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CARTAS AL DIRECTOR

Iglesia católica y libertad de expresión

Estoy totalmente de acuerdo con la Conferencia Episcopal: la libertad de expresión es un derecho fundamental. Tras muchos siglos quemando libros, lanzando condenas contra miles de personas por opinar distinto, tras no permitir el disenso, la Iglesia católica por fin ha aceptado este hecho incontestable para cualquier ser humano. Y también estoy de acuerdo en que hay que tutelar la libertad religiosa, pero también la no religiosa. Ello conduciría por fin a que la religión se quedara en el ámbito privado del hogar, las iglesias y los conventos y no en las calles, los colegios, las radios o las televisiones.

Si el espacio público debe quedar libre de manifestaciones no religiosas, también lo debería hacer de religiosas, y así los que no procesamos culto alguno nos evitaríamos tener que asistir al bloqueo de nuestras calles ante grandes manifestaciones religiosas, que no nos permiten descansar hasta que se acaban los cohetes y las trompetas. Pero no puedo estar de acuerdo en todo: el decir lo que uno piensa con respeto nunca podrá ser una blasfemia. Que mis vecinos puedan pensar que Dios existe no representa para mí un insulto hacia mis creencias ateas. ¿Por qué expresar la idea contraria es ofender al católico? Para una vez que estaba de acuerdo con la Conferencia Episcopal...

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 28 de enero de 2009