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20 metros de caída y una pierna rota

Un obrero sólo sufre heridas tras precipitarse desde un noveno piso en Alcorcón

"Ha sido un milagro que no se haya matado". Gregorio, el presidente de la comunidad de vecinos del número 42 de la calle San Luis, en Alcorcón, se debatía entre la incredulidad y el alivio. Constantine Tiberio Pompilio, rumano de 52 años, cayó a mediodía de ayer desde una altura de más de 20 metros mientras arreglaba la fachada del edificio. Pese a lo aparatoso de la caída, sólo sufrió una fractura abierta de tibia y peroné.

Era el primer día de trabajo de Constantine después de varias semanas de vacaciones. Había aprovechado para ir a Rumania a visitar a uno de sus hijos, que había tenido un accidente de coche. La jornada era normal, rutinaria. Poco después del mediodía, el trabajador se encontraba en la azotea del edificio, de nueve plantas. "Preparaba el equipo", recordaba ayer uno de sus compañeros. De pronto perdió el equilibrio y cayó al vacío. Otro de los trabajadores, que en ese momento estaba a su lado, intentó agarrarle, pero no pudo hacer nada.

Constantine se agarró a la malla de seguridad instalada en la fachada

Instintivamente, Constantine comenzó a bracear mientras caía: intentaba agarrarse a la malla de seguridad instalada frente a la fachada. Lo consiguió en parte y, aunque la malla se fue desgarrando desde el tercer piso, logró frenar la caída. Aún así se golpeó violentamente con el andamio que está situado a la altura del primer piso.

"Estaba sentado en el sillón y, de pronto, escuché un estruendo. Salí a la terraza y vi un hombre tirado encima del andamio: gritaba, se quejaba y gesticulaba con los brazos", recordó a primera hora de la tarde Gregorio, quien reconocía que, nada más escuchar el golpe, pensó que alguno de los trabajadores se había caído.

Fue necesaria la actuación de los bomberos del Ayuntamiento de Alcorcón para rescatar al herido. Una vez en el suelo, los sanitarios del Summa le atendieron. Para su sorpresa sólo tenía una fractura abierta de tibia y peroné, así como varias contusiones, pese a que les dijo que se había caído desde el noveno piso, según indicó un portavoz de Emergencias 112. Una ambulancia le trasladó al hospital 12 de Octubre, donde permanecía ayer fuera de peligro, según explicaron sus allegados.

Fuentes de la Policía Municipal de Alcorcón señalaron que, cuando cayó, el trabajador llevaba puesto el arnés. El encargado de la obra en la que trabajaba lo ratificó poco después. Sin embargo, añadió que Constantine no se había enganchado a la línea de vida -un dispositivo de anclaje móvil que se utiliza en las obras-, por lo que el arnés no le sirvió para nada. El responsable de la empresa añadió además que el trabajador tenía puesto el casco, pese a que un portavoz policial indicó que los agentes "no lo vieron en la inspección ocular".

Constantine trabajaba desde hacía aproximadamente dos meses junto con otros tres compañeros en las obras de reforma de la fachada del edificio desde el que cayó, situado en el centro de Alcorcón. Hasta su último viaje a Rumania vivía solo en España, pero ahora su esposa se ha venido con él. "De hecho", recordó ayer su jefe tras el accidente, "el lunes no vino a trabajar porque iba a cambiar de casa".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 21 de enero de 2009