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Reportaje:

No suspende el conductor, suspende su formación

El 96,5% de los españoles no pasaría hoy el examen teórico si lo repitiese - Automovilistas, profesores y examinadores no están obligados a reciclarse

¿Conducimos mal o el cero se lo ha de llevar, esta vez, el sistema de formación del conductor? Casi todos los conductores suspenderían hoy el teórico en España, poniendo en evidencia que la falta de reciclaje o el sistema de test fácil de olvidar pueden contribuir al nivel de siniestralidad. Otros países tienen otras respuestas.

¿Sabe cómo actuar en una carretera nevada?, ¿qué distancia mínima de seguridad debe guardar con el vehículo que le precede en un túnel?... Si tuviera que enfrentarse al examen teórico de conducir, el 96,5% de los españoles suspendería. Y, paradójicamente, fallarían más aquéllos que llevan más tiempo al volante, porque el tener un permiso para circular y hacerlo de forma habitual garantiza más habilidad, pero no dominar los conocimientos. Y en esto no hay diferencias entre hombres y mujeres (ver gráfico), aunque sí entre los conductores de distintas comunidades.

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Por ejemplo, los automovilistas madrileños son, según un estudio de la Confederación Nacional de Autoescuelas (CNAE) y Zurich Seguros y el Instituto de Tráfico y Seguridad Vial de la Universidad de Valencia, los que tienen peores resultados; y los de Cantabria, Asturias y La Rioja, los mejores. Estos sorprendentes datos, que dan muestra de cómo se encuentra la formación de los automovilistas en cuanto a seguridad vial, señalización y normativa se han obtenido con las respuestas de 2.034 conductores a un examen que reproduce "fielmente" los que realiza la Dirección de Tráfico. El cuestionario estaba compuesto por 30 preguntas. Tener cuatro fallos supononía un suspenso. Casi el 50% de los participantes erró en medio de las respuestas. La media de los encuestados es de 22 años de carné, lo que quiere decir que son personas que obtuvieron el permiso con 18 años y ahora tienen 40.

Para explicar este panorama es necesario tener en cuenta varios factores: el modelo y el contenido de las pruebas teóricas para obtener la licencia de conducción, que apenas ha variado en décadas. Y esto viene dado porque históricamente el tráfico sólo era un problema (había más de 5.000 víctimas anuales) que parecía irresoluble y que siempre se quedaba debajo de la alfombra. Si poca atención se ha prestado a la formación del aspirante a conductor, mucha menos se ha llevado la formación cíclica de quienes ya conducen. Teniendo en cuenta que las normas, las vías, las señales, los vehículos, los factores de riesgo y las costumbres se van actualizando constantemente, no extraña un descomunal desfase en conocimientos. Por ejemplo, cuando mucha gente se sacó el permiso, el teléfono móvil, el GPS o el ABS no existían. Eso no quiere decir que los españoles conduzcan mal, pero muchas víctimas se podrían evitar con más y mejor formación. En España hay censados 23 millones de conductores y cada año obtiene permiso en torno a un millón de personas.

Actualmente, sólo existen tres escenarios en los que una persona debe volver al centro de formación de conductores: cuando ha perdido total o parcialmente su saldo de puntos o por decisión judicial. Es entonces cuando el alumno recibe una formación de excelente calidad, impartida por un profesor, un psicólogo y una víctima de accidente. Aquí no hay excusa, el infractor debe acudir a las horas estipuladas legalmente. Por contra, un primerizo podrá llegar al teórico sin haber pisado la autoescuela, a base de tests.

Según el director del estudio sobre conocimientos de los conductores, el catedrático y presidente de la Fundación Española de Seguridad Vial, Luis Montoro, la parte teórica del examen debería sufrir una importante reforma para desterrar los tests como medio de transmitir la educación al futuro conductor. Este catedrático opina que la asistencia debería ser obligatoria y los contenidos, estar impartidos por un profesor. "No se puede hacer descansar la formación en los tests porque no se llega a comprender la norma, y la memorización hace que el olvido venga pronto. Y me consta que en las autoescuelas hay inquietud por esta tendencia a la testología y de la no obligatoriedad de la enseñanza teórica", señala. Y pone como ejemplo: "No es lo mismo decir 'está prohibido ir a más de 50 por un núcleo urbano', que decir, que 'si un conductor va a más de 50 y atropella, mata' y verlo en un vídeo".

