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La amenaza del terrorismo pone al Gobierno indio contra las cuerdas

Decenas de miles de manifestantes exigen justicia en las calles de Bombay

Los atentados de Bombay han cerrado aún más el cerco que la oposición conservadora ha impuesto al Gobierno indio con sus acusaciones de "debilidad" y "fracaso" ante el terrorismo. En estos días en que se celebran elecciones en seis de los Estados de la Unión India -hoy están convocados a las urnas 36 millones de personas en Rajastán-, las voces de decenas de miles de ciudadanos, que ayer abarrotaron el corazón de Bombay clamando "justicia", fueron un duro golpe para la coalición gobernante, que lidera el Partido del Congreso. Mientras la marcha se desarrollaba en Bombay, la policía desactivó dos bombas en la estación de Victoria Terminus, uno de los lugares atacados por los terroristas hace una semana.

Los expertos consideran que los resultados de estos comicios van a marcar la tendencia de lo que sucederá en las elecciones generales previstas para mayo próximo. Aunque, según las encuestas, el Partido del Congreso y el principal partido de la oposición, el conservador hindú Bharatiya Janata Party (BJP), están muy igualados, el primero tiene la rémora de no haber ganado en ninguno de los ocho Estados que ya celebraron sus elecciones.

El BJP, sin embargo, salió aupado en su agresividad verbal contra Pakistán; contra los "fallos garrafales del espionaje" que facilitaron los atentados y contra la "falta de gobernabilidad" en un momento en que la crisis económica mundial comienza a hacer mella en India. Los terroristas que mantuvieron en jaque durante casi tres días a la capital financiera del país han añadido más leña al fuego en que se quema el Partido del Congreso.

"Abajo Pakistán", "Fuera los políticos y viva el Ejército", "Basta de mentiras", "India se merece un cambio", eran algunas de las consignas que gritaban los manifestantes, supuestamente convocados frente al hotel Taj Mahal -epicentro del ataque terrorista- de forma espontánea por móvil y correo electrónico. Pero como aseguraba un empresario europeo afincado en Bombay, "en India nada es espontáneo y menos apolítico".

En un país con un 80% de población de confesión hindú, es fácil dirigir una protesta si el único supuesto terrorista capturado vivo ha confesado que es paquistaní y que fue entrenado en ese país para atacar India.

Muchos son, sin embargo, los que consideran "sospechosa" la muerte del jefe del Comando Antiterrorista de Maharastra (Bombay es la capital de ese Estado), Hemant Karkare, en el tiroteo contra dos de los terroristas -el capturado vivo y otro muerto- en una estación de tren. Karkare dirigía la investigación que permitió la detención, el pasado 24 de octubre, de 10 ultranacionalistas hindúes por su supuesta participación en los atentados en los trenes de Bombay de julio de 2006, que fueron atribuidos a extremistas islámicos. Entre los detenidos se encuentra un teniente coronel de la inteligencia, un destacado líder espiritual hindú y un antiguo trabajador del movimiento estudiantil del BJP. Aún no han acudido a juicio y todos ellos se declaran inocentes, pero será la primera vez que un grupo de integristas hindúes se sienta en el banquillo de los acusados por un atentado terrorista.

Karkare también estaba investigando la conexión de extremistas hindúes con las dos bombas que explotaron el 28 de septiembre pasado en la ciudad de Malegaon (Maharastra), que mataron a ocho personas e hirieron a 80. La explosión estuvo coordinada con otra en el vecino Estado de Gujarat, en la que murió una persona.

India está muy habituada a los juicios contra radicales islámicos, contra miembros de los distintos grupos separatistas violentos y contra naxalitas, los guerrilleros maoístas que luchan por el reparto de la tierra y la riqueza en un país donde el 70% de la población vive con menos de un euro al día.

Para muchos indios que se confiesan hindúes, el mayor problema es la radicalización que se ha operado en el BJP desde que Lal Krishna Advani ha vuelto a tomar las riendas del partido. "El extremismo hindú puede ser tan peligroso como el islámico y si no, que se lo pregunten a los cristianos del Estado de Orissa, que en los últimos meses han sido víctimas de asesinatos e incendios de sus propiedades", afirma Rebeca Singh, una activista social de 37 años.

Todo este trasfondo, y el hecho de que nadie haga nada para impedir que quienes tienen cuentas pendientes con la justicia se presenten a las elecciones, agravan el desencanto de la población con sus políticos. Hay delincuentes en las listas de todos los partidos. En las elecciones de hoy en Rajastán se presentan 189 candidatos con un pasado delictivo.

Nadie duda de que los atentados de Bombay han puesto definitivamente en marcha la campaña electoral, que se presenta más violenta que las anteriores. No sólo porque los dos grandes partidos están muy igualados, sino por la cada día mayor atomización de la política india. Además de los partidos nacionales, en los que se incluyen dos comunistas, hay decenas de partidos regionales.

Condoleezza Rice llama a la calma

La secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, llegó ayer a Nueva Delhi para tratar de calmar la furia de India tras la serie de atentados de Bombay, que amenaza con paralizar las conversaciones de paz que mantenía con Pakistán. Los dos vecinos, que ya se han enfrentado tres veces desde su independencia en 1947, poseen armas nucleares desde 1998. Rice exigió a Pakistán que coopere "de forma plena y transparente" en la investigación de los ataques de la semana pasada, que dejaron 183 muertos y más de 300 heridos.

Para mostrar la voluntad de Estados Unidos de "llegar hasta el final" en la investigación de la tragedia, la secretaria de Estado hizo esas declaraciones en una conferencia de prensa antes de reunirse con las autoridades indias. Rice añadió que Washington compartirá con Nueva Delhi toda la información de inteligencia que posee relacionada con los atentados. El único yihadista capturado vivo asegura ser paquistaní y haber sido entrenado en prácticas terroristas para atacar a India.

Sin embargo, el presidente paquistaní, Asif Alí Zardari, rechazó en una entrevista con la CNN las demandas indias de extraditar a 20 radicales que han atentado en suelo indio; señaló que hasta ahora Nueva Delhi no ha ofrecido pruebas contundentes ni contra ellos ni sobre los atentados de Bombay e indicó que si las aporta, los acusados serán "juzgados y condenados en suelo paquistaní". Rice rechazó implicar a Pakistán -país al que viaja hoy para entrevistarse con Zardari-, pero no dudó en acusar a la red de Osama Bin Laden.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de diciembre de 2008

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