Reportaje:

Un piano 'okupa' la calle

Una 'performance' de Carles Santos preludia Indisciplines

Un piano aguardaba ayer a Carles Santos en la calle del Portal de Santa Madrona, en un tramo flanqueado por dos pequeños descampados. Su actuación se hizo esperar porque unos vecinos se quejaron a la Guardia Urbana al oírle ensayar. Cerca trabajaba una excavadora, pero el ruido de la máquina se asumía como normal. A su juicio, sobraba el pianista, cuyo instrumento lucía una pegatina que recordaba el día de recogida de muebles viejos y trastos.

Finalmente, el músico se puso a tocar golpeando con los puños el teclado. Toda una performance gratuita que sirvió de preludio a la presentación de Indisciplines (http://artistesescenics.org/), un maratón cultural y reivindicativo de 24 horas que se celebrará el sábado en un local de Poble Nou (Pallars, 160) con un programa de teatro, música y debates.

El lugar elegido para el miniconcierto no era azaroso, porque allí estuvo ubicado antes de ser derribado el laboratorio creativo de la compañía General Elèctrica de Roger Bernat, que ejerció de maestro de ceremonias y acabó con una maceta en la cabeza, lleno de tierra y regado. La razón: el dramaturgo fue el maniquí usado por Nico Baixas para su acción, una puesta en escena en la que las flores simbolizaban las obras de los creadores y las tijeras que las destrozaban, "la política cultural de las instituciones". O lo que es lo mismo, una metáfora del cierre en los últimos tiempos de espacios como la Musikomuna de Can Ricart, La Makabra, El submarí, Espai Sida, Atelier, Banana Factory, Game-B...

Indisciplines es una iniciativa de la Associació d'Artistes Escènics, fundada el pasado año. Su objetivo es conseguir que los grandes teatros públicos apuesten por la experimentación y dejen de estar cerrados para lo que se escapa al gusto mayoritario. De ahí que sus impulsores detesten la etiqueta de alternativos porque la consideran una imposición excluyente de los que tienen la sartén por el mango. Para ellos, además, las fábricas de creación pueden acabar convirtiéndose "en guetos" en los que se hacinará todo lo que se perciba como heterodoxo.

Bernat lamentó también que el Teatre Nacional de Catalunya "no destine nada" de su presupuesto millonario a una línea estable de este tipo de espectáculos, pegados a los conflictos de la calle, y que el ciclo Radicals del Lliure sea tan breve. Asimismo, para argumentar sus protestas, señaló que hace una década 115 espacios de Poble Nou participaron en los Talleres Abiertos del barrio, mientras que en la última edición fueron 7. Su lucha va contra realidades como ésa bajo el amparo de una cita de Brossa: "No hi ha vanguàrdia, només retrassats".

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 18 de noviembre de 2008.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50