_
_
_
_
_

Calderón encarga al Ejército mexicano el control de Tijuana

La violencia se ha cobrado 650 vidas este año en la ciudad

El Ejército tomó Tijuana, tres altos cargos de la policía -entre ellos el jefe de la Interpol- fueron detenidos por su presunta conexión con el crimen organizado, un helicóptero de la fiscalía se cayó en Chihuahua, muriendo los dos agentes que lo ocupaban, y 21 personas más fueron asesinadas en distintos Estados de México, lo que ya eleva a 4.662 las muertes violentas en lo que va de año.

La crónica imposible de este país en guerra tiene también otras dos historias, de titulares menos rotundos quizá, pero también muy representativas del poderío del narcotráfico y de la impotencia del Estado ante un enemigo tan bien alimentado durante décadas de impunidad.

La primera de esas dos noticias se refiere a un tipo llamado José Joaquín Castillo Coronel, más conocido por El Changel y por ser el sobrino de Nacho Coronel, uno de los líderes del poderoso cartel de Sinaloa, por quien Estados Unidos ofrece una recompensa de cinco millones de dólares (3,95 millones de euros). Cuando, hace unos días, la policía detuvo a El Changel en Tonalá, Estado de Jalisco, en compañía de 14 de sus secuaces, comprobaron que el rifle AK-47 que utilizaba estaba bañado en oro. Aunque sin orfebrería, sus lugartenientes tampoco andaban desnudos. Se les encontraron 10 armas largas, cuatro cortas, granadas y cargadores para fusiles AK-47 y AR-15, además de chalecos antibalas y uniformes para hacerse pasar por agentes federales. Dos de los detenidos son menores de edad.

Cuando se detuvo al 'narco' El Changel se vio que su rifle estaba bañado en oro

La segunda historia habla de una emboscada que un grupo de sicarios tendió a dos agentes que patrullaban el centro de San Luis Potosí. Los delincuentes sujetaron a uno de los policías, pero cuando éste se resistió e intentó sacar su arma lo acribillaron sin contemplaciones. A continuación, redujeron al otro agente y se lo llevaron en su mismo coche de patrulla. No hay noticias del secuestrado, pero raro sería que en las próximas horas no pasara a engrosar la lista de "bajas por narco" que cada día publican los periódicos. La de ayer ascendía a 21 asesinados, 13 de ellos en Tijuana, la ciudad de Baja California fronteriza con San Diego.

Dos de los últimos ejecutados son una niña de tres años y un chaval de 11. De los crímenes selectivos -sicarios contra sicarios- se ha pasado a una especie de narcoterrorismo para amedrentar a la población. El pasado domingo fue ametrallado un billar, matando a cinco clientes e hiriendo de gravedad a otros cinco. La situación es, por tanto, tan crítica allá -más de 650 muertos desde enero- que el Gobierno de Felipe Calderón decidió encomendarle al Ejército, la Marina y a la policía estatal el control de la ciudad, con especial hincapié en algunas zonas muy conflictivas como la de La Mesa. La ciudad había caído en el desgobierno después de que buena parte de su policía fuese detenida por su conexión con el narcotráfico.

Únete a EL PAÍS para seguir toda la actualidad y leer sin límites.
Suscríbete
Policías estatales patrullan el martes en Tijuana.
Policías estatales patrullan el martes en Tijuana.EFE

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_