Las obras de Lesseps se aceleran para acabar este año

Los turnos de trabajo en la plaza de Lesseps se amplían a los sábados y domingos para garantizar que las obras de reforma -salvando las zonas que seguirán afectadas por las obras de la línea 9 del metro y que siguen sin tener fecha- estén acabadas antes de que finalice el año. La plantación del césped en la parte sur de la plaza, por ejemplo, no se hará hasta finales de diciembre. Y estos últimos días se están plantando algunos de los árboles, que, de momento, apenas son visibles ante la rotundidad de las polémicas esculturas que han copado buena parte de la plaza.

Pese a que se ha tratado de una reforma muy debatida y con un proceso de participación complejo -además de largo-, el resultado final ha causado perplejidad.

Los vecinos piden que se corrija el desnivel del anfiteatro

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Una de las consecuencias que ha tenido la reforma de la plaza ha sido la creación de la Asociación de Vecinos y Comerciantes de Lesseps, que ayer se constituyó. La nueva asociación, que formalmente nace con el objetivo de dinamizar el comercio y la vida de la plaza, es también el resultado de algunas disensiones dentro de la plataforma Otra plaza de Lesseps es posible.

Esa plataforma se creó, precisamente, para buscar el consenso después de la protesta que desencadenó el proyecto inicial del arquitecto ganador del concurso, Albert Viaplana, a finales de los noventa. Y ese consenso, basado en un largo proceso de participación, ha estado presente hasta la recta final de la ejecución de la obra, concretamente la urbanización. Itziar González, la actual regidora del distrito de Ciutat Vella, fue la responsable de todo el proceso de participación, que concluyó hace tiempo, y declina entrar en la polémica.

"Con los planos y la maqueta que vimos, no podíamos imaginar el impacto de las esculturas, sobre todo su altura", afirma el presidente de la nueva asociación, Josep Maria Flotats, uno de los comerciantes de Lesseps. Él, como otros propietarios de locales y vecinos de la plaza, asume la irreversibilidad de la reforma. "Ahora no se puede modificar algo que está prácticamente acabado", reconoce el que será el vicepresidente de la asociación, Alejandro Marquina, contemplando el espectáculo desde el balcón de su casa, un quinto piso de una finca del lado sur de la plaza.

Como todos los espacios públicos, la visión cambia según la perspectiva. Desde ese balcón se impone la dureza del cemento y las esculturas de hierro (características que la plaza comparte con la de los Països Catalans, también de Viaplana) que atraviesan la plaza: un canal de agua, el palio de 28 metros de altura, el conjunto de farolas (seis grandes de color gris y muchas negras y más pequeñas), además de la estructura de hierro que se alza a la salida del cinturón.

Otra perspectiva de la plaza, a nivel de la calle desde la esquina de Torrent de l'Olla, hace prácticamente invisible la biblioteca Joan Fuster, que se erige en el lado norte de la plaza. A la izquierda de este edificio, junto a la iglesia de los Josepets, hay una considerable explanada con seis bancos alineados mirando a la iglesia. "¿Por qué no se ha puesto ahí más zona verde y no tanta plaza dura?", se pregunta Marquina.

La nueva asociación piensa ya replantear algunas correcciones a la todavía inacabada plaza: bancos que se alinean peligrosamente junto al paso de los coches, otros bancos inclinados y un pronunciado desnivel del anfiteatro situado al sur de la plaza. "Esto ha costado mucho dinero para tener que plantear ya reformas", reprochan los miembros de la nueva asociación. El coste de las obras de urbanización -no de la infraestructura-, que incluye todo el mobiliario urbano y el conjunto de esculturas diseñadas por Albert Viaplana, es de 14,8 millones de euros, según precisó el Consistorio.

Uno de los caballos de batalla es el verde de la nueva plaza. El Ayuntamiento se defiende: "Antes de las obras había 286 árboles y ahora se plantarán 302". "Claro, pero los dispersan por toda la plaza. No habrá una mancha verde importante", apuntan desde la nueva asociación.

"Creo que hay que esperar a que concluyan los trabajos y el verde crezca. Luego ya veremos si finalmente se plantea una reforma sobre el resultado, pues ya se verá", opina el regidor del distrito, Guillem Espriu.

En lo que coinciden el regidor y los vecinos críticos con el resultado es en la necesidad de ponerse "manos a la obra" para darle vida a una plaza eternamente en obras.

Sólo una de las antiguas farolas de la plaza ha sobrevivido y convive con las altas esculturas diseñadas en la nueva urbanización.
Sólo una de las antiguas farolas de la plaza ha sobrevivido y convive con las altas esculturas diseñadas en la nueva urbanización.TEJEDERAS

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 26 de noviembre de 2008.

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