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Reportaje:Ajedrez

"Estaba furioso y deprimido"

Tras una derrota, Ivanchuk se salta un control antidopaje y se arriesga a dos años de sanción

Quienes conocen a Vasili Ivanchuk ponen la mano en el fuego: "Seguro que no se ha dopado". Pero las normas deben ser iguales para todos y el ucranio, de 40 años, tercer ajedrecista del mundo, se arriesga a sufrir dos años de sanción por no pasar un control en la reciente Olimpiada de Dresde (Alemania). Prototipo del sabio distraído, su caso reabre la polémica sobre qué sustancias pueden mejorar el rendimiento de un ajedrecista.

Ivanchuk, cuya permanencia entre los mejores ya dura 20 años -ganó por primera vez el Torneo Ciudad de Linares en 1989-, se mostró muy sorprendido al recibir la llamada de este periódico en Benidorm, donde hoy ganará probablemente el Torneo de las Estrellas. Una vez puesto al corriente del riesgo de recibir un castigo que, prácticamente, terminaría con su carrera, contó lo sucedido: "Yo acababa de perder una partida de enorme importancia contra [el estadounidense] Kamski en la última ronda. Esa derrota significaba que mi país, en el que el ajedrez es muy popular, se quedaba sin medalla. Estaba furioso y deprimido. Quería marcharme cuanto antes de la sala. En ese momento se me acercó alguien que no conocía para pedirme que fuera al control. No le hice caso y me marché".

"Habrá ex campeones revolviéndose en sus tumbas por este atropello", dice Shírov

Sustancias favorables en ciertos momentos de las partidas perjudicarían en otros

El caso Ivanchuk es muy distinto del que protagonizó hace dos meses el español Manuel Rivas, sancionado por dos años tras negarse a pasar el control en el Campeonato de España "por una cuestión de principios". Rivas está en contra de que el ajedrez se vea afectado por la lucha antidopaje. Ivanchuk no: "A mí me parece bien que haya controles. Yo pasé dos, sin problemas, en el Mundial de 2001 y en la Olimpiada de Calviá de 2004. Y estoy dispuesto a pasar otro cuando y donde quiera la FIDE [Federación Internacional de Ajedrez]. Mi problema se debe exclusivamente a mi estado de ánimo en un momento muy especial y muy malo".

El ajedrez de élite no es un ámbito propicio para la solidaridad entre sus estrellas. Pero este caso es una excepción y varios grandes maestros han reaccionado a favor de Ivanchuk. El más contundente es el español Alexéi Shírov: "Los ex campeones del mundo difuntos deben de estar removiéndose en sus tumbas ante el atropello que se propone la FIDE. Pretenden castigar a uno de los mejores del mundo de los últimos dos decenios porque deseaba calmarse tras perder una partida muy importante. Si tenemos que hacer todo esto para que la FIDE siga dentro del Comité Olímpico Internacional y tal vez algún día el ajedrez sea olímpico, mejor nos salimos del COI".

El serbio Ljubomir Ljubójevic, residente en Linares, propone algo concreto: "Cualquiera que conozca a Ivanchuk sabe que es un ser inocente, sin malicia. Y también es verdad que la pérdida de esa medalla es una tragedia deportiva para Ucrania, lo que explica su rabia contenida en ese momento. Dadas las circunstancias excepcionales, sugiero que la sanción de dos años se congele mientras no haya una reincidencia de Ivanchuk. Lo contrario sería tirar piedras contra el tejado del ajedrez".

En el fondo del asunto está la duda de si hay sustancias prohibidas que mejoren el rendimiento de un ajedrecista. Un estimulante suave, como el café, puede ayudar a un jugador cansado, pero uno potente, de la lista de los prohibidos, puede ser contraproducente cuando se necesita calma para pensar en un plan estratégico. Rafael Andarias, ajedrecista, fue el primer médico de la Comisión Antidopaje de la Federación Española, en 1998. Lo explica así: "Una partida de profesionales dura más de cuatro horas por término medio y tiene fases muy distintas. Un betabloqueante puede ayudar a un jugador muy nervioso durante las tres primeras horas, pero será contraproducente si se apura de tiempo y necesita hacer diez jugadas en un minuto, para lo que se requiere un sistema nervioso muy activado. Si lo trasladamos al baloncesto, un betabloqueante ayudará al jugador a lanzar los tiros libres, pero le fastidiará cuando tenga que salir rápido al contraataque".

Andarias coincide en que aplicar al ajedrez la misma lista de sustancias prohibidas que a los demás deportes atenta contra el sentido común: "Si un ajedrecista toma anabolizantes será porque es aficionado al culturismo, pero no porque eso le ayude en su deporte. Lo sensato sería determinar qué sustancias dañinas para la salud pueden mejorar el rendimiento en el deporte mental por excelencia".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 8 de diciembre de 2008