Reportaje:

El virus que llega con el viento

Los científicos vinculan la epidemia de la lengua azul con la entrada de arena del Sáhara - El mosquito que la transmite vuela grandes distancias entre las partículas

En el año 2000, los ganaderos de Menorca y Mallorca se enfrentaron a una enfermedad que desconocían. Sus ovejas perdían fuerza, sufrían altas fiebres e infecciones pulmonares. A menudo, perdían las crías. Tuvieron que sacrificar miles de ovejas e inmovilizar el ganado para evitar que la "rara enfermedad" de la que hablaba la prensa saltase a la Península. Al principio nadie lo sabía, pero después de casi 40 años la lengua azul había vuelto a España. Y esta vez, para quedarse.

El catedrático de Sanidad Animal de la Universidad Complutense de Madrid José Manuel Sánchez Vizcaíno recuerda que el Gobierno y los expertos estaban convencidos de que ese brote llegó desde Cerdeña, "que llevaba meses con casos". La idea dominante era que la enfermedad había llegado de alguna forma extraña, probablemente en barco. Sin embargo, Sánchez Vizcaíno y su equipo acaban de dar con la clave de la aparición de ése y de los focos posteriores. El 24 de julio de 2000, los satélites de la NASA fotografiaron una gran nube de polvo que viajaba de Túnez a Cerdeña, y que la cola de la nube tocó Baleares. "Estamos convencidos de que esa nube de polvo dejó alguna carga de virus en las islas. Como era menor que en Cerdeña, tardó más en aparecer la enfermedad, y por eso parecía posterior". Vizcaíno presentó este verano en un congreso de veterinarios europeos sus conclusiones. "Se creía que el mosquito que transmite el virus de la lengua azul viajaba ayudado por el viento, pero no estaba relacionado directamente con las nubes de polvo sahariano", explica Vizcaíno.

"El aire es nuestro peor enemigo para los brotes que vienen de África"

El mosquito que transmite la enfermedad y que trae en jaque a ganaderos y autoridades se llama culicoide y es diminuto. "Se pueden ver nubes en la carretera. Son negros y muy pequeños y, a veces, si uno va en coche y se para, se acercan porque buscan el calor". De forma natural pueden volar unos 60 kilómetros, pero dentro de las grandes nubes -las que llevan suficiente virus para causar un brote- vuelan cientos de kilómetros entre la arena.

Vizcaíno y su equipo analizaron miles de datos sobre las nubes de polvo del desierto que desde 2004 han llegado a España. Son bien conocidas porque el Barcelona Supercomputing Center tiene un programa informático sobre el movimiento de las partículas de arena para predecir la contaminación en las ciudades. Además de la nube de 2000, que introdujo en España el serotipo 1 de la enfermedad, vieron que en la llegada del serotipo 4 en 2004 y del serotipo 1 en 2006 seguían un patrón común: "Había un brote de estos serotipos en el norte de África, una gran intrusión de polvo y a las semanas un brote en España, en las zonas climáticamente aptas para el mosquito".

Blanco y en botella. "Creemos que hemos identificado con precisión qué nubes de polvo trajeron esos brotes", señala Vizcaíno. Y concluye: "El viento es nuestro peor enemigo para los brotes que vienen de África".

El director general de Recursos Agrícolas y Ganaderos del Ministerio de Medio Ambiente y Rural, Carlos Escribano, explica que España está en una de las peores zonas. Por el norte y en camión llegan los serotipos que desde hace cuatro años azotan el norte de Europa. Y es que la enfermedad, transmitida por un mosquito tropical, estaba ascendiendo ayudada por el calentamiento. Y por el sur y gracias al polvo del desierto, llegan los serotipos africanos. Para los primeros se pueden poner controles en la frontera. Para los segundos no hay nada que hacer. La información ya se está aplicando: "En cuanto tenemos un foco miramos el satélite". El ministerio busca si las semanas anteriores ha entrado polvo que arrastra enjambres de mosquitos. Esa información puede servir para acelerar la vacunación en determinadas zonas.

Por eso, erradicar la lengua azul parece una lucha condenada, como explica Vizcaíno: "Cuando controlamos un serotipo llega otro desde África, ya que no podemos frenar el viento. La mejor opción que tenemos es diseñar vacunas polivalentes, que sirvan para varios serotipos". Con la globalización y el calentamiento los científicos creen que vendrán más enfermedades (unas nuevas y otras viejas). La fiebre del valle del Rift, que afecta al ganado, pero también a las personas, y para la que no hay vacuna, puede ser la siguiente.

25 millones de vacunas

La lengua azul -se llama así porque este músculo adquiere un tono violáceo- no afecta al hombre, pero es desde hace ocho años un dolor de cabeza para los ganaderos españoles. En lo que va de año, el Gobierno y las comunidades autónomas han tenido que vacunar a 25 millones de animales (20 millones entre cabras y ovejas y cinco de vacas), con un coste de 150 millones de euros. El director general de Recursos Agrícolas y Ganaderos, Carlos Escribano, confía en que la llegada del frío acabe con el mosquito culicoide -que pica a los animales y transmite la enfermedad- y "dé un respiro".

Sólo desde el 4 de noviembre ha habido 15 focos en España, las pérdidas son millonarias y los ganaderos no pueden más: cuando habían vacunado a su ganado de un serotipo les atacaba otro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 15 de noviembre de 2008.

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