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Entrevista:DOLORES DELGADO | Fiscal coordinadora contra el terrorismo internacional

"Me decepcionó el Supremo; logré 20 condenas de islamistas y absolvió a 14"

Madrileña, de 46 años, lleva en la Audiencia Nacional desde 1993, primero en la Fiscalía Antidroga y después en la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado; ahora combate el islamismo radical 'yihadista'

Lleva casi 20 años luchando desde el Estado de derecho contra el narcotráfico, el crimen organizado y el terrorismo. Dolores Delgado ha participado como fiscal en las operaciones Temple y Hielo Verde, en las que hubo importantes condenas, y en 2004 pasó a engrosar la lista de los fiscales antiterroristas. Ha sido pieza clave en la persecución en España de crímenes contra la Humanidad -acusó a los militares argentinos Scilingo y Cavallo- y ahora es la fiscal que lleva la acusación contra la nueva Mesa Nacional de Batasuna y contra ANV, mientras coordina la acción de la Fiscalía contra el terrorismo yihadista. Ha dirigido la acusación en la Operación Nova, en la que una célula islamista formada en las cárceles españolas pretendía volar la Audiencia Nacional con un camión cargado de explosivos. Esta es la primera entrevista que concede.

"Con el 11-M vimos la rapidez con que puede actuar este tipo de grupos"

"Hemos mejorado el modo de investigar el terrorismo internacional"

"España está permanentemente en el punto de mira de los 'yihadistas"

"Es imprescindible la colaboración exterior para obtener pruebas"

Pregunta. De los 45 imputados iniciales en la Operación Nova sólo se ha condenado a tres como miembros de una célula terrorista y a dos por colaboración. El resto han sido absueltos. ¿Cómo se lo explica?

Respuesta. Lo explica la propia sentencia del Supremo. Se trata del normal funcionamiento de la Justicia. La policía hizo su trabajo y detuvo a 45 sospechosos. El juez de instrucción también lo hizo, procesando a 30. La Sala, igualmente lo hizo y condenó a 20 y ahora el Supremo ha hecho una valoración diferente de la prueba y ha considerado que existía una organización terrorista, pero en cuyo núcleo sólo se encontraban los tres condenados, otros dos colaboraron con la organización y del resto no se ha constatado su integración. La sentencia del Supremo reconoce la dificultad de investigar este tipo de actividades, lo peligrosas que son y que el paso a la acción es rapidísimo. La sentencia avanza en la misma línea que la del 11-M y sostiene que no sólo hay actividad terrorista cuando se ponen bombas o se ametralla a la gente, sino que también lo es el adoctrinamiento, la captación de miembros, la cobertura ideológica o la financiación.

P. ¿Es diferente el concepto del Supremo sobre terrorismo yihadista que el de la Audiencia Nacional?

R. No. Sólo hay una diferente valoración de la prueba. El concepto de terrorismo, tanto del Supremo como de la Audiencia, es el mismo. Es decir: existencia de un grupo, que puede ser una banda armada o una organización terrorista, que tiene una cohesión ideológica, bien por ideas políticas o religiosas, y que quiere imponer esas ideas por medio de la violencia.

P. Usted ha encontrado aspectos positivos en la sentencia, pero ¿le decepcionó el fallo?

R. Sí, me decepcionó. ¡Cómo no me va a decepcionar, si de 20 islamistas condenados, 14 habían resultado absueltos! Inicialmente, yo acusaba a 30 personas, de las que 20 habían sido condenadas por la Audiencia. Era una sentencia importante, la primera tras la del 11-M y sin necesidad de que se hubiera cometido una masacre como entonces.

P. ¿Dónde está entonces la diferencia entre el criterio de la Audiencia y el del Supremo?

R. Pues en que la Sala de la Audiencia Nacional entendía que para 20 personas, las cartas, su contenido valorado con el resto de las pruebas, eran la materialización de la idea criminal de formar parte de una organización terrorista, su predisposición para la lucha, el martirio e incluso a suicidarse en España cometiendo un atentado. Esa fue la base de la acusación, porque entendía que las cartas constituían una exteriorización de su concepción violenta de la yihad, que decidieron formar parte del grupo terrorista y se prepararon para ello; porque había adoctrinamiento y proselitismo y, por tanto, existía ese paso que exige el Supremo para condenar por terrorismo. Efectivamente, no se pueden condenar ideas, sino acciones, o al menos, la exteriorización de esas ideas. También entendí que había una conspiración para atentar contra la Audiencia. Finalmente, el Supremo señala que hay un núcleo que efectivamente es terrorista, pero que el compartir el fanatismo religioso sin más no es suficiente para considerar al resto como integrantes de una organización terrorista.

