Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Entrevista:JOSÉ MARÍA GRANADOS | Líder de Mamá

"Volvemos con un nombre perdido en la historia"

"Todos mis sentimientos y vivencias están ligados a Madrid. Quiero mucho a esta ciudad, aunque a veces me gustaría verla más abierta, menos institucionalizada". José María Granados (Ronda, 1957) dejó atrás con un año su tierra natal y, cumplidos los 22, se erigió al frente de Mamá en uno de los pioneros de la movida madrileña. "Fuimos un enlace con Tequila, Moris y compañía", rememora mientras anuncia para abril el que será el tercer largo en estudio de la banda disuelta en 1983 ("un poco condicionados por aquel sambenito del pop blando") y que no hace demasiado perdió a su guitarra solista, Manolo Mené, víctima de un infarto.

Granados, tras varios proyectos (Restos, Frenillos, La Banda del Otro Lado, Buenas Vibraciones), debutó en 2002 como solista y ha entregado desde entonces cuatro trabajos de notable pop artesanal, resumidos en el recopilatorio Guárdame un sitio que presenta hoy en la sala Clamores.

"En la movida, no todos iban vestidos de nuevos románticos"

"Antonio Vega me influyó desde el principio con su modo de componer"

Pregunta. ¿Por qué tardó tanto en lanzarse en solitario?

Respuesta. Siempre me ha gustado estar en bandas y hacer distintos tipos de música para evitar expectativas, así que no tenía claro qué estilo adoptar. Opté por canciones sin muchos arreglos, que recuperaran la frescura de cuando empezaba.

P. ¿Y qué persigue ahora con un nuevo disco de Mamá?

R. Para nada un retorno como el de Nacha Pop. Nosotros somos un nombre perdido en la historia. La idea es hacer algo que se pueda asimilar al sonido del grupo. No creo que lo conozca nadie, dados los avatares de nuestros discos.

P. ¿Se refiere sobre todo a la producción del segundo?

R. La compañía nos dio a escoger entre Luis Cobos y Julián Ruiz. No sabíamos quién era ninguno y al final la hizo Cobos, que venía de trabajar con Mecano. Si a tu productor no le gusta el grupo, no hay nada que hacer.

P. Para alguien como usted, admirador de The Clash o The Kinks, debió de ser un choque aquel enfoque casi discotequero.

R. Sí, pero el disco también quedó raro porque los temas no tenían nada que ver con los del anterior. Nos empeñamos prematuramente en cambiar de línea. Éramos así...

P. ¿Cómo recuerda su breve reunión en los noventa?

R. Publicamos un directo, fruto de dos conciertos en El Sol quizá muy guitarreros. Manolo Mené estaba muy emocionado con Dover. Y todos, con los grupos indie de entonces.

P. En el single de su álbum de 2007 ya miraba atrás.

R. Esa canción, Buenos y malos, es un ajuste de cuentas con la memoria. Tuve la suerte de vivir la transición y la movida y te das cuenta de cómo se miente al contarlas. Y se mitifican periodos que en mi recuerdo son más normales. No todos iban por la calle vestidos de nuevos románticos.

P. ¿Harta lo de la santísima trinidad del pop de los ochenta?

R. Cosas que se escriben en Internet y repite todo el mundo. Fui muy amigo de Enrique Urquijo y me encantan sus canciones, pero Antonio Vega me influyó desde el principio con su modo de componer y su manejo del lenguaje.

P. ¿Nada más de Mamá merece el trono de Chica de ayer?

R. No lo sé, hay muchas de Antonio que me gustan más que ésa, pero pocas mías que me gusten tanto como Nada más.

P. ¿No cree que algunas de las letras humorísticas de Los Frenillos serían hoy imposibles de publicar?

R. Seguro. Ya entonces, en los ochenta, fue un grupo incomprendido y vetado por gente como Encarna Sánchez.

P. ¿Se santiguó antes de adaptar a Dylan al castellano?

R. Nunca me habría atrevido yo solo con Like a rolling stone. La hice con Patacho, el guitarrista de Glutamato Ye-Yé. Y aunque no me van las versiones, ésta se me dio muy bien.

P. ¿Y ya no compone a menudo para otros?

R. Antes lo hacía porque eran frecuentes los contratos editoriales: por un buen anticipo, escribías una serie de canciones sin saber el destinatario. Me cuesta ponerme en la piel ajena. Y se me escapan salidas de tono: frases que, pese a ser mis favoritas, el cantante termina sustituyendo.

José María Granados actúa esta noche en la sala Clamores a las 21.30. Precio: 10 euros.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 8 de enero de 2009