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Análisis:

El año de Pistorius

Como todo el mundo recordará, Oscar Pistorius, un atleta surafricano al que le faltan las piernas por debajo de las rodillas, ocupó las portadas de los periódicos en julio al quedarse a siete décimas de segundo de lograr la marca mínima que le habría permitido competir en los Juegos Olímpicos de Pekín. No obstante, ganó en los Paralímpicos las pruebas de 100, 200 y 400 metros. Esta última, con récord mundial en la categoría T44 (amputación única por debajo de la rodilla). Además, el 16 de julio fue bronce en el 400 de Lucerna con 46,25s y compitiendo con atletas con piernas.

El caso Pistorius salió a la luz cuando después de participar en competiciones con atletas sin minusvalía manifestó su intención de competir en los Juegos Olímpicos y no en los Paralímpicos. La IAAF (federación internacional) encargó un informe al biomecánico alemán Gert-Peter Brüggemann. En el Instituto de Biomecánica y Ortopedia de Colonia se comparó a Pistorius con sus prótesis (Cheetahs) con seis corredores que con sus piernas tenían marcas similares en el 400. Se analizaron diferentes aspectos de la fisiología y biomecánica de la carrera. Finalmente, el estudio llegaba a conclusiones hasta cierto punto predecibles: la carrera con prótesis difiere en importantes aspectos de la zancada, entre ellos el almacenamiento y posterior retorno de energía elástica que se acumula durante la fase de frenado; y, por otro lado, el consumo de oxígeno es sustancialmente menor al de los atletas con piernas. La IAAF, con el informe en la mano, negó a Pistorius la posibilidad de correr en los Juegos. El surafricano recurrió la decisión y ganó en el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS).

El informe de Brüggemann fue duramente criticado en diversos foros científicos y se vertieron numerosas opiniones sobre el estudio realizado a Pistorius. En medio de las discusiones ha estado presente la problemática de acotar el llamado tecnodoping o ayudas tecnológicas y mecánicas empleadas ilegalmente para mejorar las marcas en el deporte. Como el tema parecía no tener fin y había encontradas opiniones, algunos reconocidos biomecánicos saltaron a la palestra y ofrecieron también sus puntos de vista. El profesor Benno Nigg, de la Universidad de Calgary, llegó a sentenciar que no estaría mal emplear todo ese esfuerzo en el diseño de nuevas prótesis que mejoraran la calidad de vida de los amputados, ya que parecía deducirse de tanta discusión como una tarea relativamente sencilla.

Pistorius tendrá finalmente otra oportunidad en los Juegos de Londres en 2012. Sus extraordinarias dotes, como corredor y como luchador infatigable, están en camino de lograr su fin: que los demás le veamos tal como él se siente, una persona normal.

Xavier Aguado Jódar es biomecánico, Universidad de Castilla-La Mancha (xavier.aguado@uclm.es)

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de diciembre de 2008