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Iniciativas contra la crisis

Reino Unido baraja reducir el IVA 2,5 puntos

El Gobierno británico ultima las medidas para incentivar el consumo interno

El Gobierno británico presentará hoy en el Parlamento un paquete de incentivos fiscales que se espera que supere los 18.000 millones de euros y que podría superar incluso los 35.000 millones. Los medios británicos daban ayer por seguro que el ministro del Tesoro y canciller del Exchequer, Alistair Darling, incluirá una rebaja de 2,5 puntos en el impuesto sobre el valor añadido (IVA), que dejaría la tasa media de ese impuesto al consumo en el 15%, el mínimo posible con las normas de la UE.

El primer ministro, Gordon Brown, no quiso ayer ni confirmar ni desmentir esa posibilidad, lo que se interpreta de hecho como una confirmación. Brown defendió en una entrevista en la BBC la política de su Gobierno de rebajar los impuestos a costa fundamentalmente de emitir nuevo endeudamiento. Los conservadores, que califican los planes laboristas de pan para hoy y hambre para mañana, estiman que el endeudamiento nuevo ascenderá este año a 95.000 millones de euros y superará el que viene los 119.000 millones de euros.

Los tories han acusado al Gobierno de bajar ahora los impuestos para subirlos después, algo que en ningún momento ha sido negado por el Gobierno. En su presentación hoy en los Comunes del tradicional ajuste presupuestario de otoño, el canciller del Exchequer se espera que haga especial hincapié precisamente en explicar que el paquete de reducción de impuestos no es permanente y que su objetivo es hacer frente a la actual situación de recesión. Se espera, por ejemplo, que la rebaja del IVA entre en vigor antes de Navidad, pero sea sólo para dos años, en la confianza de que a principios de 2011 se habrá superado la actual crisis.

La bajada del IVA, equivalente a cerca de 15.000 millones de euros, irá probablemente acompañada de otras reducciones o congelaciones de impuestos. Entre ellas se baraja un aplazamiento del aumento previsto en el impuesto de circulación, un incremento de las subvenciones al gasóleo de calefacción, un aplazamiento de la reforma fiscal que iba a aumentar los impuestos a las pymes y una exención a la tasa que grava a las corporaciones extranjeras para evitar que abandonen el Reino Unido.

El paquete fiscal que preparan los laboristas no sólo tiene importancia económica sino que genera también un enorme impacto político. Los conservadores, que tradicionalmente defienden las reducciones de impuestos -aunque acompañadas en general de un recorte del gasto público- se ven ahora atrapados por la maniobra de los laboristas. En los últimos días han acusado a Gordon Brown de preparar una "trampa fiscal" con objetivos electoralistas. Las próximas elecciones se esperan para la primavera de 2010, pero crecen las especulaciones -de dudoso fundamento- de que Brown podría convocar a las urnas a principios o mediados del año que viene.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 24 de noviembre de 2008