir financiación, una situación que preocupa sobremanera en el sector, pues supone "hipotecar el futuro", en palabras del socio de Deloitte, especialmente en lo que se refiere a las inversiones para actualizar la planta hotelera española, que también se van a frenar.

"Los proyectos en marcha continuarán porque es muy difícil detenerlos, pero los nuevos se van a parar. Habrá una reducción clara en el incremento de la oferta que viene determinado por el exceso de años anteriores. A cinco años vista se ajustará", dice el representante de Grupo Barceló. En el caso de su compañía -que tiene un plan de expansión que prevé contar con 210 hoteles en 2010-, en 2009 sólo sumará entre seis y ocho establecimientos a los 186 de que dispone en la actualidad. "Reduciremos algo los volúmenes de inversión de los últimos años, que quedarán en unos cien millones de euros", agrega Raúl González.

Grupo Barceló prevé cerrar 2008 con unas ventas de unos 1.100 millones de euros (un 34% menos que en 2007, debido a la nueva contabilidad de las agencias de viajes) y unos beneficios de entre 50 y 60 millones de euros, frente a los 142 millones del año anterior, que la empresa achaca a la falta de resultados extraordinarios.

Por su parte, el conglomerado de empresas turísticas Orizonia (que incluye desde los operadores Iberojet o

Cóndor hasta las agencias minoristas Viajes Iberia o la digital Viajar.com) reconoce que 2008 ha sido duro. Gabriel Subías, su presidente, habla de un "balance positivo final", con una caída de la facturación del 1,5%, hasta casi 2.300 millones. Incluso los cruceros (la compañía controla Iberocruceros, con tres barcos) han sufrido por primera vez un retroceso porque "han aumentado mucho las plazas justo cuando la demanda se ha frenado". Subías espera para 2009, de momento, una caída de las ventas del 7% y del 5% en el número de pasajeros. También una guerra de ofertas para llevarse a los clientes indecisos este verano, "los sables volarán en busca de los clientes de última hora", vaticina, informa Cristina Delgado.

En este ambiente de pesimismo se ha celebrado esta semana en Madrid la Feria Internacional de Turismo (Fitur), que cierra hoy sus puertas. Con menos empresas que el año pasado y menos espacio, pero más representantes extranjeros, el evento ha congregado a los responsables del sector una vez más.

A la espera de ver cómo arranca la temporada de verano, en la que la subida del euro respecto a la libra va a tener un impacto negativo sobre los principales turistas que recibe España, los ingleses (ya en 2008 nos han visitado casi un 15% menos), y también la reducción de los asientos de avión; las empresas turísticas están haciendo esfuerzos en la comercialización de su producto y reduciendo sus gastos como pueden. No saben qué va a pasar con la crisis económica y la desconfianza del consumidor, lo que sí saben es que las grandes compañías españolas, bien diversificadas y con balances sólidos, superarán este momento del ciclo como tantos otros, mientras esperan concentraciones, asegura Antonio Bosch, socio responsable del sector hotelero de Ernst & Young.

Cuentan con que el turista reduzca sus días de estancia y su gasto, pero con que siga viajando. El español se comportará peor que el extranjero, según prevén, y las actividades más afectadas por el descenso (tras un año histórico para el turismo como 2007) serán las de operadores turísticos y agencias de viajes, alquiler de coches y hoteles urbanos, más condicionados por los viajes de negocios, que se siguen recortando a la mínima expresión. Y vuelven la vista hacia las administraciones públicas, a las que piden ayudas o planes de rescate para que el turismo, que representa un 11% de producto interior bruto (PIB) español y del empleo, no se hunda. -

Lo que hace falta

Los empresarios turísticos saben que el modelo de sol y playa español (que supone casi el 70% del negocio total) está obsoleto y, al no "moverse" ya a través de vuelos chárter, sino de compañías aéreas de bajo coste, su problema histórico de estacionalidad se ha agudizado. Las reservas cada vez se hacen con menos anticipación. Para cambiar ese modelo hace falta, según Exceltur, regenerar o reinventar la oferta y ciertos destinos turísticos. Y para ello es necesario no sólo el voluntarismo de la Administración, sino compromisos presupuestarios.

"Si hemos reconvertido entornos urbanos como Bilbao o Valencia, ahora hay que actuar en los turísticos. Para que encajen con las nuevas apetencias de un viajero cada vez más sofisticado y exigente se debería empezar con tres o cuatro iniciativas singulares que dieran el pistoletazo de salida del cambio", asegura mientras comprueba que destinos emergentes como Turquía o Egipto, que crecen más del 10%, nos quitan cuota de mercado en el turismo barato de sol y playa, con el que España no puede competir. Los empresarios también piden mejoras fiscales que favorezcan la inversión, flexibilidad en las condiciones de contratación y sobre todo en las tarifas aéreas. Y más promoción. "Ahora hay que gastar más dinero que nunca en un sector tan importante para España", dice el presidente de los hoteleros, Juan Molas. -

Principales riesgos

La crisis económica ha puesto encima de la mesa una serie de riesgos que comparten todos los negocios, como son los financieros, no sólo a la hora de que una compañía logre financiación bancaria para continuar su actividad o acometer nuevos proyectos, sino también en lo que respecta a sus clientes, el riesgo a la morosidad o la insolvencia de éstos es un riesgo que amenaza cada vez con más fuerza al sector turístico, según el socio de Ernst & Young Antonio Bosch. Sin embargo, la incertidumbre más grande, hoy por hoy, para este sector es mantener su cartera de clientes, asegura.

Y eso es lo que están intentando no perder los operadores turísticos, a través de los descuentos y el refuerzo de las campañas de comercialización. El presidente de AC Hoteles, Antonio Catalán, ha señalado, en el marco de la Feria Internacional de Turismo, que el sector está "peleando a muerte" ante la crisis económica y los ajustes que hay que poner en marcha para paliar la falta de consumo. En 2008, la cadena facturó 238 millones de euros, un 2,2% menos que el año anterior, "lo que nos ha obligado a todos los hoteleros a llevar a cabo un ajuste de precios", añadió. -

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 1 de febrero de 2009

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