Las autoescuelas venden aprobados y no calidad, y éste es uno de los principales problemas. Decenas de anuncios prometen la obtención del examen teórico en sólo cuatro días, y la guerra de precios es brutal. De hecho, según un estudio de la asociación de consumidores Facua, entre una comunidad y otra pueden producirse diferencias de precio de hasta 983 euros. Las más caras de media están en Pamplona, Zaragoza y Logroño, y donde resulta más económico obtener el permiso es en A Coruña, Granada y Santander. Obtener el permiso cuesta una media de 892 euros. Eso, si se aprueba a la primera.

El presidente de la Confederación de Autoescuelas, José Miguel Báez, asegura que no se ha sabido transmitir a la sociedad que sacarse el carné no es un trámite, sino una responsabilidad. "Creo que hemos estado fallando todos, pero la Administración no se ha preocupado de potenciar la teórica o el reciclaje, y mira que se lo hemos pedido", apunta. El 50% de los alumnos aprueba a la primera; en la tercera pasa la prueba prácticamente todo el mundo. Báez asegura que ése es también un tema discutible: "¿Está todo el mundo capacitado para llevar un coche? Yo creo que no. Pero al final todos aprueban".

Las asociaciones de víctimas de accidentes vienen reclamando mejor formación para luchar contra las muertes en las carreteras. Ana María Campo, de Stop Accidentes, es clara: "Buscamos la excelencia para nuestros hijos cuando van al colegio, al instituto y a la universidad, queremos la mejor educación, pero cuando se trata del carné se busca la autoescuela más barata, ¡y éste es un tema en el que se pueden jugar la vida!".

Para el Comisariado Europeo del Automóvil (CEA) existe un culpable claro de esta situación: "Parece que la administración no quiere coger al toro por los cuernos. Las autoescuelas deben conformarse con ofrecer la formación que les obliga la ley", explica Nuria Alonso, portavoz de esta asociación de conductores. Alonso subraya que existen lagunas importantes en los conocimientos que reciben los conductores, como por ejemplo, la conducción eficiente, que en Alemania está muy presente". Además, añade, en Austria o en Suecia se está impartiendo una formación preventiva, que pasa por una prueba práctica, otra teórica y finalmente un curso obligatorio de perfeccionamiento, normalmente en circuito cerrado, para que aprenda a manejarse en situaciones de riesgo. "Es muy hipócrita decir que todo es responsabilidad del conductor. Nuestro modelo es bastante cuestionable", concluye.

A este escenario se añade un dato más para la inquietud. Los profesores de autoescuela y examinadores nunca han estado obligados a reciclarse, por lo que en muchos casos sus conocimientos se han quedado obsoletos.

La DGT no tiene muchas competencias propias, fundamentalmente, las relacionadas con sanciones, concienciación y formación. En el primer punto, en los últimos años se ha avanzado mucho, también en el segundo, pero en el último, no llega al aprobado.Antonio Riu, subdirector de formación de la DGT, que hace 35 años era examinador, se defiende: la formación en España, asegura, está al mismo nivel que en otros países europeos, porque está reglada por directivas europeas (no especifica que esas directivas establecen unos mínimos y que cada país tiene margen de maniobra). También considera que está bastante avanzado el proyecto para reciclar a todos los profesionales de la enseñanza de conductores, pero no se plantea ni hacer obligatoria la asistencia a clases teóricas, ni tampoco establecer un mecanismo para actualizar los conocimientos de los automovilistas, más allá del envío de información a los hogares. Sí está bastante avanzado un proyecto para poner en marcha la conducción acompañada de menores de 18 años. "Hace 35 años la prueba práctica duraba cinco minutos y ahora son 25; y en la teoría se preguntaba básicamente por señales, y ahora en verano llegaremos a que una tercera parte de las preguntas del examen sea sobre seguridad vial", se justifica.

Aún queda una duda por despejar: ¿Cuántos conductores aprobarían un examen práctico?

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