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Reportaje:Televisión

Vivir entre cartones

Cuatro estrena el primero de una serie de reportajes de vivencias al límite

Manuel tiene 51 años y desde hace 14 la calle es su hogar. Saib duerme en un coche abandonado. Los dos son algunos de los sin techo que retrata 21 días, el nuevo docureality que Cuatro estrena esta noche (23.25). Durante tres semanas y 24 horas al día, la periodista Samanta Villar se zambulló en un universo desconocido para ella y para la mayoría de los ciudadanos, el de los indigentes, para vivir en las mismas condiciones al límite, aunque con un billete de vuelta.

"Hay problemas que sólo se entienden cuando se experimentan en la propia piel". Así lo asegura Samanta, que contará una realidad "sin juicios ni prejuicios, con lágrimas, con sonrisas, con miedos, pero siempre con la verdad". Para eso, intimó con un grupo de personas cuyo día a día transcurre entre cartones, frío y soledad. En ese tiempo, sin dinero ni ropa de abrigo, pero armada con un diario en forma de cámara doméstica, durmió bajo los soportales de la plaza Mayor de Madrid o en un cajero automático donde a las seis de la mañana los guardas jurados "nos echaron sin contemplaciones", recuerda.

En su vía crucis, rebuscó en la basura para comer y los lavabos de los parkings se convirtieron en improvisados aseos. Porque como apunta Andrés, uno de los sin hogar, "la calle genera tus propios recursos". Cuando Samanta regresó al mundo real lo hizo con la sensación de "abandonarles a su suerte" y explica emocionada que "siempre se sintió protegida" por los indigentes. "Me llamaban princesita y me aconsejaban", declara. "Además estaban encantados de que alguien les prestara un poco de atención, se preocupara por ellos, y que después su dura existencia se reflejara en un programa de televisión", añade.

Elena Sánchez, directora de Contenidos de Cuatro, califica 21 días de "reporterismo de inmersión" y señala como referente de esta forma de observar la realidad y filmarla, "sin adornos ni efectismos", la película documental Super size me, en la que su director, Morgan Spurlock, investigaba en su propio cuerpo los efectos de la comida basura. Este trabajo, que produce BocaBoca, es el primero de una tanda de reportajes que Cuatro ofrecerá con periodicidad mensual. En la próxima entrega, Marta Villar se introducirá en otro asunto no menos traumático: los trastornos alimenticios. "Voy a dejar de comer 21 días", dice contundente, pero controlada siempre por médicos y psicólogos.

¿Y por qué 21 días? Porque tres semanas es el periodo mínimo para acercarse a la verdad de las cosas. Un plazo inferior sería insuficiente y en uno superior, las propias vivencias acabarían distorsionando la objetividad del programa. Además, en medicina, 21 días es el plazo que viven las células antes de morir, sentencia Sánchez.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 30 de enero de 2009