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Reportaje:Empresas & Sectores

Tira y afloja sobre la fibra óptica

Bruselas y la CMT se enzarzan a propósito de la nueva red de Telefónica

Ramón Muñoz

Pocas veces algo que aún sólo está en los planos había provocado tanta polémica. Telefónica se apresta a tender una nueva red de acceso a Internet que responda a las necesidades tecnológicas del momento como la televisión de alta definición, las descargas masivas de datos o el vídeo de nueva generación. Su actual red basada en la tecnología ADSL, que se acopla al par de línea de cobre mediante módems, se ha quedado obsoleta. En principio, todo el mundo debería estar a favor de la banda ancha de alta velocidad. Pero nada más lejos de la realidad.

Los rivales de Telefónica -con alguna excepción como Jazztel- se han puesto en pie de guerra (Orange llevó el asunto a la Audiencia Nacional), porque quieren tener un acceso regulado a esa nueva red. Es decir, poder alquilársela a Telefónica para luego revender servicios a sus clientes, en un modelo idéntico al que se aplica a la red de ADSL. Telefónica argumenta de que ya está cansada de que parasiten sus infraestructuras y, que el que quiera red, que invierta.

Reding dice que no aceptará vacaciones normativas para el 'Internet veloz'
La CMT resolverá en pleno proceso de renovación de su consejo

En circunstancias normales, el asunto debería quedar zanjado por el regulador, pero resulta que no hay sólo uno, sino dos: la Comisión del Mercado de Telecomunicaciones (CMT), con sede en Barcelona; y la Comisión Europea, con sede en Bruselas. Y ambos también se llevan a matar.

La CMT se alinea con las tesis de Telefónica. Tras su análisis de los mercados, ha autorizado a la multinacional a comercializar la fibra óptica hasta el hogar sin más obligaciones que poner a disposición de sus rivales las canalizaciones necesarias para garantizar que puedan tender su propia red.

Para curarse en salud, y evitar que Telefónica aproveche la nueva legislación para extender la oferta comercial a todos sus clientes, la CMT ha decidido que seguirá habiendo oferta mayorista regulada hasta los 30 megabits por segundo (Mbps). Con la salvedad que divide el territorio en dos: las áreas con suficiente competencia (en las que Telefónica tiene menos del 50% del mercado), y el resto. Sólo en las segundas se aplicará la norma de los 30 Megas.

Telefónica se las prometía muy felices cuando recibió el pasado jueves el permiso definitivo de la CMT. La alegría le duró poco. Su bestia negra preferida, la Comisión Europea, aseguró que no puede aceptar "unas vacaciones normativas" para el Internet veloz (a partir de 30 megas). Tampoco le satisfacía la división territorial "arbitraria" que hace la CMT entre zonas con y sin suficiente competencia. "Si se aplica esta medida, los demás operadores no podrán competir eficazmente con Telefónica", dijo la comisaria de Competencia, Neelie Kroes, la misma que instigó la multa a Telefónica por 152 millones. Su compañera de Telecomunicaciones, Viviane Reding, ha dado dos meses a la CMT para que modifique su propuesta, bajo la amenaza de retirarla. Para complicar aún más las cosas, la negociación entre la UE y la CMT se hará en pleno proceso de renovación de más de la mitad del organismo regulador nacional. O sea, que la discusión también tendrá su punto partidario y su cuota nacionalista. -

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Sobre la firma

Ramón Muñoz
Es periodista de la sección de Economía, especializado en Telecomunicaciones y Transporte. Ha desarrollado su carrera en varios medios como Europa Press, El Mundo y ahora EL PAÍS. Es también autor del libro 'España, destino Tercer Mundo'.

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