P. ¿Quiere eso decir que si a los miembros de la célula de Leganés autores del 11-M les hubieran detenido antes de que El Chino empezase a traer explosivos desde Asturias hubiera pasado lo mismo y los hubieran absuelto?

R. El 11-M supuso un punto de inflexión en todas las investigaciones de terrorismo internacional. Cuando en España ocurre el 11-M nos planteamos que hay una serie de gente que se ha radicalizado hacia la violencia, que tiene una procedencia común, que ha pasado por cárceles, con una desestructuración familiar y social, que se unen en torno a un líder espiritual o religioso, a los que se adoctrina con ideas extremistas que pasan a constituir un grupo y eso les proporciona sentido a su vida. Antes, para este tipo de terrorismo se requería la existencia de armas y explosivos para llegar a una condena; tras el 11-M, se constata el peligro, la rapidez con la que este tipo de grupos pueden pasar a la acción. Nos damos cuenta de que tenemos que estar alerta porque puede volver a ocurrir. Por eso no se puede dejar de investigar.

P. Pero la sentencia de Nova deja en la calle a 14 sujetos que podrían montar otro 11-M...

R. Sí. Pero sienta las bases para que las investigaciones no paren, dice que lo que están haciendo las instituciones, cada una a su nivel, es lo correcto.

P. ¿Hay soporte legal suficiente en España para combatir el terrorismo internacional?

R. Sí. Aunque, por supuesto, todo es mejorable, tenemos unos tipos penales que comprenden un amplio espectro de las actividades terroristas. El yihadista es un terrorismo nuevo, cuyo principal problema es el probatorio. Es difícil encontrar los indicios y es imprescindible la cooperación internacional, porque muchas pruebas nos vienen dadas de fuera. Hay que aplicar todas las técnicas de investigación que se utilizan con la criminalidad organizada.

P. ¿Propondría alguna reforma legal para combatir mejor este tipo de terrorismo?

R. Tal vez en materia de financiación y en la redefinición de lo que debe entenderse por organización terrorista.

P. Cada vez que un caso de terrorismo islamista llega al Supremo rebaja notablemente las penas impuestas en la Audiencia...

R. Depende, es un problema de valoración de la prueba existente. Lo he dicho antes. Este tipo de terrorismo es extremadamente difícil de probar.

P. ¿Le sorprendería que algunos de los absueltos montaran un atentado en España?

R. Estamos refiriéndonos a un grupo formado en el Centro Penitenciario de Topas, allá por 2001 y 2002, actualmente disgregado y la mayoría de ellos expulsados.

P. ¿Le ha buscado alguna explicación al cambio de la versión del testigo protegido Cartagena, que había informado previamente sobre la planificación del atentado contra la Audiencia?

R. Quizá esté vinculado a la teoría de la conspiración que intentó relacionar a ETA con los atentados del 11-M.

P. ¿Qué le pareció que absolvieran a Abdelkrim Bensmail (terrorista encarcelado en 1997 por pertenencia al GIA, al que se le encontró en la celda la fórmula de la cloratita, y colaborador director de Allekema Lamari, uno de los autores del 11-M)?

R. Es una valoración distinta de la prueba. Para mí, Bensmail formaba parte de este núcleo, estaba dispuesto a lo que hubiera sido, tenía todas las condiciones para considerarle integrado en una organización terrorista y además se dedicaba a realizar actividades terroristas como es la captación y adoctrinamiento de otra gente. El Supremo ha valorado de manera distinta las cartas respecto de él, la documentación incautada... Es un tema de valoración.

P. Si Bensmail hubiera pertenecido a ETA, y con las mismas pruebas que las aportadas en el juicio, ¿el Supremo le habría absuelto?

R. No lo sé.

P. ¿En la lucha contra el terrorismo internacional estamos ahora más seguros que hace cuatro años?

R. Sin duda, sí. Definitivamente, sí. No sólo porque haya más gente investigando o más medios, sino porque hay una conciencia distinta, porque hemos mejorado las técnicas de investigación y estamos desarrollando una nueva metodología en las investigaciones.

P. ¿La amenaza sigue existiendo?

R. España está ahí, formamos parte de un grupo de países occidentales muy próximos a la amenaza de Al Qaeda en el Magreb. España está permanentemente en el punto de mira de los terroristas. No podemos bajar la guardia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de noviembre de 2008